Bolívar, municipio con diversas facetas

Bolívar, municipio con diversas facetas

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Vista panorámica de San Antonio.
La industria del cuero está muy menguada actualmente en San Antonio.
La industria del cuero está muy menguada actualmente en San Antonio.

 

San Antonio es considerada la ciudad fronteriza más dinámica de Venezuela.
San Antonio es considerada la ciudad fronteriza más dinámica de Venezuela.
Vista panorámica de San Antonio.
Vista panorámica de San Antonio.

Municipio: Bolívar

Capital: San Antonio

Parroquias: San Antonio,  El Palotal,  Juan Vicente Gómez,  Isaías Medina Angarita

Extensión: 192 Km2

Habitantes: Más de 66 mil,  más la población flotante

Límites:

Norte: Pedro María  Ureña

Sur: Junín  y Rafael Urdaneta

Este: Junín y Capacho Viejo

Oeste: Colombia

Alcalde: Simón Vargas

San Antonio.- La variada producción  industrial, artesanal, agrícola, el comercio local e internacional  y sus servicios conexos, así como la dinámica que imprime el diario transitar de miles de personas  y  vehículos, los factores positivos y adversos  que derivan del hecho de ser un territorio que limita y está  estrechamente vinculado con Colombia,  hacen de Bolívar un municipio con diversas facetas.

Precisamente por ser el corredor por donde transita gran parte del comercio internacional entre Venezuela,  Colombia  y otros países, que se conjuga con un movimiento  interfronterizo  diario de bienes y personas,  San Antonio del Táchira, capital  del municipio Bolívar, es considerada la ciudad fronteriza más dinámica y  activa de América Latina.

Lamentablemente,  esa pujante actividad productiva, generadora de bienestar social y económico,  progreso y desarrollo,  por diversas razones  ha venido perdiendo terreno,  abriendo espacios a la informalidad,  el contrabando,  la inseguridad, el rebusque, el “bachaqueo” y otras prácticas ilegales que hoy día muestran  el lado  “feo” de este importante  municipio fronterizo de Venezuela.

En Bolívar, sin embargo,  aún  resisten decenas de pequeñas y medianas empresas que fabrican artículos elaborados con cuero, calzado, prendas de vestir, muebles de madera, muebles metálicos de oficina, manufactura de plástico, artesanías  fabricadas  con yeso, fabricación artesanal de  tabaco, etc., pero que padecen  dificultades para producir,  unas más que otras, debido a la escasez de  materia  prima, mano de obra, divisas para importar  insumos,  excesivos controles, deficientes  servicios de electricidad, agua, aseo, entre otras carencias.

Sin materia prima ni trabajadores

Miguel Muñoz, quien ha presidido  la Asociación  Bolivariana de Marroquineros de Venezuela  y tiene 40 años dedicado a la fabricación de bolsos,  carteras,  monederos, calzado y  otros  artículos de cuero,  resume que la situación  productiva del sector está muy menguada principalmente por la escasez de materia  prima e insumos y  la falta de mano de obra  calificada. El cuero, que es la materia básica, no se consigue y su costo se incrementó en más de cien por ciento en pocos meses. Igualmente escasean los pegantes, hilos, herrajes y otros insumos.

Como está  ocurriendo  también en las fábricas que confeccionan prendas de vestir, en las  industrias en general y en los establecimientos comerciales de San Antonio,  en las  empresas del  ramo de la marroquinería  hay carencia de mano de obra,  porque  los trabajadores han migrado hacia actividades informales como  el famoso  “bachaqueo” de productos o el contrabando de gasolina  hacia  Colombia en vehículos o motocicletas, que dejan mejores ingresos.

Los patronos aseguran que en las fábricas los trabajadores perciben sueldos muy por arriba del salario mínimo en Venezuela,   incluso piden que les paguen en pesos colombianos,  pero aún así muchos optan por abandonar el empleo formal para dedicarse  a actividades informales propias de la frontera.

Como es sabido,  gran parte de la mano de obra calificada que labora en las fábricas de la frontera venezolana procede del Departamento  Norte de Santander, pero los empresarios dicen que ante   las tortuosas colas, las requisas y los obstáculos que los trabajadores encuentran para cruzar la raya fronteriza,  muchos prefieren  no venir a trabajar en San Antonio o  Ureña, así el patrono ofrezca  buen sueldo.

