domingo 14 agosto, 2022
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Wushu para perfeccionar cuerpo y mente

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Una alternativa de entrenamiento que beneficia la salud mental


Por Norma Pérez

El director del Club Escuela Wudan Wushu Venezuela, Kairo Belisario, es instructor o Lao Shi, cinturón negro, 3 Tuan en Wushu Kung Fu tradicional chino.  Se formó en el Instituto Pachimen de Caracas donde recibió clases con el maestro Su Yu Chang. Trabajó el estilo de Wushu tradicional, los estilos Ba Ji Quan, Shaolin Quan, Tang Lang Quan y todos estilos de Tai Ji Quan.

“El nombre Wushu es el nombre real de las artes marciales en China, y Kung Fu con el que se conoce a nivel general”, refiere mientras recuerda que era un niño cuando comenzó su práctica, la que mantuvo a través del tiempo, aun cuando después tomó otros rumbos, pues inició estudios de arte en el Instituto Armando Reverón en Caracas, los cuales no culminó, ya que descubrió que además del deporte, su vocación era la medicina.

“Mientras estudiaba arte, conocí a una instructora de Tai Chi, que dictaba una materia electiva y ella me llevó al Instituto Pachimen, donde me perfeccioné durante nueve años en esta disciplina.

Ha participado en numerosas competencias en Venezuela y otros países. Es nativo de Rubio, médico especialista en fisiatría, rehabilitación y acupuntor. Desde el 2008 se dedica a enseñar en su escuela, perteneciente a la Asociación Tachirense de Wushu.

Aprendizaje

Actualmente, Kairo Belisario entrena niños a partir de los cinco años de edad hasta los trece; hay otro grupo de adolescentes y adultos de 13 años en adelante. No hay límite de edad para aprender y cuenta con un participante de casi ochenta años.

  Sus alumnos reciben entrenamiento en forma, combate y armas tradicionales para competencia deportiva. Desde la fundación de la escuela, sus alumnos están presentes en diversas competencias. La más reciente, el circuito Wako de artes marciales del estado Táchira, donde obtuvieron nueve primeros lugares.

También, practican defensa personal con una preparación física bastante exigente. Incluye Tai Chi, donde se trabajan las formas y la fuerza interior, lo que ayuda mucho a la salud, meditar, relajarse, prevenir enfermedades y se utiliza para el tratamiento geriátrico de pacientes de avanzada edad que requieren mejorar su movilidad y recuperarse de lesiones musculares.

En estos momentos, se preparan para entrar en fase de competición y presentación de grados técnicos.

“Dentro de mi escuela no forzamos a los muchachos a competir; la competición deportiva no es tan relevante en los estilos tradicionales del Wushu, mientras que en los estilos modernos es fundamental competir, tiene una visión más deportivista. En los estilos tradicionales habla más lo que es el Kun Fu que es un término mandarín que quiere decir trabajo de perfeccionamiento y trata de saber moverse,  caminar, alimentarse, tener paz, armonía, un cuerpo fuerte, sano y capaz de responder a las exigencias del día a día, así como fortalecimiento óseo, muscular y de los tendones. Cada quien decide si quiere competir o no”.

El Club Escuela Wudan Wushu Venezuela está ubicada en el sector Fiqueros de Rubio; en los entrenamientos se hace una preparación física, un acondicionamiento neuromuscular, respiración, movimientos, fortalecimiento, velocidad, flexibilidad, trabajo cardiopulmonar y técnico.

El sistema de graduación es similar al de Karate, por cinturones o niveles. Los niños tienen el mismo tipo de entrenamiento, pero adaptado a su edad. La preparación física, la realizan al aire libre, generalmente en el polideportivo “Víctor Maldonado”.

Paz y armonía

Como experto, explica los beneficios que aporta el Tai Chi, que se realiza de manera lenta, pausada, con posturas específicas, que ayudan a la relajación.

“Combina un sistema de respiración con movimiento y formas. Existen diferentes escuelas y estilos. Se usa para comprender la biomecánica del cuerpo, cómo respirar, lograr paz mental espiritual a través del silencio interior mientras que practica la forma externa”.

