Fuerzas apoyadas por EEUU siguen atacando el úlltimo reducto del EI en Siria

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Combatiente de las Fuerzas democráticas sirias (FDS), apoyadas por Estados Unidos en su ofensiva contra el último bastión del EI en Siria. AFP / Delil souleiman

Las fuerzas kurdoárabes, apoyadas por aviones de la coalición internacional que lidera Estados Unidos, intentaban el jueves acabar con las últimas defensas del grupo Estado Islámico (EI) en el este de Siria, donde irreductibles yihadistas siguen atrincherados en su último reducto, cerca de la frontera con Irak.

Todo lo que queda del “califato” autoproclamado por los yihadistas en 2014 a caballo entre Siria e Irak es ahora poco más que un campamento de tiendas de campaña al borde del Éufrates, en la localidad siria de Baghuz.

Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que habían lanzado en diciembre la ofensiva final contra este bastión yihadista, la suspendieron en varias ocasiones para permitir evacuar a civiles y a combatientes.

Pero el domingo pasado reanudaron la ofensiva y luego de varias noches de bombardeos unos 3.000 yihadistas se rindieron.

Sin embargo algunos irreductibles se aferran aún y oponen un feroz resistencia, escondiéndose en subterráneos para evitar los bombardeos, y lanzando ataques suicidas para frenar la progresión de las fuerzas antiyihadistas.

Ello frena la progresión de estas fuerzas, según un portavoz de las fuerzas kurdas en Baghuz.

“Hay un avance, pero es lento y la zona es estrecha” explicó Jiaker Amed, de las Unidades de protección popular (YPG), la milicia kurda que controla a las FDS.

“Los que permanecen allá son sobre todo kamikazes, y ello frena nuestra progresión” agregó.

Las Fuerzas democráticas sirias (FDS) luchan “día y noche” para desalojar al EI de su último feudo en el este de Siria. AFP / Delil SOULEIMAN

Además, “utilizan tácticas de operación subterráneas”, escondiéndose en túneles y trincheras

“Por ello, los bombardeos aéreos no obtienen los resultados deseados”, explica.

El miércoles por la noche, corresponsales de la AFP pudieron escuchar bombardeos aéreos y disparos de artillería en el frente.

Día y noche

Jiaker Amed asegura que la batalla –hasta ahora los bombardeos más violentos eran nocturnos– “va a proseguir día y noche”.

El último bastión de los yihadistas en la localidad de Baghuz el este de Siria, es bombardeada por aire por aviones de la coalición internacional dirigida por Estados Unidos. AFP/Archivos / Delil SOULEIMAN

Desde diciembre unas 60.000 personas ya fueron evacuadas de este sector, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Entre los desplazados figuran esposas y niños de los presuntos yihadistas extranjeros, y centenares de éstos están detenidos por las fuerzas kurdas.

Según la ONG Save the Children más de 3.500 niños extranjeros de una treintena de países estarían en los campamentos de desplazados del noreste de Siria. Más de 2.000 tienen menos de 5 años, según esta ONG.

El caso de los yihadistas extranjeros es un verdadero rompecabezas para las fuerzas kurdas, que reclaman sean repatriados, pero también plantea un serio problema para los occidentales, generalmente reacios a acogerlos.

Una nueva conferencia de donantes se inició el martes en Bruselas, con el objetivo de movilizar cerca de 9.000 millones de dólares para ayudar a los refugiados sirios.

La captura total de la localidad Baghuz pondría fin al califato proclamado en 2014 por el EI, a caballo entre Siria e Irak.

Pero más allá de Baghuz, el EI mantiene alguna presencia en el amplio desierto de Badia, en el este de Siria, que alberga a ‘células durmientes’ de los yihadistas.

La guerra en Siria comenzó en 2011 y dejó desde entonces más de 360.000 muertos y varios millones de desplazados.

Un tercio del territorio sirio sigue fuera del control del régimen de Bashar Al Asad –apoyado militarmente por Rusia e Irán–, especialmente la provincia de Idlib, objeto desde septiembre de un acuerdo ruso-turco que permitió una amplia ofensiva militar siria que hubiera tenido graves consecuencias humanitarias. AFP