Nacional
Activos por la Luz: El movimiento que nació de la necesidad y hoy vigila el sistema
sábado 21 marzo, 2026
El panorama eléctrico en el estado Lara dio un vuelco inesperado durante el tercer mes del año 2026. Tras un periodo de relativa estabilidad que marcó el inicio del año, la organización civil Activos por la Luz señala un retroceso significativo en la prestación del servicio. Lo que durante enero y febrero pareció una consolidación de la mejora experimentada a finales de 2025, se transformó en marzo en una seguidilla de interrupciones que afectan la cotidianidad de los ciudadanos en el centroccidente del país.
El origen de la contraloría ciudadana
La labor de monitoreo que realiza esta organización no es fortuita, sino el resultado de años de opacidad informativa. Según recordó el ingeniero Raúl Azparren, miembro fundador del movimiento, la iniciativa surgió en el año 2020 como una respuesta de la sociedad civil organizada ante la ausencia de cronogramas oficiales por parte de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec).
En aquel momento, la incertidumbre sobre cuándo y por cuánto tiempo se iría la luz motivó a un pequeño grupo de ciudadanos a documentar las fallas, una red que hoy supera los 300 voluntarios que reportan en tiempo real desde diversos sectores del municipio Iribarren.
Estadísticas que reflejan una realidad inestable
Al analizar el comportamiento del sistema, las cifras de Activos por la Luz muestran un contraste marcado. El año 2025 cerró con una nota optimista, al registrarse una disminución del 50% en la frecuencia y duración de los cortes en comparación con el periodo anterior.
Esta tendencia de recuperación se mantuvo sólida durante los primeros 60 días de 2026; sin embargo, los datos recopilados en las últimas semanas de marzo revelan que los racionamientos regresaron con una intensidad que no se veía desde el año pasado, lo cual derrumbó la percepción de una solución definitiva a la crisis.
Causas estructurales y dependencia energética
El análisis técnico presentado por la organización apunta a que el problema sigue siendo de carácter estructural y no meramente accidental. La matriz energética nacional mantiene una dependencia crítica de la generación hidroeléctrica proveniente del bajo Caroní, específicamente de las centrales de Guri, Macagua y Caruachi.
El ingeniero Azparren explicó que, ante la inoperatividad de la mayoría de las plantas termoeléctricas del país, cualquier fluctuación en la demanda o en la transmisión desde el sur obliga a la aplicación de racionamientos de carga en los estados occidentales, los cuales suelen ser los más castigados por su distancia de los centros de generación.
La importancia del reporte vecinal ante la opacidad
Más allá de las fallas técnicas, uno de los puntos más críticos señalados es la falta de comunicación institucional. La ausencia de planes de administración de carga publicados en prensa o canales oficiales deja a los comercios, centros de salud y hogares larenses en una situación de vulnerabilidad.
Por ello, la organización insiste en que la participación ciudadana representa la única vía para visibilizar la magnitud de la crisis. El compromiso de los vecinos al reportar cada interrupción permite construir una base de datos fidedigna que sirve de espejo ante una realidad que, desde los entes gubernamentales, a menudo se intenta minimizar.
Por: Alejandra García/ El Impulso
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