En las últimas semanas, el punto de sellado de San Antonio del Táchira, en el municipio fronterizo Bolívar, ha lucido despejado. Muy pocos usuarios se ven ahora en las taquillas dispuestas por el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime).
Las fuertes medidas migratorias empleadas por Estados Unidos, desde la llegada al poder de Donald Trump, han hecho que muchos ciudadanos se detengan a repensar qué ruta migratoria tomar.
La mayoría llegaba a la frontera para luego emprender camino hacia el Darién y seguir la ruta a la frontera de México con Estados Unidos. El viraje ha sido radical.
Ya no se ve la misma cantidad de viajeros cruzando el tramo binacional Simón Bolívar y palpa en la poca gente que está sellado el documento para la salida del país.
En los últimos meses de 2024, más de 3.000 personas solían migrar al día por la frontera de Táchira con Norte de Santander. De ese grupo, más de 1.200 usaban el puente que une a San Antonio con La Parada. Aunque la mayoría no sellaba, había un grupo de 400 a 500 personas que hacían el procedimiento por día.
Jonathan Maldonado