Regional
100 años de Ana María Sánchez
sábado 30 agosto, 2025
Se casó a sus 20 años, con Víctor Uribe, y formó una familia numerosa. Es la orgullosa abuela de 34 nietos, 33 bisnietos y dos tataranietas, la más pequeña de apenas 17 días de nacida.
Ana María Sánchez, celebra 100 años de vida. Nació el 29 de agosto de 1925 en La Grita, municipio Jáuregui. Una mujer con una fortaleza imparable. Humilde, sencilla y con principios religiosos firmes.
Con sus padres se mudó a la población de Helechales, y luego a Táriba, ambas comunidades del municipio Cárdenas, donde conoció a su esposo y formó una numerosa familia.
Su hija Anais Uribe, narró que su mamá se casó a sus 20 años, con Víctor Uribe, y tuvo 15 hijos llamados: José Gerardo, María Delfina, José Elias, Anais, Marcos Daniel, Hérmes David, Pablo Enrique, Víctor, Carmen, Jesús, Víctor Manuel, María, Ana, Herminia María y una bebé que lamentablemente falleció a los 10 días de nacida.
Con la guía de su madre, aprendió atender sus partos. Y junto con su esposo, fundaron una escuelita en una parte de su casa en Helechales, donde sus hijos comenzaron a estudiar, impulsándolos a seguir sus carreras técnicas e universitarias. Actualmente, 10 hijos le acompañan y es la orgullosa abuela de 34 nietos, 33 bisnietos y dos tataranietas, la más pequeña es Olivia de apenas 17 días de nacida.
Junto con su esposo, fundaron una escuela en una parte de su casa en Helechales, donde sus hijos comenzaron a estudiar, impulsándolos a seguir sus carreras técnicas e universitarias. Hoy día, 10 hijos le acompañan y es la orgullosa abuela de 34 nietos, 33 bisnietos y dos tataranietas, la más pequeña de apenas 17 días de nacida.
Ana María es católica. Se destaca por su profunda devoción a la Virgen del Carmen, y reza sin falta todos los días el santo rosario.
Su familia, desde hace más de 10 años, organiza una caminata para celebrar el día del cumpleaños de Ana María, desde su residencia en Táriba hasta su casa paterna en el sector de Helechales, por Palo Gordo.
A lo largo de su vida ha sido una mujer sencilla que comió lo que Dios le proveía. Se vestía y lo sigue haciendo con faldas, vestidos, atuendos característicos. No le gustó nunca el maquillaje.
Una de las características que sus hijos le atribuyen, es que la abuela no se mira en los espejos, por lo que piensan que ha sido el secreto que la han mantenido tan lúcida y con espíritu joven todos estos años.
Para su familia, Ana María es el centro de sus vidas, y en este centenario celebramos no solo su vida, sino también el amor y la unidad que ha cultivado en su familia. ¡Felicidades Ana María! (Andrea Guerrero/ULA)