Frontera
Táchira: Estado con sello propio en la historia venezolana
lunes 9 febrero, 2026
Pável Rondón *
En los países existen estados, provincias o departamentos que logran destacar sobre sus pares. Dicha distinción suele obedecer a diversos factores. En lo histórico —tomando a Venezuela como ejemplo—, Caracas inició desde 1810, y especialmente en 1812, la gesta independentista, siendo además la cuna del Libertador. Aunado a ello, posee atractivos como la cadena montañosa Waraira Repano y su sistema teleférico, ubicados a menos de una hora de las costas del mar Caribe.
Táchira es un estado con condiciones sobresalientes. Quizá sus habitantes no estén conscientes de sus cualidades, pero el análisis de los estudiosos y seguidores de la historia política, militar, cultural y económica del país, sí lo han recogido
Iniciamos destacando la hegemonía gastronómica del Táchira a través de su panadería. El llamado “pan andino”, que agrupa las variedades distribuidas por todo el país, posee un alcance nacional único. A diferencia de las panelas de San Joaquín, que pese a su calidad se localizan exclusivamente en el eje Aragua-Carabobo, el pan tachirense ha logrado conquistar el paladar de toda Venezuela.
Otra cualidad distintiva del tachirense es su disciplina y constancia, entendiendo el trabajo como medio para forjar su sustento y porvenir. Esta virtud es reconocida en otras latitudes y se evidencia en el éxito de sus actividades agrícolas, industriales y académicas.
Muestra de ello son los denominados “mercados gochos”, que suministran frutas y hortalizas semanalmente en casi todo el territorio nacional. Esta labor, consolidada por años, dista de ser una improvisación de “tarantines”; por el contrario, destaca por su organización, el empleo de mano de obra local y establecimientos equipados con sistemas de refrigeración para garantizar la preservación de los productos.
Esa misma determinación que hoy se observa en sus actividades productivas ha forjado el papel estratégico del Táchira en la historia nacional. De hecho, el estado fue epicentro y punto de partida de diversas gestas armadas en el siglo XIX. Destaca la Campaña Admirable de 1813: Bolívar, proveniente de Cartagena, venció a los españoles en varios pueblos hasta llegar a San Antonio. Con el respaldo en hombres, pertrechos y recursos de Camilo Torres desde Tunja, partió en mayo y arribó a Caracas en agosto, instaurando la Segunda República.
Posteriormente, en 1820, Bolívar visitó el Táchira en febrero, abril y diciembre. En estas tierras, el Libertador planificó las acciones previas a la Batalla de Carabobo y la liberación de Maracaibo, además de diseñar el modelo del Estado aprobado en Angostura. De este modo, el Táchira, y particularmente San Cristóbal, se consolidó como un centro estratégico fundamental para la Independencia.
En mayo de 1899, el general tachirense Cipriano Castro, partiendo también desde Cúcuta, siguió la ruta de Bolívar y triunfó con su Revolución Restauradora en Caracas el 23 de octubre. Castro sentó las bases del Estado moderno en Venezuela, iniciando un fenómeno político cuya huella persiste hasta años recientes, con un impacto más nacional que regional. En 1899, Castro se convirtió en el primer presidente tachirense. Le siguieron: Emilio Constantino Guerrero (por diez días en 1910), Juan Vicente Gómez, Eleazar López Contreras, Isaías Medina Angarita, Marcos Pérez Jiménez, Carlos Andrés Pérez y Ramón J. Velásquez. En total, ocho mandatarios que gobernaron el país por más de 60 años, un caso excepcional en América del Sur, donde no es común que tantos presidentes provengan de una misma entidad.
Por ejemplo, en Ecuador el poder se ha repartido entre Guayaquil y Quito. En Brasil, los mandatarios han sido originarios de Minas Gerais o São Paulo, mas no de la capital, Brasilia. En EE.UU., quince presidentes nacieron en Virginia y Ohio; mientras que en Japón provienen del interior, pero de diversas localidades. En Arabia Saudita, los reyes han sido de la capital, salvo dos excepciones. Por su parte, en Colombia, dieciocho nacieron en Bogotá y el resto en distintos departamentos. Estos datos invitan a una investigación más detallada.
La conclusión primordial de esta reflexión es la necesidad de difundir ampliamente la “tachirensidad” —categoría propuesta por la escritora Leonor Peña— especialmente entre los jóvenes, para que asuman esta identidad como un impulso hacia la excelencia en sus actividades. A este perfil pueden añadirse fortalezas en disciplinas como el fútbol y el ciclismo, así como el liderazgo de los tachirenses en diversos rubros agrícolas, sin dejar de mencionar la trascendencia de la Feria Internacional de San Sebastián, la «Feria de América».
* Presidente de FUNDEFID