El maestro Kairo Belisario con sus estudiantes

Tiene sus bases en un estudio filosófico taoísta, que busca armonizar el cuerpo de manera natural. “El Wushu se toma más hacia la vida común; para nosotros es fundamental el Kung Fu, más que el mismo Wushu deportivo”.

Kairo Belisario trabaja como médico de manera privada, realiza terapias domiciliarias, le dedica las mañanas a su profesión y las tardes, tres veces a la semana, al entrenamiento tanto personal como de sus estudiantes.

“Muchos ocupan su vida trabajando, eso consume salud y al final gastan lo que ganaron por el trabajo en recuperarla. Combinar mi actividad profesional con el entrenamiento de esta disciplina me da salud y resultados positivos. Es mi filosofía de vida”.

Su interés se centra en en preparar a los jóvenes para que estén aptos física, mental y espiritualmente; a niveles avanzados les exige que en sus estudios sean excelentes. Todos los alumnos avanzados son estudiantes universitarios. A los niños les enseña a comer sanamente, respirar, tener estabilidad, el hábito de la lectura; le inculca una higiene y una salud mental, anímica y espiritual.

“La práctica del Wushu es intensa, pero existe el estilo Tai Chi Chuen, que se utiliza con pacientes de avanzada edad en geriátricos y ancianatos. Es un entrenamiento suave, acorde a personas con dolencias, patologías y preventivo”.

A medida que avanzan, los niños aprenden las bases técnicas y después se incorporan a los estilos, formas tradicionales, estilos clásicos tradicionales. El Tai Chi lo aprenden cuando ya tienen más edad, pues deben comprender algunos conceptos teóricos y la lentitud del trabajo. Al llegar a cinturón negro deben conocer todas las bases de estos estilos.

Salud mental

“Cualquier deporte en general se recomienda para la salud mental de las personas, es relajante y se comparte en grupo. El Wushu tiene un elemento extra, enseña a respirar, meditar, silenciar la mente, la charla interior. No es sencillo, pero ayuda a desconectarnos para estabilizarnos. Entrenamiento físico y mental. La energía del cuerpo humano, que circula y con la que se trabaja”.

Recomienda la práctica del Tai Chi para quienes no quieran hacer ejercicio físico extenuante. “En el caso del Wushu las prácticas son exigentes, sin embargo, no es un límite para quien lo quiera hacer. Si tenemos, la fuerza de voluntad consciente, podemos lograr cualquier objetivo en nuestras vidas. Hacer lo mejor posible. Competimos no contra otros, sino contra nosotros mismos. Es ir extendiendo nuestros límites, conscientes de ello”.

Como médico, utiliza la acupuntura, que tiene sus bases en la teoría de los cinco elementos y del ying y el yang, el equilibrio de los antagónicos y complementarios. “Esto ayuda a entender primero en teoría lo que es la estabilidad y el equilibrio dinámico que debemos tener en nuestras vidas”

Aunado a esto, incorpora prácticas de respiración, movimiento, que relajan los músculos, las articulaciones y los fortalecen.

“El Wushu ha transformado mi vida. La música, la medicina y mi familia son mis estabilizadores, y el Wushu me da paz. Cuando me siento presionado por la vida, me hace reflexionar, entenderme, comprenderme. Porque podemos mirar hacia adentro. La mayoría mira hacia afuera, hacia los bienes materiales. Yo no veo la vida de esa manera. Si el éxito material llega o no, eso no debe afectar mi estabilidad mental. Esa paz interior es la base sobre la cual funciono como se humano, y me da la capacidad de tener un gran capital en cuanto a mi evolución como ser humano”.

Manifiesta su gratitud al universo por acercarlo a lo que hoy es parte fundamental de su existencia:

“Agradezco al universo haber conocido este arte tan hermoso, a ese maestro que me lo inculcó, a personas dispuesta a aprender de mis enseñanzas, y poder transmitir este linaje de Pachi. El Wushu ha salvado mi vida y me hace feliz”.

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