Nacional
El costo de los apagones: venezolanos gastan entre 20 y 180 dólares en un mes
miércoles 27 mayo, 2026
Los venezolanos deben destinar una parte de sus ingresos en equipos y alternativas para lidiar con las fallas eléctricas recurrentes. El gasto depende de los implementos que deben adquirir, el daño que se produzca en electrodomésticos y de la región en la que se encuentren
El colapso del sistema eléctrico no solo se traduce en racionamientos programados, sino también en bajones y apagones repentinos que afectan el día a día de la gente. Esto ha obligado a la población a invertir dinero en equipos y tiempo para tratar de mitigar el impacto de la crisis eléctrica en su bolsillo y las finanzas de sus hogares.
TalCual consultó a ciudadanos de diferentes zonas del país, quienes coincidieron en que, por lo menos, mensualmente parte de los gastos se los lleva la compra o reposición de objetos o equipos. Tal es el caso de Bryan Granado, un joven de 22 años que habita en una zona al oeste de Maracaibo, estado Zulia, quien expresó que padece racionamientos diarios de seis horas.
Para él, el desembolso previsto para minimizar las consecuencias de las fallas eléctricas alcanza los $50 mensuales al comprar hielo, agua y un ventilador recargable ya que «cuando regresa, solo hay fluctuaciones».
«Compré un ventilador recargable en $35 porque el calor que hay en Maracaibo es insoportable. No se aguanta y por eso a veces ni duermo», detalló.
Granado prefiere comprar bombillos recargables antes que velas porque «las velas no duran nada aquí y están en $3. Prefiero un bombillo».
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), en Venezuela, el 39% de los hogares son perjudicados con los cortes de energía por varias horas durante el día. A través de una publicación en X, el economista José Guerra afirmó que «el estado con más horas sin luz en Venezuela es Barinas, con ocho horas sin energía eléctrica a diario». Describió la situación como una pérdida en calidad de vida y daños para la industria y el comercio.
Ante este escenario, los venezolanos se ven obligados a destinar parte de sus mermados ingresos económicos en alternativas que cubran la falta de electricidad. El promedio de gasto en mantenimiento, alquiler de plantas y la compra de insumos ronda entre 20 y 30 dólares mensuales, según el Monitor de Servicios Públicos de Cedice Libertad.
El sueldo mínimo en Venezuela es de 130 bolívares desde hace cuatro años y el ingreso mínimo integral fue ajustado el 30 de abril en $240, quedando por debajo del costo de la canasta básica alimentaria que, según las estimaciones del Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), alcanza los 700 dólares al mes. De manera que cualquier gasto adicional representa una carga difícil de llevar.
El mapa del gasto
En muchos casos la inversión es mayor. Una familia del sector Mamonal en Valle de la Pascua, Guárico, invirtió $180 en una planta solar «para poder cargar los teléfonos», ante la urgencia de comunicarse, según el relato de María Bastardos, residente de la zona. Aunado a esto, en su hogar la pérdida se tradujo en el daño de un congelador, cuya reparación técnica costó $80.
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En gran parte del territorio venezolano, las horas de racionamiento van desde cuatro hasta siete horas. Bajo estas condiciones, las altas temperaturas azotan a la población y afectan actividades diarias, entre ellas, la cría de animales, tal como contó María Bastardos: «Teníamos una cría de pollos y se nos morían de 10 a 15 por el calor, y sin electricidad no podíamos encender los ventiladores».
Bastardos explicó que hace unos meses el racionamiento comenzaba a las 7:00 p.m. y terminaba a las 12:00 a.m. Sin embargo, les cambiaron la rutina y ahora le quitan la luz a partir de la 1:00 p.m. hasta las 6:00 p.m.
Ante el calor, la alternativa para la familia de Bastardos es «colgar chinchorros en los corredores» de la vivienda.
En este estado, más allá del daño material, la falta de luz también significa una carrera de vida o muerte. El portal Radio Fe y Alegria Noticias documentó el caso de Manuelbis Pereira, madre de un niño que es paciente hemofílico. Samuel, de 13 años de edad, tiene artrosis tipo I en el tobillo derecho y puede recibir hasta 2.000 dosis semanales, tomando en cuenta que una dosis del tratamiento puede costar entre $20 y $30 en farmacias.
«El tratamiento de Samuel, es de alto costo, no lo consigo en la farmacia que está en la esquina, sino en un censo que hacen por la Asociación Venezolana para la Hemofilia, y debo acudir también al Seguro Social, donde también te hacen un censo para darte el tratamiento, en vista de que es bastante costoso», según lo que afirmó Pereira al medio.
Entre los cortes eléctricos y el costo elevado del tratamiento, Pereira se ha visto en la necesidad de salir corriendo de un lugar a otro para resguardar el medicamento, ya que este requiere estar refrigerado.
La crisis en el sector eléctrico altera los planes de los ciudadanos. Jealyn Salas, estudiante de odontología y residenciada en San Juan de los Morros, expresó que debido al racionamiento de luz y los «bajones», su «aire acondicionado se dañó». La joven explicó que aún lo tiene «sin reparar» porque el dinero que adquiere lo destina a otras prioridades.
«Aquí quitan la luz una vez al día por cinco horas, lo que genera frustración, enojo, agotamiento e incertidumbre», añadió la estudiante.

