sábado 13 agosto, 2022
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Entre todos podremos recuperar el Auditorio Valentín Hernández  

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A través de un recital benéfico que abarcará la mañana y tarde de este viernes, 27 de mayo, y en el cual participarán artistas de la región, siempre dispuestos a respaldar la causa cultural, el Museo de Artes Visuales y del Espacio –Mavet- espera recabar fondos para rehabilitar un espacio escénico que costó sudor y lágrimas conseguirlo: el Auditorio Valentín Hernández Useche.

Hasta este martes se tenía confirmada la actuación de las agrupaciones Ensamble de Flautas de la Escuela de Música Miguel Ángel Espinel,  Academia de Cuatro de María Teresa Amaya, Danza y Pasión, Academia Fusionarte, Grupo Pachamama e Inca, así como los poetas Daniel Pineda, María de los Ángeles Morales, Freddy Araque, Manuel Rojas, y el primer actor Alfredo Aparicio, de Studio 7.

Conciertos, conferencias, representaciones teatrales, actos solemnes: el auditorio está a disposición de la variada actividad cultural de la región. (Foto/Freddy Omar Durán)

Pero como recalcó el director de Funmavet, Porfirio Parada, tan importante como la participación cultural, está la de los sancristobalenses, que el viernes se aboquen a la casona 25, esquina del cruce de la carrera 6 con la calle 4 del centro de la ciudad, para entregar su aporte, al tiempo que animen la actividad y reafirmen su compromiso con el Mavet.

No solo techos

Basta levantar la mirada al techo para ver un machimbre muy deteriorado, pero cuando llueve los charcos por doquier dan cuenta del mal estado de la edificación. El pedazo de pared en la parte superior, marco del escenario, se ve chorreado por aguas, que han debido encauzarse por un buen sistema de canaletas.  Las soluciones planteadas serían un cambio de la superficie maderera o cubrirla de un manto protector; no obstante, las mismas dependen de presupuestos y consideraciones técnicas.

Pero las necesidades no se detienen aquí, pues la tarima, la iluminación y los camerinos requieren una adecuación idónea a las funciones que cumple el lugar.

—En el depósito tenemos alrededor de 15 sillas que se pueden reparar. Los reflectores en la parte superior se quemaron. El aire acondicionado lleva como tres meses sin funcionar. Todas las paredes del teatro requieren pintura urgentemente, incluso en algunos tramos hay mucha humedad,  ha brotado el musgo—explicó Parada.

Para el director de Funmavet, resulta preocupante que a la larga el problema de las filtraciones pueda conllevar la inhabilitación del teatro, pues el mismo ha sido propicio a festivales de lectura, eventos teatrales, conferencias, conversatorios y los actos solemnes de la institución. Por su importancia, no sería justo que compartiera el destino de otra área del museo, aislada por el derrumbe de sus paredes.

—Al estar clausurado se puede cerrar un espacio para la cultura, de los pocos que aún respondan a estos fines. Sin embargo, eso no lo vamos a permitir, y seguiremos ingeniándonos las maneras de recuperarlo—agregó Parada.

A través de los ingresos vía actividad académica y otras estrategias de autogestión, y vía estado regional, se pueden solventar algunos gastos operativos, y se cubren aspectos logísticos, administrativos y operativos; sin embargo, aclaró Parada que en ningún momento resultan suficientes para intervenir en el rescate de una edificación que en sí misma representa un patrimonio arquitectónico.

La Dirección de Cultura del estado Táchira ya tiene conocimiento de la emergencia en que se encuentra el auditorio, y ha manifestado su solidaridad, dentro de las mismas limitantes propias de este tipo de organismos.

La idea es que otras instituciones político-administrativas, como la Gobernación y la Alcaldía de San Cristóbal, reciban el correspondiente “llamado de atención” y  pongan a disposición lo necesario para dar con la solución oportuna; una alerta de la cual no puede declararse exenta la empresa privada.

Las dimensiones del Auditorio Valentín Hernández Useche, homónimo de una de las figuras claves del arte tachirense, unos12 metros de fondo por 6 metros de ancho y más de 10 metros de alto, con un aforo de 100 asientos.

Este no será el primer recital, se esperan otros tres durante el 2022, pues como el área antes mencionada que comprende la cuarta parte del museo, otras adolecen por su precariedad, y merecen un buen acondicionamiento, especialmente las salas donde los artistas tachirenses han tenido la oportunidad, mes a mes, de entrar a través de sus obras, en un diálogo permanente con el público. Hasta el solar de la casona merece su cariñito; mientras que el equipamiento tecnológico está en mora de actualización y reparación.

Producto de todo un esfuerzo

Belkis Candiales, directora de Funmavet, durante la construcción del Auditorio Valentín Hernández, para el 2007, se siente muy orgullosa de haberlo alcanzado, como las tantas cosas que se propuso para la institución como salones de clases, la biblioteca, el cafetín, salas expositivas para las artes plástica y una tienda de artesanía.

—Yo siempre soñé todos los servicios que ofrece el Museo y, gracias a Dios, se me realizaron—anotó emocionada Candiales.

En la antigüedad, el Auditorio Valentín Hernández Useche hacia parte del patio del antiguo Cuartel de Prisiones, y en el camarín había una habitación para los presos de máxima peligrosidad. Trasplantarlo del sueño a la realidad, no resultó suficiente con la pura movilización de trabajadores e inversión oficial, pues muchos detalles pendientes, también requirieron de las mil y un gestiones y rogativas.

—El actual Corpointa, antes Dimo, se hizo cargo de una obra que tomó seis meses, a partir del diseño, que lo hice yo. El ingeniero Humberto Escalante, ad honorem, tumbó la columna que estaba atravesada donde actualmente está el escenario. En un principio hubo una equivocación de cálculo, y faltó algo para una de las paredes laterales, y tuve que insistir, y saben qué me dijeron_ “¿Profesora, qué tal está quedando su casa? De esas me las llevé yo. El maestro  Ulacio Sandoval, gratis, me hizo el mural en la entrada. Luchamos en Gobernación para las ventanas, y por Bandes, anteriormente Banfoandes, se consiguieron las sillas y el aire acondicionado. La tarima se hizo con el relleno de las paredes que se tumbaron, y el machimbre que quedó luego de construirse el techo. Fue un apoyo general, y se aprovechó lo más mínimo para no excedernos en gastos—rememoró Candiales.

Explicó Candiales que gran parte de los problemas de filtración de aguas sufridas por el auditorio vienen desde la edificación vecina, perteneciente a la Unidad Educativa Estadal Walda de Márquez, desde allá se precipitan en cascada las aguas pluviales que se captan sobre el techo de machimbre, que  por este motivo ha perdido algunos intentos de refacción.

— El techo del auditorio no da abasto por la sola canal que tiene. Esa es una situación que la escuela debe solucionar, aunque su sede debe ser transferida al museo, pero eso no se ha hecho pues ellos no han logrado reubicarse. El exgobernador Pérez Vivas les compró un inmueble, pero no han concretado el traslado—precisó Candiales.

Más allá de lo que se pueda recaudar, Candiales valoró que el recital poético siembre el “espíritu de colaboración”, se da a conocer dentro de la comunidad la problemática que afecta al museo, y se reafirma ese don de colaboración muy propio del tachirense.

Freddy Omar Durán

 

 

 

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