Ante la falta de mano de obra calificada, algunas empresas de la marroquinería y de calzado han impartido cursos de formación  para  jóvenes  venezolanos, que luego tienen asegurado su puesto de trabajo. Sin embargo,  algunas  veces ocurre que el trabajador,  una vez  aprende el oficio, decide migrar hacia Colombia, para percibir  mejor salario, ya que le pagan en pesos y al hacer la conversión a bolívares, le favorece enormemente.

La Asociación de Marroquineros  recuerda que en su mejor momento, en San Antonio  hubo alrededor de 270  fábricas de este  ramo  y hoy apenas  quedan unas  treinta,  la mayoría de ellas  laborando con muy bajo porcentaje de la capacidad instalada. Pese a la difícil situación, los artículos de cuero elaborados en San Antonio  se exhiben en las  diversas  tiendas de la zona y  siguen llegando a los diferentes rincones de Venezuela, ya que se estima que 80 por ciento de las prendas que llegan  al mercado nacional  son fabricadas en esta población.

Esperan por resultados 

En la confección y en otros renglones manufactureros,  los requerimientos son muy similares al de la marroquinería. Carencia de materia prima, escasez de trabajadores, deudas del Gobierno con proveedores que suministran insumos importados, lo cual paraliza los procesos productivos.  Por estas y otras razones hay fábricas paradas o trabajando “a menos de media máquina”.

Para buscar solución a los diferentes problemas, los fabricantes sostuvieron el año pasado  reuniones de trabajo con  varios ministros del Gobierno nacional, quienes hicieron diferentes  ofrecientes para solventar las carencias de materia prima  e importar los insumos requeridos,  pero  aseguran la situación  prácticamente siguen igual. Aún así, siguen esperando por los resultados  de esas reuniones de trabajo y encuentros con representantes del Gobierno.

La creación de la Zona Económica  Especial Fronteriza, que incluye a San Antonio,  ha  generado  expectativas entre los fabricantes e industriales del municipio. No obstante, consideran que el éxito de esta figura promovida por el Gobierno para mejorar la producción y exportar, depende de las soluciones que se den a las carencias de vieja data que padecen los sectores productivos de la región.

Los motorizados hacen cola para atravesar la frontera diariamente.
Los motorizados hacen cola para atravesar la frontera diariamente.

“Cambiaron el pico por la moto”

San Antonio.- El municipio Bolívar  tiene una superficie de 192 kilómetros cuadrados  y se estima  que 70 por ciento del  territorio es de vocación  agrícola y pecuaria. Las tierras de las parroquias Isaías Medina Angarita y  Juan Vicente Gómez  son fértiles para el cultivo de  piña, café,  tomate, pimentón,  cebolla, repollo, naranja, limón, aguacate, guineo,  lechosa, entre otros  rubros.

También hay pastos para el ganado bovino, de ordeño y engorde.  Al margen del río Táchira, en Llano Jorge y Sabana Potrera, caseríos ubicados al sur de San Antonio, así como hacia la zona norte de la ciudad capital,  hasta hace algún  tiempo se podían  apreciar  grandes  sembradíos de caña, que hoy ya no están.

Los pocos agricultores que  aún mantienen  sus conucos en la zona de El Recreo, Aprisco,  La Mulera  o  Las  Dantas, dicen que es muy complicado  cultivar actualmente porque escasean  las semillas,  fungicidas,  insecticidas,  abonos  y  cuando encuentran  dichos insumos,  el precio  es muy elevado  y se  hace insostenible.

Además, dicen,  “nadie  consigue  gente  para  trabajar,  porque  los obreros del campo cambiaron la pala  y el pico  por una moto o un carro  y ahora se dedican al contrabando de gasolina o el  bachaqueo” .

En las  parroquias agroturísticas  Juan Vicente Gómez e  Isaías Medina Angarita son pocos los sembradíos  que se observan.  Los agricultores abandonaron  la  tierra. Atractivos turísticos como  la casa natal del general  Juan Vicente  Gómez, en El Recreo,  que pudiera convertirse en una fuente de empleo y  bienestar,  también  luce  bastante abandonada. (JGH)

 

Los “fabriquines” son pequeños talleres instalados en las viviendas, donde las familias enrollan por tarea los tabacos que piden las fábricas.
Los “fabriquines” son pequeños talleres instalados en las viviendas, donde las familias enrollan por tarea los tabacos que piden las fábricas.

Artesanos del  tabaco y el yeso

San Antonio.- En los barrios  Pinto Salinas,  J.J. Mora,  Ricaurte, Callejón Zorrero  y otros sectores  de estrato popular de San Antonio, municipio Bolívar, están  diseminados decenas de “fabriquines”  donde personas de todas las edades  elaboran artesanalmente tabacos,  que luego son distribuidos  en  todo  el territorio  venezolano.

