Economía, Nacional
Asobanca propone bimonetarismo: «Dolarizar no es conveniente en este momento»
lunes 20 abril, 2026
El panorama económico de Venezuela podría experimentar un giro significativo en los próximos meses. Según Pedro Pacheco Rodríguez, presidente Ejecutivo de la Asociación Bancaria de Venezuela (Asobanca), la reciente flexibilización de las sanciones contra el Banco Central de Venezuela (BCV) y diversas entidades financieras públicas abre un camino optimista. Bajo este nuevo escenario, el directivo prevé que el país logre finalmente estabilizar su inflación en cifras de un solo dígito.
Esta mejora no será estática, sino que mostrará una aceleración progresiva a lo largo del año. Pacheco sostiene que, si bien el segundo trimestre superará al primero en desempeño, será el segundo semestre el que consolide una tendencia favorable.
Este descenso esperado en los precios no solo protegería el poder adquisitivo del ciudadano, sino que actuaría como el motor necesario para reactivar el sistema de créditos, permitiendo que el consumo y la inversión vuelvan a fluir.
Metas de crecimiento y el modelo bimonetario
Uno de los desafíos más grandes para la banca nacional es expandir su capacidad de financiamiento. Actualmente, la cartera de crédito representa apenas un 3% del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra sumamente baja en comparación con el promedio de la región, que ronda el 50%.
La estrategia de Asobanca apunta a un crecimiento ambicioso pero realista: alcanzar el 20% del PIB en un plazo de dos a tres años, trabajando de forma sostenida para cerrar la brecha con los estándares latinoamericanos.
En cuanto al debate sobre la moneda, Pacheco Rodríguez se inclina por la prudencia. Aunque el uso del dólar es cotidiano, el ejecutivo descartó una dolarización formal y total en el corto plazo por las complejidades que conlleva. En su lugar, propone adoptar un esquema de bimonetarismo, inspirado en el modelo peruano.
Este sistema permitiría la convivencia legal del bolívar y el dólar, dándole al Estado la flexibilidad de equilibrar el uso de ambas monedas mediante políticas monetarias estratégicas, sin renunciar por completo a la soberanía económica.
Por: Alejandra García/ El Impulso
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