viernes 3 febrero, 2023
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Los precios en dólares siguen aumentando

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Diario La Nación conversó con el economista Asdrúbal Oliveros para entender la causa del aumento de precios reflejados en dólares.

La economía venezolana atraviesa una larga crisis inflacionaria durante la cual el ciudadano ha visto perder el poder adquisitivo de la moneda nacional, diluyéndose los ahorros y haciendo inviable la actividad contable a través del bolívar (Bs).

Esta situación ha hecho que la gente busque de manera espontánea alternativas, utilizando otras monedas para sustituir al bolívar en las diferentes actividades económicas que se realizan a diario.

En esta realidad, el dólar estadounidense demuestra ser la divisa preferida por las personas. Según datos de la consultora económica Ecoanalítica, a la fecha, más del 90 % de los precios en los anaqueles del país están expresados en dicha moneda.

Pero a pesar de este panorama, diferentes estudios han registrado un aumento sostenido en los precios marcados en dólares. Por ejemplo, Ecoanalítica expuso el pasado mes de noviembre que en lo que va de año se ha experimentado una subida que sobrepasa el 40 %, teniendo como estimado anual un aumento entre 47 % y 50 %.

De manera que la moneda a la que acudió el venezolano para refugiarse, también parece perder su poder adquisitivo. Para intentar comprender cuál es la causa de que los precios reflejados en dólares aumenten constantemente en el país, La Nación consultó al economista Asdrúbal Oliveros, quien es socio–director de Ecoanalítica.

Para el experto, un elemento determinante para entender este fenómeno, es el peso institucional: “Usar cualquier moneda en Venezuela, es usarla en nuestro contexto institucional; y, por ende, dado que ese contexto está deteriorado, esa moneda también es susceptible a registrar aumentos de los precios con ella marcados”.

Asuntos como el ambiente político, la calidad de las instituciones, el respeto a las leyes y acuerdos, así como la seguridad jurídica, inciden de manera directa en la economía, “pudiendo crear distorsiones que afectan toda la dinámica de precios independientemente de la moneda que se utilice”.

“La realidad es que la estructura institucional pesa mucho en el sistema de precios de una economía”, aseguró Oliveros.

Aun así, se hace inevitable que la gente realice comparaciones con países cuyas economías también se han dolarizado pero que no registran la misma tasa de subida de precios.

Al ser consultado al respecto, Oliveros explicó que, por ejemplo, en el caso de Ecuador, país también latinoamericano, “llevó a cabo un proceso formal de dolarización, donde el Gobierno eliminó el Banco Central y asumió la divisa estadounidense como moneda de uso legal”.

En cuanto a Venezuela, el proceso ha sido una iniciativa de la ciudadanía “porque en sí el Gobierno sigue viendo al dólar con desconfianza y recelo, además de continuar realizando todos sus gastos en bolívares y tomando medidas para entorpecer su uso, como lo ha sido el Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (IGTF) y la eliminación de transferencias de cuentas en divisas entre el mismo banco”.

Pero Oliveros sostiene que, pese a estos aumentos de precios registrados y las restricciones de movilidad, los datos señalan que los ciudadanos siguen prefiriendo usar dólares. La razón, explica, es sencilla: “Mientras los precios marcados en dólares suben 44 %, en bolívares suben 150 % en el mismo periodo de tiempo”.
El economista agrega que un problema derivado de esta situación es que se suele atribuir la responsabilidad de los aumentos a los comerciantes y empresarios, siendo errónea esta posición, asegurando que:
-“No necesariamente el vendedor sube los precios para ganar más, que, por supuesto es un escenario posible, pero el caso es que algunas veces ocurre porque en entornos inflacionarios como el nuestro hay una presión en los costos que obliga a subir precios para poder garantizar la reposición de la mercancía”.

En otras palabras, es un intento por intentar adelantarse a las distorsiones del mercado que parecen lo más seguro en el actual marco institucional, por lo que “poner la responsabilidad en los comerciantes, en el empresariado, es no entender la naturaleza del problema”, indica el experto.

Aunque también advierte que puede haber ahora mismo en ciertos sectores prácticas que no son propias de un mercado competitivo. Esto se debe a que “donde hay pocos actores dispuestos a invertir, como en negocios que exigen mover grandes capitales, se hace fácil aumentar los precios a pesar de no haber un mejoramiento en la calidad del bien o servicio ofertado, puesto que el consumidor carece de alternativas”.

Ante esta situación, sugiere al consumidor entender el poder que tienen sus elecciones de compra sobre el vendedor en aquellas áreas donde se evidencia una mayor competencia, porque esto obliga a tener que atender las demandas si se quiere permanecer en el mercado, precisó el economista.

Diego Mendoza / Pasante de Comunicación Social

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