El impacto económico varía según la región. Mientras que en San Juan de los Morros, en Guárico, la adquisición de bombillos recargables es de cinco dólares cada uno. En Biruaca, estado Apure, se estima en ocho y 10 dólares. Sin embargo, adquirir estos objetos, representa la alternativa mínima para no permanecer a oscuras durante las cinco y seis horas de racionamiento.
Hacia la zona andina, las dinámicas comerciales también se han trastocado. Luis González, trabaja en el centro y vive en San Jacinto, municipio Libertador, estado Mérida, es administrador de una peluquería y técnico electrónico. Él afirma que en la peluquería han «gastado en lámparas de emergencias» hasta $200 y en «dos UPS de 800 vatios…casi $400».
Sin embargo, para los secadores de cabello se necesitan «2.500 vatios para que solo uno sirva. Comprar un inversor para que uno funcione por lo menos dos horas, implicaría gastar más de $1.000, que no los tenemos ahorita». Por lo tanto, explica que cuando no hay luz durante bloques de cuatro a seis horas, las peluqueras hacen el trabajo a domicilio.
González expresó que en el hogar, cuando la falla eléctrica es de noche, «toca hacer tarea con los niños» a la luz de bombillos recargables. «Tocó comprar un UPS para el router del internet y se cargan los teléfonos con la batería de la moto o el UPS», acotó .
«El último mes tuve que comprar el UPS para el router, fueron $45 y dos bombillos recargables que fueron $30 más», detalló.
La situación en el oriente del país mantiene el mismo patrón. Valeria Guilarte, residente del sector La Capilla del estado Nueva Esparta, aseguró: «Compré un ventilador recargable de $48, una batería para el internet de $45, dos bombillos recargables de $5 cada uno y dos lámparas led de emergencia que me costaron $15 cada una», lo que estimó un gasto de $133 para la preparación técnica ante la situación.
Asimismo, afirmó que no suelen «comprar hielo a menos que el recorte de electricidad pase de las seis horas lo cual es posible».
La burbuja se quiebra
Durante mucho tiempo, Caracas no supo lo que era un racionamiento eléctrico de hasta 8 horas, pero esa realidad comenzó a cambiar a partir de 2010 y se fue incrementando hasta llegar al gran apagón nacional que dejó a toda Venezuela a oscuras en 2019. Desde ese momento, la inestabilidad, las fluctuaciones y los apagones se volvieron parte de la rutina, aunque no en la misma proporción que en el interior del país. Hace dos meses, por ejemplo, internautas aseguraron a través de las redes sociales que hubo fallas eléctricas en varias zonas de Caracas, entre ellas El Paraíso, 23 de Enero, Caricuao, Altamira, Artigas, Las Acacias, Quinta Crespo, la avenida San Martín, Prado de María, Capitolio y El Cementerio.
La Universidad Central de Venezuela (UCV) quedó sin luz el 6 de mayo. Paola Carrillo, estudiante de Comunicación Social, expresó que estaba en el piso uno de la escuela cuando «las luces se apagaron a las 3:30 p.m.» y los «profesores siguieron dando su clase bajo la luz natural del día». Ese mismo día, el portal Efecto Cocuyo registró fallas eléctricas en otros sectores de la capital: Colinas de Bello Monte, Cumbres de Curumo, Bello Campo, El Paraíso, Montalbán, San Martín, Santa Teresa, San Agustín, El Cementerio y Caricuao.
La señora Carmen Mendoza es una comerciante informal. Ella vive en la calle principal San Antonio, El Valle, y afirma que «cuando no hay luz no puedo trabajar», ya que tiene un molino eléctrico donde muele el café que vende. Mendoza estima haber gastado en lo que va de año $300 entre la compra de equipos y la repación de artefactos.

Asimismo, Camila Bueno, quien vive en la parte alta del barrio Zamora de la Parroquia El Valle, Caracas, asegura que las horas y el momento del día es relativo cuando se trata de las fallas eléctricas. Ella expresa que de los siete días de la semana, seis tienen fallas de luz. «Hay apagones, pero otras veces nos quedamos sin luz. Esto puede durar entre una y seis horas. Hay noches en las que se va y no llega sino hasta la madrugada, y hay tardes que se va y no llega sino hasta la noche. También hay veces que solo tarda una hora en llegar», afirmó.
Bueno detalló que «desde los hechos ocurridos el 3 de enero, se nos ha ido la luz muy seguido. Ante esto, duramos sin señal y sin luz cuatro días completos. Luego, estuvimos una semana tranquilos y de pronto se nos fue la luz tres días completos y así sucesivamente. Se nos ha estado yendo constantemente, no solo apagones sino cortes completos que duran días».

Las fallas, el racionamiento y la solución…
A propósito de las constantes fallas eléctricas en el país, el economista José Guerra escribió en su cuenta en X que «el clamor es uno: exigimos solución y que se empleen parte de los $5.000 millones que Venezuela tiene» en el Fondo Monetario Internacional para comenzar a solventar esta «calamidad»
Entre 2024 y 2025 ha aumentado un 11% las zonas que se ven afectadas por fallas del suministro, según la Encovi. Delcy Rodríguez, anunció el 22 de marzo un «plan de ahorro de energía eléctrica» durante 45 días. Según la funcionaria, la medida se debió a un fenómeno solar que causaría altas temperaturas en Venezuela.
A pesar de que ese período venció, el racionamiento eléctrico continúa, sumado a los bajones y apagones imprevistos. El pasado 7 de mayo, a través de un comunicado, la Vicepresidencia Sectorial de Obras Públicas y Servicios informó que «se alcanzó un hito en la demanda eléctrica», al llegar a los 15.570 megavatios. Esto fue descrito como «la más alta en los últimos nueve años» y anunciaron «maniobras de estabilización y protección» del sistema.
Autor: Maivy Silva /TAL CUAL
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