En el retén policial de la localidad de Lagunillas, municipio Sucre del estado Mérida, un total de 35 reclusos comenzaron este domingo una huelga de sangre para denunciar el hacinamiento en el cual pasan sus días, en medio de condiciones que calificaron de inhumanas.

Los privados de libertad denunciaron que están encerrados en celdas que no tienen letrinas ni baños, son de 4 metros cuadrado por 4 metros cuadrado y en una celda están recluidas 15 personas y en otra 20 personas más.

Aseguraron que en la misma celda comen, duermen y hacen sus necesidades fisiológicas en bolsas o potes desechables y denunciaron que la segunda celda se encuentra en un nivel subterráneo, donde el nivel de calor y sofocación colocan en riesgo la salud de los privados de libertad.

Los 35 reclusos comenzaron la huelga de sangre rompiéndose las piernas para solicitar sean respetados sus derechos y horarios flexibles del patio para poder asearse y hacer sus necesidades.

A través de un documento, los privados de libertad pidieron respeto a su humanidad, porque dicen que son objeto de maltratos físicos, verbales y psicológicos.

Con muchas más quejas en una lista, solicitaron que se haga una revisión del control y registros de los privados en ese centro de coordinación policial, ya que “nos hemos dado cuenta que somos discriminados, hay detenidos que no habitan en estas celdas y ni siquiera en el comando policial gozan de beneficios fuera de los órganos regulares”.

Piden esparcimiento y más horas de visita

En otro aspecto, los reclusos del retén policial de Lagunillas pidieron a las autoridades poder acceder a un televisor, “como los hay en otros retenes que viene causando un efecto positivo en la actitud de los privados”.

Asimismo, el entretenimiento audiovisual y el paso controlado de materiales de manualidades para la fabricación de distintos diseños; “todas esta peticiones logrando que se libere el ocio mental de todos los privados incluso hay varios privados que poseen conocimientos positivos para dichas recreaciones”.

Acciones para afianzar la fe fueron otras de las solicitudes, pues los reclusos quieren que la comunidad cristiana que frecuentaba todos los miércoles el recinto, pueda volver a darles el incentivo de palabra de vida y fe.

En cuanto a las visitas, los privados de libertad dijeron que quieren en primer lugar respeto para sus familiares y amigos, así como la extensión del horario de visita.

Creyendo que ya se agotaron todos los diálogos y con la huelga de sangre en marcha, los reclusos pidieron además que se cumplan “con carácter y compromiso”, los traslados hacia los tribunales y circuitos judiciales del estado para cumplir con los debidos procesos judiciales.