domingo 4 diciembre, 2022
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Migrantes venezolanos varados en frontera mexicana viven en zozobra

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En zozobra e incertidumbre constante viven los migrantes venezolanos que quedaron varados en la frontera norte de México, luego de la entrada en vigencia de la nueva política migratoria de Estados Unidos, que restringe su ingreso irregular, la cual cumplió un mes.

En la ciudad Matamoros, estado de Tamaulipas, los albergues están rebasados y además, la inseguridad acecha a los venezolanos cuando se van a trabajar mientras esperan una respuesta favorable a sus peticiones de asilo.

Por esta ciudad fronteriza deambulan grupos de migrantes buscando asesoría legal y apoyos en las distintas asociaciones, cargando consigo lo que para ellos fue una injusticia por parte del Gobierno estadounidense que empezó a expulsarlos antes de que entrara en vigor el decreto.

«Fue algo injusto porque expulsaron a muchas mujeres, si somos las más débiles en el sentido que no podemos estar solas en México porque es muy peligroso y la inseguridad aquí es horrible. Nos agarraron de imprevisto y es algo muy injusto», declaró Diana Carolina Rodríguez Medori, migrante venezolana.

Con 19 años de edad, la originaria de Zaraza, Venezuela, fue parte de los primeros grupos que las autoridades norteamericanas deportaron a México para que esperaran mientras se les daba una solución a sus casos.

La joven se encuentra en Matamoros junto con dos amigas que conoció en el trayecto, Génesis Machado y Yésica Alejandra Leal Linares, con quienes se ha puesto a laborar en un cruce de calles limpiando los parabrisas de los carros para obtener unas monedas y pagar el alquiler, así como sus alimentos.

«Se nos ocurrió la idea de pararnos acá, comprar los implementos para limpiar los cristales. Hay muchas opciones, pero la más fácil y más rápida es esta porque uno tiene su ingreso diario. Ya nos entrevistaron en la Casa del Migrante y ahora estamos esperando el permiso para poder pasar a Estados Unidos», mencionó Génesis.

Con un hijo de tres años, la mujer se instala en las tardes con sus compañeras para hacer la faena e incluso han ganado popularidad en la localidad, mediante las redes, porque los medios de comunicación difundieron su actuación.

Sin regreso

Las tres mujeres, que se cuidan unas a otras ante el riesgo de sufrir algún acto de inseguridad, están decididas a mantenerse entre las ciudades de Tamaulipas y Texas, a esperar alguna resolución a su caso de solicitud de ingreso a Estados Unidos.

Por su parte, Leal Linares conoció la noticia de la deportación masiva cuando estaba en la ciudad de Tapachula, Chiapas, fronteriza con Guatemala, pero no desistió y se enfiló hacia su objetivo que era llegar a la frontera norte de México y solicitar asistencia para cumplir su meta.

«Todo lo que hemos pasado para llegar y nos encontramos con esta noticia, pero nunca pensé en regresarme, mi meta siempre ha sido salir adelante», argumentó la mujer.

Con información de El Nacional

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