Al referirse al enfrentamiento en el que murió el comandante Félix, el gobernador Vielma Mora enseñó parte de las evidencias incautadas a los paramilitares.
Al referirse al enfrentamiento en el que murió el comandante Félix, el gobernador Vielma Mora enseñó parte de las evidencias incautadas a los paramilitares.

Luego de  reconocerlo e identificarlo en la morgue del Hospital Central de San Cristóbal, donde permanecía desde el lunes, los familiares del sujeto abatido durante un enfrentamiento con la FANB en La Popa, municipio Ayacucho, finalmente pudieron este sábado trasladar el cuerpo hasta Antioquia, Colombia, de donde era oriundo.

Dijeron que se trataba de Francisco Antonio Graciano Ríos, quien precisamente ayer hubiera cumplido 31 años de edad, natural de Carepa, Antioquia, con quien habían perdido comunicación desde  hace algún tiempo e ignoraban que estuviera incurso en acciones irregulares, por lo que les sorprendió  sobremanera que las autoridades venezolanas lo hubieran identificado con el alias de comandante Félix.

Y al verificar su cédula de ciudadanía con la Policía Colombiana, resultó que no tenía antecedentes policiales o judiciales, textualmente informaba que “No tiene asuntos pendientes con las autoridades judiciales”.

Sobre esta operación en la que Graciano  Ríos fue abatido de un balazo, el  gobernador  del Táchira, José Vielma Mora, el martes, al dar detalles sobre la misma, indicó que lo conocían con ese alias y que era el cabecilla o jefe del grupo  paramilitar Los Urabeños, específicamente de esa zona donde se produjo el tiroteo.

En ese parte de prensa que ofreció el gobernador, señalaba al comandante Félix y a sus secuaces de distintos delitos, como extorsión; contrabando de alimentos y combustible, sicariatos, cobro de “vacuna”, entre otros, y que eran los responsables de mantener en zozobra a los habitantes de Ayacucho y de continuas pugnas armadas con sus rivales, Los Rastrojos.

Señaló Vielma que ese lunes, a las 3  de la madrugada, en el marco del operativo “Popa 2017”, que busca erradicar bandas criminales, la FANB sorprendió en la zona boscosa del sector a unos 120 paramilitares del grupo de Los Urabeños,  “que contaban con armas largas y cortas de alto calibre, así como con varias granadas y tenían uniformes de camuflaje militares (…) a los que se enfrentaron”, dejando como saldo dos militares heridos, al cabecilla abatido, y presumió que entre 8 y 9 paramilitares más pudieron haber muerto, por cuanto observaron que, al replegarse hacia Colombia, sus compañeros  huyeron con ellos, heridos.

“Fueron incautadas armas, municiones, implementos militares, uniformes y granadas, propiedad de Los Urabeños.  En la zona tenían área de control y observación, con los conocidos como ‘cambuches’, los cuales fueron desmantelados por los funcionarios de la FANB; asimismo, los paramilitares tenían establecidos puntos de reacción con ametralladoras, ante cualquier acción del Ejército o la GN”, agregó el mandatario regional. (MB)