sábado 16 octubre, 2021
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El Observatorio Electoral Venezolano (OEV) presentó sus observaciones sobre el simulacro

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El domingo 10 de octubre se desarrolló el Simulacro Nacional de Votación, de cara a las venideras Elecciones Regionales y Municipales del próximo 21 de noviembre. El Consejo Nacional Electoral (CNE) desplegó 1.366 mesas de votación en 466 centros de votación habilitados para esta actividad.

El simulacro sirvió para probar todos los elementos técnicos del Sistema Automatizado de Votación y realizar pruebas de transmisión de resultados para monitorear su comportamiento y evaluar su eficiencia. También se evaluó el protocolo de bioseguridad a implementarse el día de las elecciones.

El Observatorio Electoral Venezolano (OEV) desplegó su red nacional de observación electoral independiente compuesta por 631 observadores, distribuido en los 23 estados y el Distrito Capital en función de criterios estadísticos de representatividad. Nuestros observadores asistieron a la jornada, la percibieron durante varias horas y en distintas franjas horarias del día y registraron sus impresiones con rigor de veracidad e imparcialidad.

OEV presenta, a través de un boletín informativo, los principales hallazgos observados durante el desarrollo de este simulacro, así como su interpretación técnica para una mejor comprensión del electorado.

Hubo participación

Al momento de su llegada al centro de votación, más del 90% de los observadores encontró filas de electores a la espera de participar. La extensión de estas colas se reparte en porcentajes similares entre quienes vieron más de 40 electores, entre 15 y 40 electores y menos de 15 electores. Resultó baja la proporción de centros sin filas.

El Plan República de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y la Milicia fueron, como en anteriores simulacros y votaciones, los organismos de seguridad más vistos en los centros habilitados por el Poder Electoral para el simulacro.

Si bien la mayoría de milicianos se encontraba en la entrada del centro, un porcentaje cercano al 5% de los observadores coincidió con estos uniformados dentro del recinto de las mesas o a dos metros de este. De aquí surge la necesidad de recordar las funciones únicamente de seguridad y resguardo claramente delimitadas en la legislación.

 Partidismo y recursos públicos, irregularidad constante

Más de 40% de los observadores constató el traslado de participantes al centro habilitado para el simulacro haciendo uso de recursos o bienes públicos de gobernaciones y alcaldías oficialistas; en menor escala, inferior al 15%, lo observó con gobernaciones y alcaldías no oficialistas.

La anterior irregularidad, contraria a la legislación, se explica en el contexto de una elección regional y municipal en la cual una parte de los gobernadores y/o alcaldes en ejercicio, tanto oficialistas como opositores, aspira a la reelección.

En este mismo sentido, uno de cada cuatro observó el traslado de participantes con recursos de consejos comunales o comunas.

La presencia de puntos partidistas, expresados en quioscos o toldos, fue otra constante de esta jornada preparatoria, a pesar de que para anteriores procesos los actores políticos se han comprometido en no desplegarlos a menos de 200 metros del centro de votación, por representar acciones de ventajismo y/o coacción. Este 10 de octubre, tres de cada cuatro observadores constataron la presencia de puntos del oficialismo, mientras que uno de cada cuatro verificó la existencia de puntos opositores o de otros partidos políticos.

Los puntos partidistas, de cualquier fracción política, no deberían estar presentes. No debe existir proselitismo durante la jornada electoral y, si los partidos hacen operativos, no deben realizarse en sitios públicos.

Punto rojo activo exactamente al lado del Colegio República de Chile, en el municipio Bolívar, en Barcelona, estado Anzoátegui | Fotografía del OEV

Ahora bien, los observadores que validaron la presencia de partidos o dirigentes políticos y/o candidatos en las inmediaciones del centro de votación, ¿cuáles actividades los vieron realizando? Prácticamente solo hicieron activismo político entendido como la propaganda electoral a favor de un candidato: poco más de la mitad de los observadores lo constató con aspirantes oficialistas, y poco más de una cuarta parte lo vio con opositores.

La mayoría de la red nacional no observó esta vez entregas de bolsas de comida, ni promesas de beneficios como bonos o alimentos, ni de servicios como gas, agua y gasolina, a diferencia de lo registrado para procesos electorales anteriores.

La herradura y el cómo votar

Casi la totalidad (96%) de los observadores coincidió en calificar positivamente el funcionamiento de la herradura de votación, al participar como electores. El comprobante de votación no presentó inconsistencias en relación con lo seleccionado en la pantalla.

Alrededor de 4 minutos fue el tiempo promedio que tomó el proceso desde el momento en que entraron al centro a ejercer el voto y hasta la entrega del comprobante y la firma en el libro. Fluido, sobre todo por la cantidad de cargos a elegir y la complejidad que reviste esta próxima jornada que renovará gobernadores, legisladores, alcaldes y concejales.

A 65,4% de los observadores les resultó nada complicado el proceso completo de votación, al 21,8% poco complicado, al 9,3% algo complicado y al 3,5% muy complicado. Esto, al evaluar todo el proceso, desde que ingresaron al centro y hasta que entregaron el comprobante y la firma en el libro.

