viernes 9 diciembre, 2022
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El lado iracundo y mortal del río Táchira

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Para los habitantes de San Antonio y Ureña, los puentes deberían estar a abiertos las 24 horas


Por Jonathan Maldonado

El río Táchira sigue arrebatando vidas. En 10 días, dos personas fueron halladas sin vida en trochas que conectan con el afluente, tras ser arrastradas por la agresiva corriente de la cuenca hidrográfica.

El pasado jueves, 22 de septiembre, Fernando José Fernández Durán, de 62 años, fue golpeado por la fuerza del río, cuando se disponía a ayudar a su esposa de la furiosa corriente. Había llovido hacia las cabeceras.

Fernández Durán iba, como de costumbre, a La Parada, en compañía de su pareja, a comprar 30 kilos de pollo que vendía a diario en el barrio Simón Bolívar, donde residía con su familia.

El sexagenario era Guardia Nacional retirado, trabajó 20 años como taxista y, tras el arribo de la pandemia, se dedicó a vender pollo que traía del vecino país.

Frente a estos sucesos que enlutan a familias de la frontera, ciudadanos, además de solicitar la eliminación del carnet fronterizo, piden que los puentes internacionales Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander estén abiertos las 24 horas.

Diez días después de la tragedia que golpeó a la familia Fernández Durán, la ira del río Táchira se cobró la vida de Breiner Leal, de 17 años.

Sobre su caso, hay aún varios cabos sueltos que las autoridades competentes deben investigar. Pese a que su familia, en primera instancia, señaló que el joven cruzaba el afluente para ir a casa de una tía y así conversar sobre un trabajo, hay varios dicen todo lo contrario: el joven regresaba, con un amigo, de Colombia, tras haber participado en una fiesta.

“La respuesta exacta a lo que pasó el domingo, 2 de octubre, la tiene el amigo, que en las primeras versiones se decía que era su primo”, precisó la fuente consultada por el equipo reporteril de La Nación.

Parque Nacional El Tamá, a una altura de 3.368 metros sobre el nivel del mar, para unirse con el río Pamplonita y desembocar en el Lago de Maracaibo.

Siete afluentes, entre cárcavas aluviales y quebradas, alimentan al río del lado venezolano, mientras que del lado colombiano, otras 12 quebradas le aportan agua.

Estas características del río Táchira, lo hacen impredecible, pues sus afluentes vienen de páramos distantes, los cuales no permiten precisar los cambios que pueda presentar esta cuenca hidrográfica, aún estando San Antonio del Táchira y Ureña con días soleados.

Desde Llano de Jorge, en el municipio Bolívar, y hasta La Mulata, en la jurisdicción de Pedro María Ureña, hay cerca de 35 trochas que hacen muy vulnerables a quienes las atraviesan a diario.

La recomendación de las autoridades es la misma: abstenerse a cruzar el río Táchira en tiempos de lluvia para evitar tragedias como las descritas en la nota.

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