La  fabricación artesanal del tabaco es una tradición que data de muchos años en San Antonio  y aún se mantiene,  pese a las dificultades que también acarrea por problemas de escasez de materia prima, contrabando de introducción,  elevados impuestos, etc.  En su apogeo,  en la capital del municipio Bolívar  hubo más de 20 fábricas legalmente establecidas, que llegaban a producir más de 20 millones de unidades de tabaco al mes.

Los “fabriquines” son pequeños talleres instalados en las mismas  viviendas, donde familias enteras  enrollan por tarea los tabacos que piden las fábricas. Los dueños de las  fábricas suministran la picadura  y la hoja  a los encargados de los fabriquienes,  de donde  luego salen los tabacos listos para empacar.  Se dice que esta actividad  artesanal  generó empleo  de manera directa a indirecta  para unas  5 mil personas  de estratos populares de San Antonio.

Otra actividad  artesanal que se desarrolla durante  todo el año en San Antonio es la fabricación de imágenes  religiosas, decorativas,  nacimientos y alegóricas  elaboradas  con yeso.  En el municipio Bolívar  hay más de 50  fábricas, que según se estima  generan  empleo  directo e indirecto  para más de mil personas.

Guillermo Landinez,  fabricante del  ramo, expresó que  hace algún tiempo  los artesanos tuvieron  dificultades  para obtener  el yeso que es la materia prima  fundamental,  pero  el  problema se resolvió  gracias al apoyo  gubernamental. Desde hace  meses,  los artesanos de San Antonio  reciben semanalmente una gandola con 30 toneladas de  yeso,  producto que es distribuido entre  las diferentes fábricas.  Dice que otros  insumos  como las  pinturas o lacas  por momentos  escasean,  pero  de alguna  manera  resuelven  la situación. El  yeso, que es la materia  prima básica, está llegando y por eso día  tras día,  fabrican las variadas imágenes de  yeso que luego comercializan  en ciudades del centro, oriente y occidente del país. (JGH)

Simón Vargas, alcalde del municipio Bolívar.
Simón Vargas, alcalde del municipio Bolívar.

 

“Si todos aportamos, podremos brindar muchas oportunidades”

San Antonio.-  El alcalde Simón  Vargas  reconoce que el municipio Bolívar  tiene dificultades desde el punto de vista  económico,  social,  de servicios básicos,  salud, vialidad, desempleo, informalidad,  abastecimiento…, pero considera que si Gobierno nacional, regional y municipal  aportan su granito de  arena,  podrán  brindar muchas oportunidades a industriales, comerciantes y ciudadanía en general.

Lo define como uno de los municipios más importantes del país por  sus potencialidades  productivas,  generador  de recursos  para el  país por estar al lado de la hermana República de Colombia y ser  punto estratégico para el intercambio binacional y de  la actividad  económica que, aún con las dificultades, se sigue ejerciendo.

El alcalde  dice que en estos momentos en Bolívar hay dificultades y  limitaciones desde el punto de vista económico,  sobre todo por los inconvenientes presentados entre los gobiernos de Venezuela y Colombia,  lo cual  no ha permitido retomar con  gran  fuerza el intercambio comercial binacional.  Sin embargo, afirma que  el hecho de que el Gobierno haya tomado en cuenta a esta región  para la activación  de una Zona Económica Especial Fronteriza habla muy bien del municipio  Bolívar.

Sin embargo, destaca que para poder desarrollar la Zona Económica  Especial y potenciar aún más  la actividad productiva  de la región,  se requiere  resolver  los problemas de  servicios públicos,  electricidad,  agua potable,  salud, vialidad,  activar el aeropuerto. Consideró que  otras de las potencialidades que tiene  el municipio Bolívar es el aeropuerto internacional  Juan Vicente Gómez,  sin embargo,  preocupa que después que el  Gobierno  hizo una importante inversión  para  brindar  comodidades a los usuarios, en este momento  esté  prácticamente esté inoperativo.

Vargas señaló que la alcaldía, desde el año 2014  ha venido haciendo  algunos esfuerzos para aliviar algunos  problemas. En el área de servicios básicos,  reactivó  un pozo del acueducto de La Guadalupe, el cual tenía  dos años inoperativo. Este sistema surte de agua a comunidades de la denominada  Invasión, donde  ya hay  constituidos cinco consejos comunales,  así como también a los habitantes de El Saladito y una parte de Llano Jorge.

