Nacional
Entre dilemas se celebra hoy el Día del Maestro
jueves 15 enero, 2026
En la celebración venezolana del Día de Maestro, vuelven las consideraciones sobre una profesión que aunque significativa para el desarrollo nacional sigue siendo una de las mas vulnerables.
La historia detrás de esta celebración se remonta a 1932, cuando un grupo de maestros fundó la Sociedad Venezolana de Maestros de Instrucción Primaria, con el objetivo de defender los derechos laborales de los maestros y mejorar la educación en Venezuela. En 1945, el gobierno de Isaías Medina Angarita decretó oficialmente el 15 de enero como el Día del Maestro, en reconocimiento a la lucha de los educadores por sus derechos y la importancia de su labor.
En los tiempos de la presidencia de Marcos Pérez Jiménez se intentó pasar la fecha al
29 de noviembre; pero tras su caída se restableció a la fecha original.
El origen mismo del Día de Maestro nos dice que antes de ser una efemérides para festejos, sirve para llamar la atención ante la opinión pública sobre la profunda crisis que afecta al sector.
Este día es una oportunidad para rendir homenaje a los maestros y maestras que han dedicado su vida a la educación de las futuras generaciones. Es un recordatorio de la importancia de la educación como pilar fundamental para el desarrollo de cualquier sociedad.
No solo el maestro es la persona que imparte un conocimiento, -eso lo puede hacer un tutorial vía on line- es la persona que da ejemplo, que contribuye a formar carácter en un estudiante, y que debe en muchas ocasiones realizar labores más allá de la que le son asignadas para ser el sostén de las instituciones educativas, ya sea en el mantenimiento, en la administración de recursos e incluso en el financiamiento de las mismas desde su propio bolsillo.
Además, debe establecer estrategias para orientar una nueva generaciones, marcadas por disfuncionalidades familiares y atrapadas en el vicio electrónico. Con el auge de la IA, la profesión viene sufriendo graves amenazas, sin embargo, ser maestro implica una calidad humana y espiritual que una máquina nunca podrá ofrecer al alumno.
Para nadie es un secreto la profunda crisis que vive la educación venezolana, en la que ya no sirve invocar y ensalzar la “vocación” para justificar que su profesión sea retribuida de manera digna. Tanto preocupa la desconsideración que la sociedad por esta labor, como el hecho de que para los jóvenes resulta descartable como carrera y muestra de ello se ve en las universidades donde hay muy pocos estudiantes cursando carreras afines a esa profesión. (Freddy Omar Durán)
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