Carlos Casanova Leal
El tema electoral, la dispersión de partidos, la incógnita de saber quiénes pueden y no pueden participar, más las exigencias que unos le hacen al Gobierno y el dilema de participar o no, distrae a los ojos del ciudadano el objetivo que la Revolución se propone cuando convoca paralelamente a unas elecciones, un proceso de Reforma Constitucional.
Dicha reforma no puede ser el resultado de una votación donde se dirima por un voto el modelo de vida del venezolano. La Constitución debe ser producto del consenso social y no la imposición de un sector sobre otro derivado del anuncio de un resultado.
La aspiración de la mayoría y la minoría deben verse reflejadas en el texto constitucional; si la amplia mayoría del país no comparte el pensamiento socialista, la Constitución no debe tener esa orientación. Es el caso que nos ocupa, Venezuela, inmersa en el modelo socialista al amparo de una Constitución que es democrática cuyo modelo económico se define como social de mercado, pero en modo alguno socialista.
Tenemos varios problemas: El primero de ellos, es que los factores partidistas dan como un hecho la convocatoria a esa reforma constitucional, esto es, nadie opina del inconveniente de las fechas; por otro lado, una reforma para incorporar o modificar 80 artículos, va más allá de una reforma; dicho de otra manera, esa modificación es amplia y no puntual, por lo que no se puede hacer por la fórmula de una reforma; otro problema lo constituye el hecho de que el Gobierno declara que incorpora un nuevo poder, lo denomina poder comunal con todas sus instancias que ya existen, por análisis en contrario, si existen y no estaba prescrito en la Constitución es por lo que señalamos que esas instancias son inconstitucionales.
He afirmado que ya el modelo económico fue sustituido por el modelo socialista, y que el modelo político, gobernaciones y consejos legislativos, así como alcaldías y concejos municipales, les fueron vaciadas sus competencias, existen nominalmente pero las competencias fueron asumidas por el poder central, acabando con la descentralización, con lo que adelanto que las instancias creadas del poder comunal no tienen competencias, les establecen responsabilidades pero no presupuestos.
¿Cuál es el problema entonces? Los ciudadanos tenemos un conjunto de derechos económicos, sociales, culturales, políticos y humanos, establecidos a nuestro favor; quiero advertir que no es lo mismo tener un derecho a no tenerlo. Por ejemplo, todo ciudadano tiene derecho a recibir un salario por su trabajo, salario que dignifique a su familia; el salario tiene una definición jurídica y unas leyes que protegen ese derecho.
Sobre el salario se proyecta toda la previsión social de los trabajadores ¿Existe salario hoy en Venezuela? No. De hecho, el salario mínimo está congelado ¿Previsión social? Tampoco, fueron eliminando todos los beneficios derivados del mismo; pero aún tenemos el derecho.
Mientras exista el derecho, existe el reclamo y la exigencia de que se cumpla lo preceptuado como un derecho, en este caso derecho a un salario; el bono como una porción de dinero que se entrega y han pretendido que sustituya al salario, en esa carrera se metió el Gobierno; su objetivo: Liquidar la previsión social liquidando el salario que es un derecho ¿El bono es un derecho? No, no lo es.
Son muchos los derechos que individualmente el venezolano tiene, pero con la Revolución son letra muerta; insisto, no es lo mismo tener un derecho a no tenerlo. Ahí entonces mí temor, que la reforma constitucional sea para sacar del texto constitucional los derechos que ya no ejercitamos.
Mientras los distintos factores políticos al oficialismo hablan de la necesidad de un cambio político, al parecer aún no se han percatado que la Revolución ya logró el cambio político al estado comunal, y ellos no dieron el debate, ni lo advirtieron ni se opusieron.
La sociedad venezolana guarda una relación de 8 opositores al socialismo de cada 10; siendo así, cuando se convocaron las elecciones de consejos comunales y jueces de paz se dijo que no, en razón a que son instancias inconstitucionales; pero a pesar del argumento ahí están, la sociedad arrasaría si se hubiese participado, estaríamos adentro de una estructura de base.
La reforma eliminará del texto con una redacción genérica lo que de cierto tenemos en derechos, eliminará lo que ya no ejercemos.
Dios siempre con nosotros.