Opinión
El triángulo ético de la geopolítica: crisis axiológica y espiritual global
domingo 30 noviembre, 2025
Pedro Morales
Parte I:
La crisis geopolítica actual, ejemplificada por la amenaza de una intervención internacional o el caos económico, no debe verse como una serie de eventos aislados, sino como la manifestación visible de una crisis moral profunda y oculta en las élites globales de poder que carecen de integridad axiológica y espiritual. Estos escenarios son, de hecho, los síntomas de una patología que hemos llamado el “triángulo de la incoherencia ética”.
En esta primera parte, presentamos un breve análisis ético-filosófico que identifica las raíces de la inmoralidad sistémica y la inestabilidad global. Posteriormente, para entender la gravedad del presente, examinaremos los posibles desenlaces del conflicto desde una perspectiva puramente materialista, enfocada en las manifestaciones geopolíticas.
1. El fundamento del colapso y el triángulo de la incoherencia ética
La inmoralidad sistémica y la inestabilidad global, simbolizadas por el “Barro” en la profecía de Daniel 2:31-35, no son hechos aleatorios, sino manifestaciones institucionales de una patología que comienza en el individuo y se sustenta en una tríada de autoengaño:
- Prepotencia y arrogancia: el ego que se cree exento de la ley de causa y efecto. Es el combustible que lleva a menoscabar la dignidad de otros y a justificar la violencia.
- Agenda oculta: los intereses egoístas no resueltos que trabajan en secreto para sabotear los propósitos conscientes, persiguiendo un lucro antiético a costa del daño ajeno.
- Doble discurso: el velo que disfraza la iniquidad personal, operando como autoengaño y engaño premeditado. Garantiza la injusticia al vestir el vicio de virtud.
El colapso de la vida en todas sus dimensiones es siempre la manifestación visible de las elecciones morales ocultas.
2. Los cuatro escenarios del caos
Desde la perspectiva del “triángulo de la incoherencia ética”, los posibles desenlaces de una crisis geopolítica, como la amenaza de una intervención de poder, pueden clasificarse en cuatro escenarios:
2.1. Victoria rápida (optimista simplista): una potencia dominante impone su voluntad mediante el uso de la fuerza. Este escenario encarna la prepotencia en su máxima expresión, sustentada en la falacia de que el poder coercitivo puede eximir a sus actores de las responsabilidades morales y políticas que conlleva.
2.2. Victoria estancada (complejo/asimétrico): la agresión se enquista en una guerra prolongada y desigual, donde las fuerzas convencionales se enfrentan a tácticas irregulares. Aquí se evidencia el colapso del doble discurso, pues la fachada se desmorona y emerge una iniquidad difícil de controlar.
2.3. Atasco geopolítico total (guerra global): la escalada del conflicto se alimenta de la intervención cruzada de potencias rivales, precipitando una crisis mundial de dimensiones sistémicas. Este escenario refleja la colisión destructiva de agendas ocultas, donde la búsqueda irresponsable de lucro antiético por parte de múltiples actores conduce al borde del colapso global.
2.4. Inacción prolongada (status quo): la confrontación abierta se reemplaza por sanciones, bloqueos o una guerra fría prolongada. Este escenario simboliza la gestión calculada del caos a través de la manipulación y el doble discurso, posponiendo indefinidamente el juicio final y perpetuando un orden inestable.
3. El límite de la geopolítica
Los cuatro escenarios anteriores tienen un límite fatal: asumen que la solución es puramente geopolítica, es decir, que solo consideran las decisiones y conflictos entre países por poder y territorio. Sin embargo, son incapaces de ofrecer una salida a la crisis moral que los causó. El problema es la incoherencia ética; por lo tanto, la solución debe provenir de un factor que ataque y neutralice la voluntad de destrucción. El análisis nos obliga a trascender el plano material y reconocer que el caos que presenciamos no es otra cosa que el cumplimiento de un cronograma de purificación mucho más grande. La fragilidad de estos escenarios es, de hecho, la señal de que el tiempo de la Misericordia ha llegado a su límite y que la Justicia (la profecía) está por manifestarse en la segunda parte de este análisis.
Parte II:
4. El cronograma de la purificación: mensajes y causalidad
La crisis global que hoy confrontamos no es un hecho fortuito, sino la manifestación palpable y necesaria de una secuencia de purificación proféticamente revelada en Garabandal y Medjugorje, mensajes que, lejos de ser independientes, constituyen precisiones concretas y complementarias del mensaje originario de Fátima, Portugal. No resulta casual, por ende, la sistemática intención de ocultar o marginar la presencia materna de la Santísima Virgen y sus advertencias de verdadera salvación y liberación.
Esta secuencia profética se despliega con claridad meridiana: primero la Misericordia, simbolizada en el Aviso; después, inexorablemente, el Milagro; y finalmente, la Justicia, personificada en los Secretos.
El Aviso: El pilar de la Misericordia
Todo el cronograma profético se sustenta en el Aviso (Garabandal), que precede a cualquier manifestación de los Secretos. Este evento constituye la última y más sublime intervención de la Misericordia universal. Su naturaleza es simultánea, global e íntima: cada persona verá el estado de su alma tal como Dios la contempla.
