martes 17 mayo, 2022
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“Inflación dolarizada en el país afecta poder adquisitivo del ciudadano de a pie”

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Al haber más dólares en circulación, y menos bolívares, se desacelera la inflación en bolívares y se subvaloriza el dólar, haciendo que los precios en divisas suban más. 

  Humberto Contreras

 

Economista Dilio Hernández (Foto Archivo)

En muchos espacios de la vida económica venezolana se habla ahora a menudo de lo que se va conociendo como “dolarización de la inflación”, o “inflación dolarizada”, fenómeno el cual consiste en la subida constante en el mercado nacional de los precios de bienes y servicios valorados en la divisa norteamericana.

Para conocer un poco la realidad de esta situación conversamos con el economista tachirense Dilio Hernández, director del Centro de Investigación y Análisis Prospectivo, CIAP, quien, de entrada, nos aclara el concepto. Lo primero que debemos aclarar, señala, es que cuando hablamos de inflación, nos referimos a un aumento generalizado en los precios de bienes y servicios que circulan en la economía, en un periodo determinado, medido básicamente en moneda nacional.

— Cuando se habla de “inflación en dólares” en el país, agrega, lo que estamos es sustituyendo el concepto universal de la Economía, de “apreciación real”, que tiene que ver con un menor ascenso del tipo de cambio nominal en relación con los precios en el mercado nacional, es decir cuando resulta más costoso adquirir un bien o servicio en el mercado nacional que en el exterior.

Explica Hernández que el rezago entre el tipo de cambio y el precio de los bienes y servicios nacionales encarece el precio del dólar y sobrevalora el bolívar. Este fenómeno se ha agudizado con la constante intervención del Banco Central de Venezuela (BCV), para mantener estable el tipo de cambio, pues mientras este se mantiene estable, los precios de los bienes y servicios crecen en bolívares, provocando que se necesiten más dólares para adquirir esos mismos bienes y servicios.

Inflación en dólares

En una economía que decrece en términos de bolívares, por la política monetaria restrictiva del BCV, y se agranda en términos de dólares en circulación, el efecto es el incremento de los precios en una oferta de bienes y servicios que se mantiene igual o con poco crecimiento.

Al haber más dólares en circulación, continúa el especialista, y menos bolívares, se produce una desaceleración de la inflación en bolívares, (es decir, se controla la inflación interna), y se subvaloriza el dólar, haciendo que los precios, en esta divisa, suban más. Esto es lo que la gente llama “inflación en dólares”.

En el país hay hoy una oferta monetaria en moneda nacional que está entre 5 mil y 6 mil millardos, que a la tasa de cambio BCV es entre 1.200 y 1.300 millardos de dólares. Mientras, la cantidad de dólares en circulación está entre 3.500 y 4.000 mil millardos, es decir 3 o 4 veces más que la masa de bolívares en circulación.

Esta relación contribuye a acelerar los precios de los bienes y servicios en dólares en una economía altamente dependiente de las importaciones, especialmente de las importaciones norteamericanas. que alcanzaron el año 2021 más de 1.200 millones de dólares.

Además de las distorsiones que se producen en una economía poco diversificada y poco competitiva, los precios de los bienes y servicios son fijados por pocos oferentes, básicamente empresas, que son los que tienen acceso a divisas y a la importación, dejando poco margen de comercialización a los distribuidores nacionales, que tienen menos ganancias y procuran colocar los precios incluso por encima de los precios en el mercado internacional, previendo  que estos puedan aumentar por la inflación, o por la depreciación del bolívar, en caso de que cese la intervención del BCV.

Este fenómeno es lo que la gente llama especulación transaccional en dólares. Esta conducta es también consecuencia de que en el país existe una cultura inflacionaria en empresarios y comerciantes que responde a un largo periodo de registros elevados de 3, 4 y hasta 5 dígitos, que lleva más de 30 años y que se agudizó en los últimos 10, incluyendo un largo periodo hiperinflacionario. El último registro de un solo dígito en el índice de inflación del país data de 1983.

Inflación importada

Señala Hernández que al componente nacional, que tiene las razones del incremento de los precios en dólares en Venezuela, hay que sumar la inflación importada especialmente de USA, que es de donde viene la mayor parte de las importaciones nuestras.

Este año, dice, la inflación en EUA se estima superior a 8 % anual, la más alta en ese país desde 1990. Este fenómeno hace que las importaciones norteamericanas sean más costosas, y se estima que el incremento de los precios en dólares supere en 50 %, el precio internacional.

Para el ciudadano de a pie

Sin lugar a dudas, el impacto de la llamada “inflación dolarizada” o, más correctamente, “apreciación real”, en el ciudadano común y corriente que no gana en dólares y que tiene sueldo mínimo, es directo porque está sometido a dos procesos económicos que afectan su poder adquisitivo. En primer lugar, explica el economista, la inflación en bolívares que, a pesar de su reducción artificial por la política monetaria del BCV (según la proyección acumulada durante el año, oscilará entre 250 y 300 %), pulveriza los aumentos salariales, especialmente el salario mínimo público que no supera 40 $, y entre 80 y 100 dólares en el sector privado.

En segundo lugar, el fenómeno de la “apreciación real” o “inflación dolarizada”, que hace que se necesiten más dólares para adquirir la cesta básica de alimentos, la cual supera hoy los 400 dólares.

El drama del ciudadano común es que sus rentas en dólares no crecen en la misma proporción que crecen los precios de bienes y servicios, y en muchos casos, se mantienen estancadas, acentuando la situación de pobreza que vive cerca de 90 % de la población venezolana.

De modo que, en una economía donde la oferta de dólares en circulación es 3 o 4 veces superior a la de bolívares, y la oferta de bienes y servicios no crece, o crece muy poco, hace que se necesiten más dólares para pagar esos productos y servicios. Esto es lo que la gente llama “dolarización de la inflación” o dolarización especulativa.

 

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