sábado 28 enero, 2023
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Norelis Álvarez, la venezolana que fue sacada esposada de una tienda por reclamar su liquidación

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Norelis Álvarez es la madre venezolana que fue esposada y sacada, con sus dos hijos, de una tienda Jon Sonen, en el exclusivo Centro Comercial La Serrezuela de Cartagena.

La joven madre dio una entrevista al diario El Tiempo, en la que habló sobre el reclamo que hace a la cadena de moda, que le debe el pago de su liquidación tras año y medio de servicios.

“Mis problemas empezaron cuando presenté una tutela porque no me tenían con seguridad social y estaba embarazada. Entonces, cuando regreso de mi licencia, la empresa ordena trasladarme a Yopal (Casanare) con una bebé de 6 meses y con un niño de 5 años, yo además ni sabía en dónde era Yopal”, señala la joven, que se ha convertido en símbolo de la clase trabajadora.

“Trabajé para esta empresa un año y seis meses, y ya han pasado dos años desde que esta empresa me despidió sin justa causa y no quieren pagar mi liquidación. Yo puse tutelas y demandas pero ellos no responden y usan todo su poder para atropellar mis derechos como trabajadora”, señala la mujer de 36 años.

Su pequeño de 8 años fue quien grabó el video, que es viral en redes sociales, y que incluso generó el rechazo del Presidente de la República, Gustavo Petro, quien se hizo eco de la situación replicando el video.

“Han hecho caso omiso de todo el proceso que legalmente cumplí. He agotado todas las instancias legales, pero ellos creen que por ser venezolana me pueden atropellar”.

“Los inconvenientes con ellos habían iniciado cuando tenía 5 meses de embarazo y trabajaba en el almacén del Centro Comercial Nao, en Bocagrande, pero un día presenté una crisis de salud y el centro comercial buscó prestarme asistencia médica, pero ahí descubrimos que no tengo seguridad social, ni Sisbén y no me pueden atender, y el empleador nunca respondió. A raíz de ese día en que no recibí asistencia médica, fui a la Defensoría del Pueblo y presenté una tutela, la cual gané, y uno de los directivos fue a mi punto de trabajo y me insultó que porque ellos eran los que me daban de comer”, señala la joven.

“Yo nunca he querido quedarme con nada que no es mío, reclamo mis derechos que son los derechos de mis hijos”, señala la joven, que ha despertado la solidaridad de la nación, donde los derechos de miles de trabajadores, especialmente de migrantes venezolanos, son violados por algunas empresas.

“Busqué ayuda con abogados en el Cuartel del Fijo (Juzgados de Cartagena) que me asesoraron, pero la empresa me despidió con el argumento de que nunca me adapté a los cambios de mi empleador, es decir, me tenía que ir para Yopal, donde ni tengo familia, ni conozco a nadie. Entonces me despidieron”, relata.

“Pero ellos a mí no me pueden ignorar de esa manera. Yo llevo cinco años en Colombia y tengo todos mis papeles en regla, yo entré con mi pasaporte legal y sellado. En eso, entonces, a todas las personas que entramos legales Colombia nos entregaron un permiso de trabajo legal, y he trabajado en otras empresas sin ningún problema, pero esta empresa no tenía afiliados a sus empleados a EPS”, añade.

A su tragedia se suma que está desempleada y con muchas deudas.

“Tengo tres meses sin trabajo y regresé por mi documento de identidad que había dejado olvidado. Estaba con mis niños y entré al Centro Comercial, pasé por este almacén, me presenté y pedí que llamaran a la persona de recursos humanos, porque no responden a mis llamadas. Fui muy decente, pero el joven llamó a la seguridad del centro comercial dizque porque estaba alterando el orden público”, concluyó la mujer.

 

WC| con información de El Tiempo

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