La alcaldía también compró una bomba para la estación de bombeo de Colinas de la Frontera, que permitió reducir  los lapsos de suministro del vital líquido a la comunidad. Este año también  fueron comprados dos camiones compactadores para la recolección del aseo urbano y se recuperaron otros camiones del  parque automotor  que presta este servicio.

En el área de vialidad, están acondicionadas las vías de comunicación del municipio a través de un proyecto especial. Sin embargo, han tenido limitaciones con el suministro de asfalto desde las plantas que elaboran el  material. Igualmente,  la alcaldía  está mejorando el alumbrado público en las principales avenidas,  calles y carreras.

La frontera requiere nuevas vías de acceso

Vargas refirió que se está  construyendo un tercer puente internacional, pero el problema del congestionamiento vehicular no se resolverá si no se desarrollan  otras vías de acceso hacia la frontera venezolana  porque las  actuales están colapsadas.

Otro de los reclamos al Gobierno  nacional fue la terminación de la obra de remodelación del  Hospital  “Dr.  Samuel Darío Maldonado”,  de San Antonio, que  se ejecuta desde hace varios años  y aún no se ha terminado. Este es el principal  centro asistencial de la población del eje fronterizo  pero solo está operativa el área de emergencia.

Atender el problema de la disparidad cambiaria

Al tema de la disparidad entre el bolívar y el peso le atribuyen problemas que afectan a la  población de la frontera  venezolana, como el contrabando,  el desabastecimiento de productos de la cesta básica, la especulación, el crecimiento de la informalidad  y  el congestionamiento automotor  en las vías  fronterizas,  pues cada vez son más  los vehículos y motocicletas que se dedican a la extracción de combustible y otras  mercancías.

El alcalde sostuvo que es necesario que los gobiernos de Venezuela y Colombia atiendan el problema de la disparidad cambiaria y que reactiven plenamente  las relaciones comerciales entre ambos  países, porque ello permitiría reanudar  la actividad económica y abrir atractivas fuentes de empleo para la población y para aquellas personas que están dedicadas a actividades ilegales.

Isabel Castillo, presidenta de la Cámara de Comercio de San Antonio.
Isabel Castillo, presidenta de la Cámara de Comercio de San Antonio.

Potencialidades y  dificultades

San Antonio.-  En el municipio  Bolívar,  según números que maneja  la Dirección de Administración Tributaria de la alcaldía,  hay más de 3 milestablecimientos con licencia de actividad económica.

La Cámara de Comercio de San Antonio  indica que 60 por ciento de los establecimientos se dedican al comercio,  30 por ciento desarrolla actividades  industriales  y 10 por  ciento ofrece servicios  diversos.

La presidenta del  gremio de comerciantes,  Isabel Castillo, dice que los empresarios venezolanos y extranjeros se han dado cuenta de que  San Antonio  tienen  grandes  potencialidades en los renglones de comercio,  manufactura  industrial y  servicios  vinculados al comercio  internacional.

Sin embargo, así como  hay potencialidades también hay muchas debilidades que  igualmente se sienten en el resto del país,  pero en la frontera venezolana pareciera que están más acentuadas. Castillo mencionó que  la comunidad  y los sectores productivos de la frontera  enfrentan problemas por la falta de divisas para  importar insumos  y materia  prima,  escasea la mano de obra calificada,  los servicios de electricidad y agua  son pésimos,  la vialidad  está  colapsada, el  problema de la inseguridad es álgido y  hay carencia de servicios  de salud.

La población de San Antonio sufre por el desabastecimiento de alimentos y medicamentos,  y el  bolsillo del padre o madre cabeza de  hogar se ve  impactado negativamente  por la especulación  y la inflación, que a su  juicio es más elevada que en el resto de Venezuela,  por  los males que se derivan de la  disparidad  entre el  bolívar y el peso. El habitante de frontera  igualmente  está afectado por las excesivas medidas de control,  el cierre nocturno del paso por los puentes internacionales, las largas colas, la discrecionalidad y el constante abuso de los  representantes de los organismos de seguridad.

La vocera del  gremio  empresarial  manifestó que en reiteradas oportunidades han hecho los reclamos y presentado  propuestas a los entes  gubernamentales correspondientes,  para que atiendan estos problemas  y necesidades. No obstante, es poco lo que se ha hecho al respecto.

La presidenta expresó que el gremio empresarial aplaude  la creación de la Zona Económica Especial Fronteriza  como mecanismo para  estimular la producción  y promover las exportaciones,  y aspira que en  el marco de ese instrumento  diseñado por el  Gobierno, se atiendan  las debilidades antes  mencionadas.  (JGH)