Después de darle una paliza, al sujeto lo mantuvieron atado a una silla a la entrada del cementerio durante varias horas, con un cartel alusivo al delito que le están señalando.
Después de darle una paliza, al sujeto lo mantuvieron atado a una silla a la entrada del cementerio durante varias horas, con un cartel alusivo al delito que le están señalando.

Un ladrón al que personal del Cementerio Municipal de San Cristóbal capturó en flagrancia y que durante un mes alcanzó a desvalijar  265 tumbas,  fue “aleccionado” con una paliza  y expuesto al público durante varias horas, a la entrada del camposanto, atado a una silla y con un cartel alusivo al delito que había cometido.

Fermín Pérez, contratista del Cementerio Municipal, explicó que fue en horas de la noche del sábado cuando tuvieron la oportunidad de aprehenderlo, en flagrancia, pues el sujeto acostumbraba a ingresar a las 5 de la tarde, se escondía y en la noche aprovechaba la soledad y la falta de vigilancia para  robar el cobre, el aluminio y bronce de las tumbas, para luego, en la madrugada, con el botín en mano, ganar la calle, saltando la pared perimetral que da con la calle 16.

Dijo Pérez que el sábado fue el momento en que pudieron capturarlo, con parte de la evidencia que había acabado de sustraer, como  tubería y parales de aluminio.

“Ya esto era insostenible. En un mes dañó 265 tumbas, las desvalijó, cruces, mármol, todo lo que podía llevarse. El personal del cementerio lo atrapó, le dio una paliza y luego lo ató a un silla a la entrada del cementerio. Politáchira se lo llevó preso, porque la denuncia se formuló. Ojalá el Cicpc le haga seguimiento a  este caso, porque ese sujeto confesó que vendía por kilos lo que robaba del cementerio, dónde lo vendía y además delató a sus cómplices. No es posible que, por ganarse un poco de dinero, destrozara las tumbas como lo hizo. El domingo, en la mañana, a los visitantes que iban llegando al cementerio les aconsejamos que fueran a hacer la denuncia, porque ellos eran los más afectados. Aquí no contamos con seguridad, a pesar de todos los hechos que han pasado ningún organismo vela por la seguridad en el cementerio, ni de su personal, ni de día ni de noche. Eso ha mermado la presencia de  visitantes”, agregó  Pérez.

En cuanto al lugar donde vendía el material que sustraía del cementerio, el ladrón habría revelado que era en una frutería de la avenida Rotaria, donde le pagaban mil o dos mil bolívares por kilo, y en cuanto a sus cómplices, acusó al Chuki, al Flaco y al Caracas, del barrio La Guaira.