lunes 26 septiembre, 2022
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Más poderoso es el que da que el que quita

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La filantropía y la ayuda humanitaria, sin lugar a dudas, vive su momento estelar en los Estados Unidos debido a una gran maquinaria de caridad instaurada por  quien era conocido como el hombre más rico del mundo, Bill Gates, quien dejará de serlo al prometer donar la mitad de su fortuna, considerada en más de 96 mil millones de dólares.

El magnate creador del Microsoft, acaba de anunciar la entrega de 20 mil millones de dólares a la fundación que maneja al lado de su ex esposa Melinda, dedicada a reequilibrar oportunidades en lo social y la educación, y en países como Nigeria para erradicar enfermedades como la polio, convirtiéndose así en el más grande filántropo de la historia norteamericana.

El anuncio de su reciente desprendimiento económico forma parte de una serie de entregas que lo sacará definitivamente del récord anual de la Revista Forbes que cuenta con multimillonarios como el mexicano Carlos Slim o de Warren Buffet, y que lo ubica como el gigante de la filantropía de todos los tiempos.

No olvidemos que la filantropía es el amor por la especie humana y a todo lo que a ella respecta. Se constituye en la ayuda desinteresada, expresada en el apoyo a los demás, un amor infinito al género humano que se ofrece al prójimo sin requerirle nada a cambio.

Por todo ello, en América del Norte se señala que se está en la edad de oro del desprendimiento de reconocidas fortunas, que lamentablemente escasea en Latinoamérica, pero que allí se compite con gobiernos y organismos internacionales.

Ejemplo, fuera de lo que acaba de anunciar Bill Gates, fue la entrega de Warren Buffett, considerado el segundo hombre más rico del mundo de 31 mil millones de dólares a la misma fundación de Gates, convirtiéndose su organización en la mayor caritativa del mundo, ahora superada por Bill Gates considerado el más afortunado de todos los tiempos de la historia de la humanidad y que asegura continuar con posteriores donaciones hasta por más de la mitad de su patrimonio, quedándose solo con sus gastos familiares para vivir un futuro tranquilo.

En todo caso la filantropía deja de ser un argumento utópico para convertirse en un acto de desprendimiento impensable en el mundo capitalista de hoy, y para algunos es una cualidad espiritual muy extraordinaria señalando que no es difícil ser virtuoso; lo difícil es hacerse virtuoso.

Personajes como Bill Gates son los que repiten gracias a su genio creador, que ha dado todo lo que ha podido que es nada a todo lo que ha recibido en donde la palabra grande, se hace pequeña ante tanta de sus virtudes.

Y cerramos con este pensamiento: “Si alguien cree  que lo que posee no es bastante, será un miserable aunque se sienta dueño del mundo”.

Hace 15 años, el fundador de IKEA, Ingvar Kamoprad, para entonces catalogado el cuarto hombre más rico del mundo, se ufanaba de conducir un auto de veinte años de existencia, de volar en clase turística pues de esa manera inspiraba a sus noventa mil empleados de todo el mundo que la virtud era la sobriedad.

Explicaba sus legendarios hábitos, mientras se conocía que había amasado unos 28 mil millones de dólares, solo por debajo del fundador del Microsoft Bill Gates, del inversor Warren Buffett y del magnate mexicano Carlos Slim.

“La gente dice que soy tacaño y que no me importa si ellos no lo son, pero me siento muy orgulloso de seguir las normas que me llevan a conducir un Volvo, de escribir por las dos caras de un papel con lo que creo que estoy dando un buen ejemplo”, concluyó.

Carlos García Losada, un ejemplo para el Táchira

Carlos García Losada, reconocido como el más ejemplar filántropo en el Táchira.

“El amor a mis padres y a la patria forjaron mi éxito y fundieron mis sentimientos generosos hacia los compatriotas de menores recursos. Siguiendo mi ejemplo sentirás la felicidad del deber cumplido”.

Así rezan las palabras sinceras de ese gran hombre, ganadero, comerciante y emprendedor como lo fue Carlos García Losada, quien a lo largo de su vida, se convirtió en el más reconocido filántropo de las últimas décadas del siglo XX en provecho tanto del Táchira en Venezuela, como de Cúcuta en Colombia.

Por tales actos de desprendimiento, García Losada, recibió una serie de testimonios como la Orden Francisco de Miranda, Condecoración Cruz de la Fuerza Aérea Venezolana y la Orden 21 de Septiembre de la Asamblea Legislativa del Estado Táchira.

Entre su serie de donaciones, se encuentran: Hacienda Santa Rosa para la Universidad Nacional Experimental del Táchira, Unet; hectáreas de tierras al Ministerio de la Defensa para la ampliación del Aeropuerto de Santo Domingo; Terrenos Urbanos para la construcción del Liceo Gonzalo Méndez; amplia área de terreno a la Nación Venezolana para la erección de la sede del Consulado de Venezuela en Cúcuta; terrenos para la ampliación del Pasaje Barcelona, para la Escuela, Campo Deportivo y Módulo Policial en el Barrio El Río.

Además obsequió 3.600 metros cuadrados para Fundacomún;  terrenos para la sede del Club de Leones de Pirineos San Cristóbal, Ambulatorio y Recreación Infantil; y donación de terrenos en los barrios más desfavorecidos en la vía Aeropuerto de Cúcuta, así como para más de una decena de casas modelos  en el Barrio El Río entre otras, que lo distinguieron a lo largo de su existencia.

Fue, Carlos García Losada, sin lugar a dudas, uno de los hombres más desprendidos de sus bienes, provenientes de sus actividades comerciales y empresariales tanto en el sector ganadero como en el transporte y otros más que le dieron los bienes de fortuna que lo llevó  a obsequiar a las instituciones más necesitadas de la región.

Víctor Matos

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