domingo 13 junio, 2021
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¡Defendiendo nuestra tacita diaria de café!

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Fausto Gori expresa que hay gente dispuesta a trabajar, siempre que cuente con la ayuda del Estado

La prohibición de venta de café colombiano, indudablemente, es muy importante. Sí es una buena medida, sobre todo para la industria, pues nos hemos visto muy afectados por esa venta de café de afuera. No hay duda de que sí ayuda a la industria nacional.

Así lo dice enfáticamente el ingeniero químico Fausto Gori, productor e industrial cafetalero, propietario de Agropecuaria La Propicia, en Bramón, una unidad de producción integral, que va desde la siembra de la semilla, el cuidado de la planta, y la recolección del grano, para pasar luego a la central de beneficio, empaquetamiento y comercialización del producto, en este caso, Café Bramón.

Nos dice Gori que La Propicia es una finca con historia: Fue el centro de operaciones de J. V. Gómez, en sus actividades de caficultura.

—¿Es positivo prohibir venta del café colombiano?

—La prohibición de venta del café colombiano, indudablemente es muy importante. Sí es una buena medida, sobre todo para la industria, pues no es hemos visto muy afectados por esa venta de café de afuera. No hay duda de que sí ayuda a la industria. En cuanto al productor, no sé hasta qué punto le favorece, pues el precio del café como materia prima está establecido en el mercado, y se mueve de acuerdo con la oferta y la demanda.

De modo que, si hay más venta del producto terminado, crece la demanda de materia prima, y al haber más demanda, los precios al caficultor mejoran. De hecho, en el mercado internacional se ha movido en los últimos cuatro meses, de 120 dólares el quintal (46 kilos), a 147, 150, y ya vamos a 160 dólares. Eso es un indicativo para que los precios nuestros, internos, también suban.

—¿Hay suficiente producción para atender la demanda?

—Sí. Si hay suficiente, en vista de que se ha contraído la demanda, al igual que paralelamente se ha contraído la producción. También, obviamente, la demanda del producto terminado ha bajado mucho, y hoy día, debido al problema económico nuestro, y la pandemia que estamos viviendo, se ha afectado más.

Teníamos un consumo per cápita hace diez, quince años, o más, de 2,4 kilos por persona, y hoy en día ese consumo ha bajado a la mitad. Eso compensa un poco la disminución de la producción, de modo que yo te diría, en este momento, que sí, sí hay café suficiente en el mercado, y con esta medida que se ha tomado mejorará la producción.

—¿Los costos de producción son compatibles con los precios actuales al público?

—Pues sí. Sí son compatibles, sin dejar de decir que hay lamentablemente empresas que abusan del precio, y eso afecta sin duda el bolsillo del consumidor. Algunas marcas tienen precios por encima del café colombiano. Otras tienen precios similares. Lo que pasa es que han aparecido varias marcas en el país, unas buenas, otras regulares, y otras muy malas, porque no hay control sobre eso, y a todas les ponen la etiqueta “Gourmet”.

La palabra Gourmet significa que el producto, cualquiera sea, es de primerísima calidad. Pero están usando la palabra para salirse de la regulación que hay sobre el café, y así, al ponerle “Gourmet” a cualquier bolsa, se puede vender al precio que se quiera, porque el café gourmet no tiene control.

Antes había control del café regulado. Todavía existe la normativa, que no se aplica por múltiples razones, pero creo que en cualquier momento se retomará esa norma.

Un poco de historia

Gori es un conocedor del tema cafetalero. Nos hace un rápido recuento: La producción de café en Venezuela ha tenido sus altos y sus bajos, en el transcurso de la historia. Fuimos el segundo exportador de café en el mundo, por debajo de Brasil, por los años treinta, hasta que la producción petrolera estimuló el éxodo de los trabajadores del campo. Y ahí empezó el declive.

El Táchira, que fue en esa época el mayor productor y exportador de café en el país, se dio a conocer con el famoso café Grano de Oro, clasificación que se le daba al café tachirense. Y en el Táchira, el mayor productor era el municipio Junín. En los años 80-90, el Táchira llegó a producir 280 mil quintales por cosecha

El declive del Táchira cafetalero comenzó por los años 90, cuando fue desplazado por Lara y Portuguesa. Desmotivados por los pocos incentivos, los precios, las regulaciones, la falta de políticas gubernamentales para incentivar la producción, muchos productores decidieron cambiar de actividad y se fueron a la ganadería, o a otros cultivos,

Con la eliminación del Fondo Nacional del Café, quedamos sin asistencia técnica. Sin transferencia de tecnologías; luego vino la escasez de insumos, falta de políticas gubernamentales, en fin, eso ocasionó que, todavía, tengamos los rendimientos más bajos, yo creo que del mundo, pues estamos entre 5 y 6 quintales por hectárea.

—¿Y qué se requiere para recuperar la producción?

— Bueno, primero, la asistencia técnica. La transferencia de tecnología es algo muy importante. Tenemos problemas serios en el rendimiento, que, que como dije, es hoy uno de los más bajos del mundo y, además, ha disminuido ostensiblemente el área de café cultivado en el país. No hay continuación de herencia de padre a hijo, de generaciones, en esto del cultivo. Todo eso ha causado la baja de la producción.

Sin embargo, hoy día existe un buen grupo de caficultores, entre los que yo me cuento, que estamos luchando por la recuperación, por incrementar la producción, porque el precio del café ha mejorado bastante, y se ha hecho hasta rentable, digámoslo así, en ese sentido. ¿Con producción baja?, sí, porque si un productor abona ahora una vez al año, es muy bueno, aunque antes se abonaba tres veces.

Y, de paso, ojalá se logre recuperar la producción de los insumos en el país.

“La calidad ya no es la misma”

Hoy día, la escasez de gasoil ha afectado no solo la producción, sino también el procesamiento del café, dijo en entrevista radial, recientemente, Vicente Pérez, director del sector Café de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro).

Explicó que, para secar los granos, los caficultores usan máquinas que funcionan a base de diésel y como no hay, el café no pasa por tratamiento completo y homogéneo. Por lo tanto, «mucho de ese café quedó con mal olor, como a fermento, y eso se traduce en la calidad».

«Los consumidores notarán que la calidad del café de su preferencia ya no es la misma, y a veces el fabricante no es el culpable», detalló el experto.

Igualmente, Pérez expresó que esa situación se produce porque los caficultores no recogen café maduro, sino verde, para reducir costos en cuanto a la cantidad de empleados se refiere.

El dirigente cafetalero dijo que el 1 de mayo el Gobierno oficializó, a través de la Gaceta Oficial N° 6.623, las exoneraciones de impuestos de importación, IVA y tasa por determinación del régimen aduanero, a mercancías varias, lo cual, según lamentó Pérez, «le da incentivo a la producción de otro país y no la nacional».

Para el año 1800, Venezuela recogía 800 mil quintales, explicó. Desde octubre 2020, hasta el primer trimestre de 2021, se recogieron apenas 380 mil quintales. Es la peor cosecha de todos los tiempos. Pasamos a tener una producción de más de cien años atrás, cuando el país tenía máximo 3 millones de habitantes, dijo Pérez, en la entrevista para el programa Marca País, que se transmite por Fedecámaras Radio.

Humberto Contreras

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