Basados en su experiencia, una vez frente a la máquina de votación, más de la mitad de los observadores coincidió en que el proceso de votación no es complicado. Al saberlo en detalle, sin embargo, por cada tipo de cargo en disputa, la percepción es que resulta más fácil votar por gobernador y menos fácil por concejales. ¿Cómo se explica esto? Lo pondremos en contexto con dos situaciones.

La primera es que, si bien cada estado se elegirá un gobernador y en cada municipio un alcalde, los votos a emitir para legisladores y concejales varían de acuerdo con cada entidad y a cada jurisdicción. No es lo mismo sufragar en San José de Guaribe, en Guárico, donde el concejo municipal resultará de tres ediles electos por el voto lista y dos de forma nominal, en una única circunscripción, que votar en Maracaibo, donde a través de cuatro circunscripciones los 13 concejales se repartirán así: ocho del voto lista, cuatro del voto nominal y uno de la representación indígena.

La segunda tiene relación con la forma en que son presentadas las opciones de voto a los electores en la pantalla de la máquina. Primero se debe seleccionar una tarjeta de un partido político; es decir, por defecto se ata todo el voto a esta primera selección. Con base en nuestros resultados, se concluye que votar entubado ciertamente resultará sencillo el 21-N. Emitir un voto cruzado (esto es, el alcalde de un partido y los concejales de otro, por ejemplo) sí se podrá técnicamente, pero resultará más complejo para el elector, porque deberá deseleccionar alguna opción de voto, y volver atrás a la interfaz principal para realizar otras selecciones individualizadas de otra(s) tarjeta(s) de partidos políticos hasta completar su votación para todos los cargos.

Parte de la pantalla de la máquina de votación

De lo anterior subyace una realidad: la confusión que se genera entre los electores para conocer la oferta electoral completa de esta compleja elección y la dificultad para elegir con conciencia quiénes serán sus gobernantes locales y regionales. Según lo reportado, 49,8% de los observadores consideró que los votantes parecían entender parcialmente el proceso, es decir, dónde y cómo votar. La desinformación que padecen los venezolanos es un factor que tiende a profundizar esta confusión.

Ya en anteriores oportunidades hemos advertido sobre el riesgo de debilitamiento del principio de la personalización del voto. Desde hace tiempo en Venezuela se da al elector la posibilidad de votar en bloque por un partido, si bien se mantiene la opción de votar de manera combinada. La posibilidad de votar cruzado, como se dice coloquialmente, también debe formar parte de las campañas institucionales de carácter educativo y explicativo de promoción del voto en este proceso electoral, en atención a la libertad y capacidad de los electores, pero también a la calidad de la democracia en el país.

Bioseguridad: no fue óptima

Estamos a las puertas de las segundas elecciones en tiempo de pandemia en Venezuela y, como decimos en el OEV, la salud pública continúa siendo una responsabilidad de todos.

Preocupa que en el simulacro del 10 de octubre registremos evidencias como estas:

-Casi 20% de nuestros voluntarios señalaron no haber observado espacios identificados para mantener la sana distancia (metro y medio entre personas).

-Tres de cada diez observadores anotaron el irrespeto a las medidas de distanciamiento físico.

-Alrededor de la mitad de los observadores dieron cuenta de funcionarios de seguridad o personal logístico haciendo uso incorrecto del tapaboca.

-Más de 40% de los observadores apreció a por lo menos un integrante del personal logístico y/o electoral portando máscara no médica (de tela, tejida o bandana).

-Tres de cada cuatro observadores notaron aglomeración de ciudadanos en los alrededores del centro de votación.

-Sigue sin aplicarse la medida internacionalmente recomendada de tomar la temperatura antes del ingreso al centro.

Todavía hay tiempo para mejorar, entre otros aspectos, el suministro de gel antibacterial u otro producto de desinfección de manos antes y después de utilizar la máquina de votación, o antes y después de usar la máquina captahuellas, pues en este simulacro no más del 20% de observadores corroboró la limpieza de manos en estos cuatro momentos del proceso de votación. Solo al ingresar al centro, en cualquier caso, es donde más fue garantizado el suministro de antibacterial durante el simulacro, como apreció más del 80% de los observadores.

La mayoría, más del 90% de nuestros observadores, reportaron que los espacios habilitados por el CNE para el simulacro, eran centros de votación y, dentro de ellos, espacios cerrados, como salones de clase. Este aspecto también puede ser considerado y evaluado por la autoridad electoral de cara al 21 de noviembre, en atención a la preferencia de habilitación de espacios abiertos y ventilados recomendada ampliamente en manuales técnicos electorales.

Los protocolos de bioseguridad para electores, miembros de mesa y testigos también deben ser divulgados de manera amplia y suficiente por la autoridad electoral, con la colaboración de los medios de comunicación y redes sociales para que el mensaje quede claro entre todos y, sobre todo, se respeten con rigor y sin excepción el día de las votaciones.

Con información de Observatorio Electoral Venezolano

 

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