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“Debemos pasar de un país que se afinca en los hidrocarburos a un país pluriproductivo”
viernes 17 abril, 2026
El modelo de desarrollo en Venezuela, históricamente anclado al extractivismo, enfrenta hoy un desafío que va más allá de lo económico: la ética de la supervivencia humana.
En una entrevista para el programa De Primera Mano de Radio Fe y Alegría Noticias, el padre Néstor Briceño, director de posgrado de Teología del ITER (UCAB) y párroco en Caracas, reflexionó sobre la necesidad de transitar hacia una “ecología integral” donde el ser humano, y no solo el lucro, sea el centro de las políticas públicas.
A propósito del año jubilar franciscano y el legado de la encíclica Laudato Si’, Briceño advirtió que las recientes reformas legales en materia de hidrocarburos y minería parecen profundizar un modelo que ignora el equilibrio natural.
El ser humano como eje, no el provecho económico
Para el especialista, la sorpresa que dio el papa Francisco con su mensaje ecológico fue centrarse en la realidad social.
“El papa pone en el centro de la ecología lo que es el mismo ser humano. Cuando conoces lo que pasa en el Arco Minero, te das cuenta de que el enfoque de este extractivismo no es el ser humano, sino el provecho económico”, señaló en el programa De Primera Mano.
Briceño insistió en que la explotación irracional de recursos rompe un vínculo vital. Según su visión, no se trata de prohibir el uso de la naturaleza, sino de planificar su renovación.
“Nosotros estamos como garantes, como guardas de la creación, porque en el momento en el que yo rompo el equilibrio entre la creación y el hombre, entonces estoy dañando al hombre. La pobreza es un daño a este equilibrio”, afirmó.
Hacia un país con un modelo pluriproductivo
Al ser consultado sobre la contradicción entre la necesidad de generar riqueza y la protección ambiental, el padre Briceño propuso la creación de un “proyecto país” que deje de usar el petróleo y la minería como únicas muletas.
“Debemos pasar de un país que se afinca en los hidrocarburos a un país que sea pluriproductivo. Yo pondría a competir el modelo de hidrocarburos con el turismo. Si empiezo a abrir el horizonte, puedo equilibrar esta explotación y hacerla mucho más humana”, explicó, recordando que, en zonas como el Arco Minero, las etnias indígenas son las principales víctimas del desplazamiento y la degradación ambiental.
Educación y conciencia: el camino a la acción
El entrevistado destacó que el desconocimiento de las consecuencias de nuestros actos, como el consumo de agua o energía, se debe a una falla estructural.
“Es un problema educativo y comunicacional. Necesitamos una educación como población sobre esa relación sana con el aspecto ecológico”, sostuvo.
Para quienes desean comenzar a generar un cambio, Briceño lanzó una propuesta concreta a la comunidad: “Yo le diría a esta persona: ve donde tu párroco y proponle estudiar la Laudato Si’. Si no partimos del conocimiento de la relación del ser humano-ecología-Dios, la tarea será mucho más difícil”.
Finalmente, el director del ITER recordó que cada sector tiene un rol: los educadores deben formar, los comunicadores dinamizar la información y los laicos ejecutar la paz y el equilibrio en sus ámbitos de trabajo. “Zapatero a su zapato, pero siempre con esa visión de la ecoteología: cómo la ecología me ayuda a descubrir los caminos de Dios para el hombre”, concluyó.
Por: Francisco Javier Fonseca González/ Radio Fe y Alegría
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