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Inicio/Opinión/El delirio del poder

Opinión
El delirio del poder

viernes 25 marzo, 2022

Alfredo Monsalve López
Ya sabemos, por la experiencia que nos depara la vida, que los hombres somos “hechos” con pensamientos diversos. Unos de actuación malsana permanente, otros con actitudes perversas moderadas, unos pocos alcanzan la maldad plena. Es decir, éstos últimos caen en la depravación sin medir las consecuencias que pudieran suceder en su entorno social e incluso, mundial. No les importa un pepino quien tropieza con su accionar. Llámense niños, niñas, mujeres embarazadas o no, enfermos, ancianos, en fin, todos son llevados como animales hasta la tumba si fuere necesario. Y esa barbarie ocurre ante los ojos del mundo. No hay espacio ni tiempo para que haya una reflexión de quienes actúan tan “maquiavélicamente”. Un caso ejemplarizante que nos serviría para la reflexión y no volviesen a ocurrir esas actitudes bélicas y destructivas, lo fue Hitler en la Alemania nazi. Cuando todo aquel que osara mancillar sus predios o pertenecer a una raza humana, era vilmente lanzado al foso de los sin vida. Un solo hombre se llevó por delante, millones de muertes de todos los colores, tamaños, sexo y edades. Cero compasiones. Cero tolerancias. Solo muerte, destrucción y miseria.
Miseria humana. El dolor poco importaba para llevar consigo la desgracia a las ciudades en aquellos años aciagos. Europa ha sido vapuleada por los hombres de poder, desde hace miles de años, Hoy, después de transcurrir más de 7 décadas de aquel genocidio en masa, pareciera que el espectro renace como el ave Fénix. Un solo hombre, al parecer, es el promotor de otra supuesta devastadora matanza. Claro, si se llegara a consolidar sus aspiraciones de adueñarse a como dé lugar, de la tierra de otros hombres. Como lo hacía Atila, Rey de los Humos, con los pueblos donde llegaba. Pero, queda la pregunta: ¿por qué un hombre tiene el “derecho” de apoderarse, masacrando y destruyendo todo, sin que nadie le frene como se hizo con Hitler? ¿Patente de Corso? ¿Miedo? No hay como describir tal evento belicoso.
Ahora, por la voluntad de un hombre deben sacrificarse miles de jóvenes de ambos bandos en conflictos. Y que mejor (con todo respeto a los combatientes) un concepto de guerra para este momento crucial en que viven rusos y ucranianos: “La guerra es el lugar donde jóvenes que no se conocen ni se odian, se matan; por culpa de viejos que si se conocen y se odian, pero no se matan”. Esto es precisamente lo que ocurre en todas las guerras habidas en el mundo. Pero ellas están allí, involucrando a todos los ciudadanos donde se desarrollan ¡Aaaahhh!, gracias a la decisión y comportamiento del hombre. Tal vez con padecimiento mental severo. Llámese como se llame. Pero es él el culpable de la mortandad, desolación y destrucción de las naciones inmiscuidas en la acción. Punto. Y lo que más indigna, es que sin importarle la cantidad de seres que pierden hasta su honor, apoyan irrestrictamente esta barbarie.
Es una acción irracional de quienes aúpan las masacres. Aplauden las invasiones a otros. Pero cuidado si es invadido, porque entonces son corderos que han sido despojados vilmente por el o los enemigos. Es una locura del tamaño de una catedral. Hombres o personas que tengan esta actitud bipolar, no son dignas de ser tomadas en cuenta por su accionar irracional. Hoy, en plenitud del siglo XXI, donde decenas de países poseen las llamadas bombas nucleares, podría ser la destrucción del planeta por las apetencias de poder de unos pocos hombres. En este último evento bélico, es uno solo: Putin. Eso comentan en todo el mundo. En este momento crucial, no hay otro. Y Dios quiera que no aparezca. Pero por los vientos que soplan, sin ser agorero, la vaina no es color de rosas. Y todo, por el delirio de poder. Se abre el debate.
[email protected]
  @mobsalvel      

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