sábado 2 julio, 2022
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El calvario de 113 familias sin electricidad en la frontera

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El desespero se ha prolongado por un mes


Por Jonathan Maldonado

Vecinos de la urbanización Libertadores de América, en el municipio Bolívar, le cantaron el cumpleaños a un transformador que se quemó hace exactamente un mes, lo que mantiene a 113 familias sin electricidad.

La desesperación de los habitantes de cada núcleo familiar se palpa en los rostros trasnochados de quienes, ante la imposibilidad de prender un ventilador o un aire acondicionado, no concilian el sueño.

El transformador cumple años de estar fuera de servicio. (Foto: J. Maldonado)

La preocupación se atiza, aún más, por la cantidad de niños y adultos mayores que integran los grupos familiares. “Es lo más horrible que le puede pasar a una persona, por la cantidad de zancudos y el calor”, manifestó Belkis Hernández, afectada.

Hernández recordó que, hace aproximadamente 20 días, personal de Corpoelec, junto a la alcaldía, trajo un transformador nuevo, lo que le dio alegría a la comunidad por 10 minutos, ya que, al ser instalado, solo funcionó el corto tiempo mencionado.

Las versiones en torno al transformador que sustituyeron, y se quemó a los 10 minutos, son variadas.  Desde la institución alegaban que las familias que estaban conectadas a otras líneas pudieron provocar la falla.

Sin embargo, hay residentes que creen que una acción inadecuada, por parte de los miembros de Corpoelec, hizo que la operatividad del transformador fuera tan efímera.

95 mil pesos

Frente a este escenario, los vecinos organizados decidieron que, por familia, pondrían 95.000 pesos para comprar un trasformador.

“Solo falta que terminen de pagar ocho familias para que traigan el aparato”, señaló otro de los afectados, consultado por el equipo reporteril de La Nación.

Hace dos años, un panorama similar se presentó en la misma zona de la urbanización, lo que empujó a los vecinos a recoger 60.000 pesos en cada hogar.

Estar a oscuras las 24 horas del día, contando solo con la luz del sol y la de las velas, los pone de brazos cruzados al momento de adquirir las carnes y embutidos. “Solo estamos comprando lo del día”, puntualizó Hernández.

Gas y agua

Este mismo grupo, junto a otras familias, llevaba más de cuatro meses sin agua. “Restablecieron el servicio hace un par de días y fue como un milagro para nosotros, pues estábamos secos y nos tocaba comprar el servicio de un carro tanque”, apuntó otro de los residentes.

“Ya nos está llegando agüita, a Dios gracias. Estábamos como los camellos en los desiertos”, acotó mientras instaba a las autoridades a buscar más alternativas que alivien la difícil situación que se vive.

Otro de los problemas es la falta de gas. “A algunos nos toca cocinar a leña, pues ni electricidad se tiene para prender la cocina eléctrica”, manifestó el ciudadano al recordar que la última vez que le llevaron los cilindros llenos fue en el mes de noviembre de 2021.

La señora Hernández toma pastillas para conciliar el sueño, pero el calor le impide tener una noche reparadora. “Me despierto por lapsos”, agregó a modo de colofón.

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