- Neutralización de la incoherencia: el Aviso representa la “Piedra incontrolable” de la profecía de Daniel. Ataca la raíz del mal al imponer una rendición de cuentas personal ineludible. Los líderes quedan moralmente paralizados por el juicio sobre sus propias agendas ocultas, disolviendo así la voluntad de agresión.
- Impacto geopolítico: el Aviso es el único escenario capaz de anular una intervención de poder de forma inmediata, al erradicar la causa —la voluntad antiética— y no únicamente el efecto —la acción coercitiva—.
El despliegue de la Justicia: Los diez Secretos
El rechazo a la Misericordia manifestada en el Aviso desencadena el despliegue de los Secretos, que representan la secuencia inevitable de consecuencias derivadas del fracaso ético de la humanidad. Los escenarios de caos que se manifiestan constituyen la expresión palpable y contundente de estos eventos proféticos:
- Secretos I y II (las primeras sacudidas globales): El despliegue comienza con el Primer Secreto, la primera sacudida global, que se manifiesta como el estallido de un conflicto regional o el colapso de las estructuras económicas (Escenario 2 o 4). A este le sigue el Segundo Secreto, una catástrofe que intensifica el juicio divino, haciendo inviable el doble discurso de aquellos líderes que, en su momento, prometieron seguridad y estabilidad.
- Tercer Secreto (El Milagro): A continuación, se manifiesta el Tercer Secreto (El Milagro): la señal visible, indestructible y trascendental que elimina toda duda sobre la intervención divina y desmantela de manera definitiva las narrativas de negación promovidas por las élites.
- Cuarto Secreto: Aquí se eleva la severidad del juicio, manifestándose como el colapso irrefutable de instituciones arrogantes y un castigo inevitable a la prepotencia enquistada en las grandes estructuras de poder.
- Quinto Secreto: Representa el juicio personal sobre la agenda oculta: las consecuencias directas del pecado comienzan a manifestarse en la vida individual, haciendo que el lucro antiético perseguido por dicha agenda se vuelva insostenible, contraproducente y moralmente insalvable.
- Sexto Secreto: Impone un filtro moral riguroso al liderazgo, provocando divisiones profundas y dramáticas dentro de las estructuras de poder, haciendo imposible la gestión del doble discurso y desarticulando la cohesión interna entre sus miembros.
- Séptimo Secreto (Mitigado): Constituye la prueba tangible de la intercesión divina. Representa el riesgo inminente de un Escenario 3 (Guerra Total), que es evitado por un margen estrecho gracias a la intercesión mariana y la penitencia colectiva. Este evento demuestra que la fe posee efectos reales y transformadores sobre el destino humano.
- Octavo y Noveno Secretos: Intensifican la purificación profunda de la conciencia social. La presión implacable de los acontecimientos impone la verdad como única realidad indiscutible, y la justicia se erige como la única ley operativa, forzando a la sociedad entera a una rendición de cuentas definitiva e ineludible.
- Décimo Secreto (Final): Representa el juicio total y definitivo de la incoherencia humana. Es la consecuencia matemática, inexorable y justa de haber ignorado la Misericordia, destruyendo las estructuras de la élite que se negaron a la conversión y al verdadero cambio.
5. La estrategia de las Élites: Neutralizar la protección mariana
El ataque sistemático contra la Virgen María es la estrategia principal de las élites inicuas y apóstatas, cuyo objetivo es eliminar la disuasión espiritual y ética que representa la intercesión de la Reina de la Paz, el único freno que puede detener su agenda oculta.
- El propósito estratégico es neutralizar el poder de la intercesión: para ello, la táctica consiste en minimizar y desacreditar los mensajes aprobados, como los de Fátima (al hacerlo de manera automática desaprueba y desacredita los demás tales como Garabandal y Medjugorje), que explícitamente enseñan que la Santísima Virgen intercede para aplazar o impedir el Castigo divino.
- El Ataque a la credibilidad: al descalificar la creencia en la poderosa intercesión de María como mera “superstición”, se socava la base misma del cronograma profético. Si la Virgen carece de poder efectivo para contener la justicia, el Aviso de Garabandal y la amenaza de los Secretos pierden toda su gravedad y urgencia.
- El objetivo final de las élites inicuas y apóstatas: eliminar la figura de la Virgen María como Abogada que retarda la Justicia es permitir que la patología del “triángulo de la incoherencia ética” prospere sin el temor de un juicio ineludible. Al desarmar la fe en la intercesión, se anula el único recurso celestial otorgado a la humanidad para mitigar el rigor de la purificación.
6. La lección final sobre el triunfo de la coherencia radical
La enseñanza esencial es que el costo de mantener la fachada de la arrogancia siempre supera al costo de la enmienda inmediata. La verdadera seguridad no yace en la habilidad para sostener el doble discurso, sino en la humildad radical de alinear el discurso público con la acción privada. La rectitud no es una opción moral secundaria; es el único fundamento que garantiza que la vida se construya sobre mérito y verdad.
¡Al final, el Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María triunfará!
Artículo anterior:
Morales, P. (2025, noviembre 23). El precio del triángulo de la incoherencia ética. Publicado en: La Nación: https://lanacionweb.com/opinion/el-precio-del-triangulo-de-la-incoherencia-etica/
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