Pacientes trasplantados piden a los organismos garantizar los fármacos necesarios para garantizar el funcionamiento normal del riñón trasplantado. (Foto/Tulia Buriticá)
Pacientes trasplantados piden a los organismos garantizar los fármacos necesarios para garantizar el funcionamiento normal del riñón trasplantado. (Foto/Tulia Buriticá)

A más de 40 pacientes trasplantados en el Táchira, cada día los agobia el temor de encontrarse entre dos opciones que poco les garantizan la calidad de vida: pensar en volver al procedimiento de diálisis o esperar con resignación la muerte, debido a que cada día se hace más difícil adquirir los fármacos inmunosupresores (antirechazo), productos que garantizan el buen funcionamiento del riñón.

Los medicamentos indicados para este tipo de pacientes los debe suministrar en un alto porcentaje la farmacia de medicamentos de alto costo del Hospital del Seguro Social “Patrocinio Peñuela Ruiz”, lugar que se ha hecho cotidiano para este tipo de pacientes.

Sin embargo, en la mayoría de oportunidades entregan uno o dos de tres fármacos que necesitan las personas, hecho que hace que el paciente cabizbajo deje el establecimiento de salud, y pensando dónde puede conseguir lo que le hace falta para cumplir con el tratamiento regular, entendiendo que suspenderlo pone en riesgo la funcionalidad del riñón conseguido luego de un largo y traumático procedimiento quirúrgico y el cual le ha permitido olvidarse de las tres y cuatro diálisis que implican hasta 16 horas semanales sentado al lado de una máquina, hecho que no es vida para nadie.

Jesús Mendoza, a quien la hipertensión le quemó sus dos riñones, fue trasplantado en el año 2008. Luego de estar dependiendo de la diálisis por dos años, su hermana le donó un riñón. Sin embargo, hoy vive la angustia de no conseguir los medicamentos y por ende, cumplir con la terapéutica que le permita tener su nuevo órgano sano.

–La ciclosporina no se consigue y en Cúcuta es muy cara,  imposible comprarla. Tampoco hay cell-celpt de 500 miligramos; igual escasean el certican, prednisona, prograf, rapamune, ya no sabemos qué hacer— declaró.

Expresó que duró tres meses sin que el Seguro Social le diera los medicamentos, “supuestamente porque automatizaron el sistema de entrega y que para hacerlo más fluido; y en el mes cuatro los entregaron incompletos”.

Para ser atendido en el Seguro, explicó, primero envían por correo la cita, el paciente la imprime y la lleva. En una oportunidad la joven que manejó su caso trascribió mal y en lugar de escribir un medicamento para trasplantados, copió uno indicado para lupus; y eso hizo que tardara aún más la llegada de las medicinas: “Yo hice el reclamo, pero igual no llegó a tiempo”.

No hay entrega completa

Normalmente, se toman tres fármacos inmunosupresores (antirechazo), aunque no todos toman los mismos; pero el más común es la ciclosporina, cuyo costo en Colombia está por el orden de los 216 mil pesos, aproximadamente 260 mil bolívares y solo dura un mes.

—Tenía tres cauchos en casa y ya vendí dos para poder comprar las medicinas. Ahora cuento con unas prendes que me quedan para vender con tal de no parar el tratamiento y no colocar en riesgo mi riñón— exclamó Jesús Mendoza.

Narró que antes de la Semana Santa llegó ciclosporina al Hospital del Seguro, de 25 mg, pero la entregaron incompleta; luego dieron de 100 mg, “pero no me sirve porque son muchos miligramos y me causa toxicidad”.

La situación se agudiza más porque los dos trasplantólogos que trabajaban en el Táchira se fueron del país y ahora el control debe hacerse en Caracas, hecho que aumenta los costos del tratamiento, subrayó.

No hay reactivos

Sumado a esto, contó que anteriormente se hacían en el Hospital del Seguro los exámenes de rutina, pero ahora dicen que no hay químicos y en privado hay solo un laboratorio que lo hace, y sus costos son muy elevados.

–Aparte de los fármacos anti rechazo, se debe tomar en cuenta que somos pacientes hipertensos, diabéticos, y debemos tomar otros tipos de medicinas que también resultan imposibles de conseguir; y si se piensa en la opción de los productos colombianos, es imposible adquirirlos por lo caros— refirió el trasplantado-.

Tomás Benavides, paciente trasplantado hace más de tres años, debido a que la hipertensión dañó sus riñones, explicó que toma ciclosporina y cell-celpt, prednisona; de este último ya ni se acuerda cuándo fue la última vez que le  dieron este medicamento: “Me toca por mis propios medios ver cómo la consigo. Llega uno a la farmacia del Seguro y lo miran hasta raro, queriendo quizá decir: arréglesela como pueda, porque no hay medicinas”.

–Esta semana tuve cita y me dieron las pastillas de cell-celpt, de 100 pero para tomarme una diaria; y según mi caso debo tomarme dos, una cada doce horas, no es fácil cuando no se consiguen los fármacos, duré más de un mes sin poderla tomar; gracias a Dios la pude encontrar,  Dios sí sabe por lo que estamos pasando los trasplantados.

Otros medicamentos

–Y para conseguir medicamentos de la tensión, también es una odisea. Debo tomar Losartán; cuando no la consigo compro el colombiano, pero es muy difícil, porque es muy caro; uno ve en el Seguro Social muchos pacientes que necesitan medicamentos que no les pueden faltar y casi siempre la respuesta es: no hay— finalizó el señor Tomás Benavidez, quien incluso no tenía la más mínima sospecha de que sufría de hipertensión. Al sentirse mal, acudió al médico, que diagnosticó un problema renal y debió someterse al proceso de diálisis durante diez meses; no obstante, pudo lograr trasplantarse, gracias a que uno de sus hermanos era compatible.

Nancy Porras