sábado 2 julio, 2022
InicioFronteraCrecida del río Táchira trastoca el trabajo informal de muchos

Crecida del río Táchira trastoca el trabajo informal de muchos

349 views

“Maleteros” y “trocheros” pasan a diario mercancía por los caminos verdes, pero en los días de lluvia se complica el ir y venir


Por Jonathan Maldonado

El dinamismo por los caminos verdes sigue vigente, pese a la reactivación del paso peatonal por los puentes internacionales Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander.

Por estas sinuosas rutas pasan a diario decenas de “trocheros” y “maleteros”, con mercancía sobre sus hombros o en carretillas, rumbo a Venezuela.

Con las lluvias de las últimas horas, que probablemente se extenderán a los próximos días, el río ha vuelto a presentar un rostro iracundo y de gran peligro para los que lo desafían.

“Acá toca arriesgarse para ganar lo del día. Uno no se puede dar el lujo de pararse, hermano”, manifestó un joven “trochero” a diario La Nación.

El ciudadano venezolano, cuya identidad prefirió mantener en resguardo, destacó las dificultades de un trabajo que amerita tener mucho tacto para no meterse en problemas.

“Las crecidas del río lo paran a uno cuando realmente son muy fuertes; de resto, uno se arriesga, pues la necesidad puede más”, argumentó el joven de 25 años.

Su cuerpo, algo enjuto, le brinda agilidad para transitar por el lodo y piedras. “Muchas personas piensan que mi delgadez me limita de fuerza…. Y no es así, si no pregúntele al río”, bromeó desde La Parada, sector donde concedió la entrevista.

Desde refrescos, bultos de leche, cerveza y otros productos, suele pasar a diario por los caminos verdes. “Yo tengo mis clientes fijos. Hay locales en San Antonio del Táchira que nos pagan por pasarles la mercancía”, subrayó.

Como “trochero”, también le sale trabajo por el puente internacional Simón Bolívar. Se ajusta al cliente y a sus necesidades. “Al final, quien decide es la persona que lo busca a uno”, dijo.

La preocupación, cuando hay lluvias frecuentes, no es solo del joven, pues son decenas de personas, la mayoría migrantes internos, las que se dedican a un oficio informal que no está exento de peligros.

“Uno en las trochas debe andar con cuidado, para no meterse en problemas. No hay que ponerse de loco”, enfatizó mientras se disponía a atender el llamado de un cliente.

Las trochas, sobre todo las que conectan a San Antonio del Táchira con La Parada, mantienen un dinamismo que se ve limitado con las crecidas del afluente; sin embargo, hay grupos temerarios que enfrentan ese lado furioso del afluente.

- Advertisment -
Encartado Publicitario