miércoles 28 septiembre, 2022
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“Jubilarse no es hacerse viejo”

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Para la profesional de la Universidad Central de Venezuela, la jubilación es solo un cambio de situación de la vida laboral

Humberto Contreras

Hoy en día jubilarse no es hacerse viejo, puesto que en la mayoría de los casos todavía las personas que pasan a jubilación, disponen de varios años, hasta diez o quince, en los que pueden presentar características sociosanitarias favorables, siendo a partir de ese momento cuando aparecen los «estigmas» de la vejez.

Lo explica la doctora Yudi Chaudary, profesora titular de la Universidad Central de Venezuela, UCV, y directora Académica del Centro de Investigaciones y Análisis Prospectivos CIAP, quien agrega que así, aparece la categoría de “viejos-jóvenes”, a diferenciar respecto de los “viejos-viejos”, como dice Bernice Neugarten, psicóloga estadounidense, en su trabajo The Future and the Young-old, (El Futuro y la Vejez Joven).

Para hablar sobre el tema de las jubilaciones o de las pensiones, tema que hoy día es objeto de estudios en todo el mundo, conversamos con la doctora Chaudary, experta en la materia, quien es la autora del trabajo de investigación “La Jubilación y su impacto en el Adulto Mayor”

–¿Qué es la jubilación?

— El término jubilación se refiere al cese de la situación de trabajo remunerado dentro del mercado laboral, del trabajador y/o profesional, sea en forma asalariada o autónoma, para pasar a una etapa de descanso igualmente remunerado, a la edad oficial de jubilación, que es distinta dependiendo del país.

Hoy en día, especifica, cuando alguien habla de jubilación y/o jubilados no se sabe si se refiere al momento de salida del mercado laboral, o a la situación en que queda el trabajador una vez ha salido del mismo. No sabemos si hablamos de pensionados, quienes cobran una pensión, o de jubilados. En definitiva, se da una polivalencia semántica que en ocasiones puede confundir.

— ¿Hay una edad de jubilación?

— La edad de jubilación pública no es más que un referente, aunque tradicionalmente ha existido la tendencia a realizarla antes del límite público, lo que ha ido cambiando a medida que la esperanza de vida ha aumentado y los sistemas de protección social se han deteriorado.

En Venezuela, señala la profesora, el tiempo para la jubilación varía entre 25 y 30 años, y se centraba fundamentalmente en el sector público. Muy pocos entes privados. Y para la pensión pública la edad es el factor determinante, establecido en 55 años para la mujer y 60 años para el hombre.

Hasta 2013, más de 50 % de los trabajadores se jubilaba antes de esa edad para dedicarse a otra actividad laboral, o al descanso, situación que comenzó a cambiar a medida en que la crisis económica deterioró el salario y la protección social del venezolano haciendo menos ventajoso el jubilarse.

Señala Chaudary que la data sobre el número de jubilados en el país no es precisa. En 2020, se estimaba que existían unos 2,9 millones de jubilados, sobre la base de una población ocupada de aproximadamente 15,5 millones de trabajadores, según la revista científica Teorías, Enfoques y Aplicaciones en las Ciencias Sociales Nº 20, de 2020.

Esta cifra añade, incluye personas que tienen la doble calificación de pensionados y jubilados, al mismo tiempo incorporados en la data de pensionados del IVSS que contabiliza más de 5 millones de jubilados en 2022.

— ¿Qué cambia ahora en el concepto de jubilación?

— Hoy día, responde, hay un replanteamiento en la política social pública hacia fórmulas flexibles de jubilación que reduzcan el impacto de la crisis económica y social. En muchos países de la región, las políticas económicas y de empleo están planteando la posibilidad de una extensión de la misma, hasta edades entre 65 y 70 años.

A este componente, continúa la experta, se ha sumado el problema del desempleo en las personas mayores de 50 años que suponen una falsa puerta a la jubilación, con consecuencias especialmente negativas y que, en el caso de nuestro país, ha recibido escasa atención por parte de los poderes públicos.

Además, se están produciendo cambios importantes en las pautas del ciclo vital que pueden conducir a una modificación de la secuencia tradicional de educación, trabajo y jubilación. Hay una tendencia a largo plazo, a reducir la duración del trabajo y a aumentar los períodos de formación a lo largo de toda la vida laboral. Las condiciones de trabajo tenderán a ser más flexibles y continuará aumentando la movilidad.

Dados estos cambios la manera actual de adquirir derecho a la protección social y en particular, los vínculos con el trabajo pueden necesitar una revisión. Este será el reto de las nuevas políticas públicas en el corto y mediano plazo.

— ¿Qué significa la jubilación?

— La jubilación es un cambio de la situación que se da en un momento dado de nuestra vida laboral. No es el fin de ésta. La jubilación, tal y como nosotros la entendemos, es un proceso que comienza mucho antes de los 60 años, antes de la salida del mercado laboral, y que se prolonga hasta bastante más allá de ese momento, con diferentes fases.

Estas fases, podríamos caracterizar fundamentalmente a partir de los conceptos de socialización anticipatoria en la fase prejubilación; de afrontamiento, en el momento de la jubilación, y las diferentes fases de adaptación, tal como las describe Robert Atchley, gerontólogo y sociólogo estadounidense en su trabajo The Social Forces in later Life. (Las Fuerzas Sociales en la Vida Posterior)

— La jubilación: ¿puerta de entrada a la vejez?

— Históricamente, explica la doctora Chaudary, ambos conceptos y situaciones han estado estrechamente relacionados. El comienzo de la vejez era la causa en parte de la jubilación, y su justificación era que la mano de obra para tareas basadas en el esfuerzo físico, había perdido capacidad, por la cercanía de la vejez, por lo que se prescindía de la misma, dando paso a los jóvenes a ese mercado laboral.

Con el paso del tiempo, agrega, la mejora de las condiciones de vida, de las condiciones laborales y de la atención sanitaria, ha determinado igualmente, un aumento de la longevidad y esperanza de vida, de más allá de los 75 años en las sociedades occidentales.

La consecuencia inmediata de este fenómeno es sin duda el aumento de población mayor de 60 años que además cada vez presenta una salud y situación psicosocial mejor, beneficiadas por las políticas del «estado de bienestar.

Concluye la doctora Chaudary, indicando que “a nuestro modo de ver estos cambios sociodemográficos suponen una ruptura importante en la relación jubilación-vejez, para las personas que salen del mercado laboral”.

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