¿Varicela, sarampión o viruela loca?

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Cuando aparece una erupción seguida de ampollas en el cuerpo que causan picazón, dale la “bienvenida” a la varicela o viruela loca. Esta es una enfermedad muy común, sobre todo entre los niños menores de 12 años, aunque puede ocurrir a cualquier edad. Aquí aprenderás más acerca de la varicela para que estés preparado(a), pues es altamente contagiosa, aunque actualmente existe una vacuna para prevenirla.

Lorena tiene 9 años y llegó un día de la escuela sintiéndose mal, como si fuera a darle gripe. Dolor en el cuerpo, escalofríos y hasta un poco de dolor de garganta. Sin embargo, sus ganglios estaban inflamados y a su mamá le pareció que lo mejor era llevarla al médico. Al día siguiente, ya el diagnóstico fue confirmado: se trataba de varicela que ya se había empezado a manifestar con una erupción y un brote de ampollas en su cuerpo.

¿Qué es la varicela?

La varicela es una enfermedad común en los niños y es altamente contagiosa. Es causada por el virus denominado varicela zóster que se manifiesta a través de esta enfermedad una sola vez en la vida, pero puede seguir latente y luego manifestarse con otro tipo de erupción en la piel que se conoce como culebrilla o herpes zóster. Por su alto nivel de contagio, cuando alguien tiene varicela, también conocida en algunos países como “viruela loca”, lo mejor es que permanezca en casa, por el lapso que dura la enfermedad, que es de 5 a 10 días.

El síntoma principal de la varicela es la aparición de un sarpullido (una erupción en la piel) que produce mucha picazón inicialmente en la cara, la espalda o el abdomen y luego se disemina al resto del cuerpo, incluyendo los párpados, la boca y los genitales. Ese sarpullido que inicialmente se ve como granitos rojos, rápidamente empieza a desarrollar una ampollitas rellenas de líquido transparente que se vuelve un poco turbio. Esas ampollitas pueden reventarse. Al final de la enfermedad, estas ampollas se vuelven costras.

Otros síntomas de la varicela que pueden aparecer unos días antes de las ampollas son fiebre, pérdida del apetito, cansancio y dolor de cabeza. La varicela es altamente contagiosa desde dos días antes de la aparición de estos síntomas hasta que las costras están secas. Se contagia a través del contacto directo con alguien que tiene varicela, respirando el mismo aire cuando tose o estornuda, así como teniendo contacto con los líquidos provenientes de la nariz, los ojos y la boca de la persona infectada.

Para evitar el contagio se recomienda que si alguno de tus hijos(as) está enfermo(a) no vaya a la escuela ni esté cerca de sus hermanitos(as) o de mujeres embarazadas (ya que las embarazadas están especialmente vulnerables). Además, es importante que te asegures de que se laven bien las manos después de ir al baño y antes de comer.

Prevención de la varicela

Sin embargo, la mejor forma de prevenir la varicela es a través de la vacunación que suele darse por primera vez cuando los niños tienen entre 12 y 15 meses de edad. En Estados Unidos, los centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) recomiendan que se administre una vacuna para reforzar la inmunidad cuando los niños tienen entre 4 y 6 años de edad. Adicionalmente, se recomienda que si los niños no han tenido la enfermedad para cuando cumplen 13 años o más, se administren dos dosis de la vacuna con un lapso de separación de 28 días. De esta forma, si la enfermedad llegara a presentarse, lo hará con mucho menos intensidad y duración.

Tratamiento de la varicela

En cuanto al tratamiento, te estarás preguntando qué cuidados debes tener para con tu hijo(a) si tiene varicela. Como es una enfermedad causada por un virus, es seguro que el médico no te dará antibióticos, a menos que las heridas se infecten con bacterias. Para evitar que esto suceda, es importante que los niños no se rasquen ni se toquen las heridas. Sin embargo, esto puede ser difícil. Te recomiendo que le pongas guantes o medias para evitar que se lastimen durante la noche si tienen picazón en las ampollas. Para tratar la comezón, los baños de avena que venden en las farmacias y aplicarles compresas frías puede ayudar. También, los baños con agua templada o fría cada 4 horas son de gran ayuda. Para ciertos casos, especialmente en los niños cuyo sistema de defensa está muy debilitado o que tiene un caso especialmente severo, existen medicamentos antivirales que el médico podría recetar.

Otras recomendaciones que puedes seguir para cuidar a tu hijo(a) con varicela son:

Luego de los baños de avena, debes secar el cuerpo muy suavemente evitando frotar la piel

La crema o loción de calamina puede ser de gran ayuda para evitar la picazón. Evita aplicar esta crema cerca de los ojos.

Si tu hijo(a) tiene ampollas en la boca, dale acetaminofén para el dolor y prepárale comidas frías y blandas. Evita las comidas ácidas y saladas porque puede ser doloroso tragarlas.

Nunca se le debe dar aspirina a tu hijo si tiene menos de 18 años para controlar la fiebre o aliviar el dolor, ya que su administración se ha relacionado con una condición que puede ser muy grave que se llama Síndrome de Reye, la cual produce daño en el hígado y puede causar la muerte.

Si tienes dudas sobre qué otros medicamentos puede tomar tu hijo(a) consulta con tu médico. Hay varios de venta libre que también le podrían ayudar.

En la mayoría de los casos, la varicela, aunque molesta, no causa complicaciones. Pero, en algunos casos se puede complicar. Por eso siempre es mejor prevenirla. Si tu hijo tiene varicela, es importante que te mantengas alerta a los signos y síntomas que puedan indicar alguna complicación como fiebre alta por más de 4 días o que suba a más de 102º F (38.9º C), tos severa y dificultad para respirar, confusión, vómito, ampollas con pus y dificultad para caminar y/o para despertarse.

Con tus cuidados y los del médico, en unos días tu hijo(a) superará la molesta varicela. Y si tú o alguno de tus hijos no la ha tenido y no se han vacunado, consulta a tu médico para que se vacunen lo antes posible y estén protegidos.

Fuente: VidaySalud.com