viernes 9 diciembre, 2022
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Fijar en pesos precios de productos es ilegal

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Por Humberto Contreras

 Lo primero que tenemos que aclarar es que la cotización en pesos que hacen los productores y comerciantes en el Táchira, en la moneda colombiana, es totalmente ilegal, afirmó el economista Dilio Hernández, al ser consultado sobre la arbitraria cotización del bolívar con respecto al peso, que predomina en el mercado sancristobalense.

— Mientras que esa irregularidad ocurre, indica, las instituciones responsables de garantizar al ciudadano el cumplimiento de las normas monetarias en el país, como el Banco Central, el Seniat y Sudeban, se hacen prácticamente de la vista gorda ante esta irregularidad, totalmente inaceptable, para un país, sea cual sea.

¿Por qué se extendió el uso del peso?

— La realidad económica en la frontera es que, por supuesto, hay una oferta de bolívares insuficiente para atender la demanda de la población en sus transacciones comerciales. Ello origina el desplazamiento al uso de otras divisas, especialmente el peso colombiano.

El peso, explica, no solo es la moneda más cotizada por su poder adquisitivo real en el mercado local, donde, no solo una proporción importante de bienes y servicios procede del mercado colombiano, sino que, además, su oferta en la propia frontera colombiana, es superior a la demanda, eliminando así la escasez, que caracteriza la presencia del bolívar en el Táchira.

De tal manera que, quienes demandan divisas en monedas, es decir, en efectivo, acuden al peso como la más fácil de conseguir.

¿En qué proporción se usa el peso en San Cristóbal?

— En la frontera, el uso de la divisa se distribuye en una relación que podríamos estimar, que entre 45 y 50 % es en pesos; de 40 a 45 % es en dólares, y entre 3 y 5 % en euros. El resto en otras monedas. La relación entre el uso de divisas y el uso de bolívares, podría estar en 80-20 %, es decir, solo 20 % de la demanda de efectivo transaccional en el mercado local, es cubierto por bolívares.

Eso crea una distorsión en el mercado cambiario, que termina afectando al consumidor final, pues al efectuar la triangulación peso-dólar, y dólar – bolívar, la tasa no es fijada por el BCV, sino por los propios comerciantes, que se basan en una tasa marcadora llamada “Dólar Cúcuta”, la cual es totalmente aleatoria.

Esto hace que finalmente, el valor real del bolívar se cotice muy por debajo de lo que efectivamente debe cotizarse, más o menos entre 25 y 30 % por debajo de su valor legal, es decir, se produce una devaluación automática del bolívar, como resultado de ese proceso de cambio entre dólar – peso, y peso – bolívar.

¿Por qué los empresarios y comerciantes formales fijan sus precios en pesos?

— Sencillamente porque son más operativas las transacciones comerciales con una moneda que es más demandada que el bolívar, y, además, estable, lo cual le permite más holgura en la planificación de sus costos, y puede mantenerlo como reserva activa durante más tiempo.

Además, es más seguro para atender los imprevistos del proceso inflacionario que afecta nuestro país. Esto es lo que nosotros en economía llamamos medidas precautivas (cautelosas) del comerciante.

Es posible que algunos agentes económicos también utilicen la cotización en pesos, como una forma de evadir el IGTF, aunque considero que es una proporción muy pequeña, y casi natural en un mercado dinámico y complejo, donde coexisten factores externos, como el narcotráfico, el contrabando y la corrupción fiscal, que contribuyen a inclinar a las personas al uso del peso.

No hay que olvidar que la tasa de monedas, consideradas divisas de intercambio líquido por el BCV en el país, no incluye el peso colombiano, sino fundamentalmente cuatro o cinco monedas como el dólar, el rublo, el yen y el euro.

¿Cuál es el impacto que esta distorsión causa al consumidor final?

— Bueno, sencillamente, hay una elevación de los precios en bolívares, especialmente para quienes reciben sus ingresos en bolívares, como los funcionarios públicos y los pensionados, que deben cargar con esa valoración del bolívar, por la triangulación referida, y el impacto de la inflación internacional.

Hay que incluir, además, la inflación colombiana que, por cierto, en los últimos meses, ha comenzado a subir de forma importante.

Esto por supuesto hace que, finalmente, el poder adquisitivo del salario en bolívares del trabajador tachirense, disminuya adquiriendo los bienes y servicios que son primordialmente de origen colombiano, afectando la calidad de vida de él y de su familia.

Estas son algunas de las consideraciones que uno podría decir, que rodean esta situación irregular, como ya lo he dicho, de que productores y comerciantes fijen sus precios en una moneda distinta a la moneda nacional.

Eso, prácticamente, es una cesión de la soberanía de parte del país, a otro país, sin ninguna justificación, porque existen mecanismos por los cuales las autoridades monetarias podrían perfectamente minimizar este impacto, y podrían, incluso, llegar a acuerdos con la banca regional, para que esta oferta de divisas y el uso de bolívares, sea mucho más fluido, además, por supuesto, de que se eliminarían estas situaciones que se están produciendo en el mercado cambiario regional.

 

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