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Kapé Kapé: “A 500 años de la llegada de los españoles los indígenas siguen siendo víctimas de la invasión de su tierra y cultura”

La organización Kapé Kapé continúa denunciando los constantes atropellos de los grupos guerrilleros en complicidad con el Estado, contra las comunidades indígenas de Amazonas y Bolívar


La organización civil que vela por los derechos de los pueblos indígenas Kapé Kapé se pronunció este 12 de octubre a propósito del día de la resistencia indígena para recordar que, a 500 años de la llegada de los españoles, los pueblos indígenas en Venezuela siguen siendo víctimas de la invasión de su tierra y cultura, esta vez, por grupos armados irregulares y personas y empresas estatales o privadas que buscan extraer oro y otros metales preciosos de sus tierras, aún en zonas protegidas.

El presidente de Kapé Kapé, Armando Obdola, alertó en el comunicado que la invasión de grupos guerrilleros ha aumentado cada vez más por la falta de apoyo gubernamental y la complicidad del Estado venezolano.

Algunos grupos indígenas de los municipios Sucre, Sifontes y Cedeño del estado Bolívar permiten la entrada de estos grupos armados porque no tienen medios para oponerse, por lo que poco a poco se han apoderado de sus espacios.

“Además de los grupos mineros, los indígenas se enfrentan a la llegada de grupos guerrilleros, a pesar del llamado de atención que hicieron desde un principio a las autoridades, por eso tenemos un nuevo 12 de octubre en las comunidades indígenas del sur”, versa el comunicado.

La dinámica extractivista se ha extendido en los últimos años hacia zonas protegidas como el Parque Nacional Canaima, que ya tiene más de 1.000 hectáreas intervenidas por la minería hidráulica, de cielo abierto y de pico y pala.

Más de mil hectáreas del Parque Nacional Canaima en Bolívar están intervenidas por la minería y 2.227 hectáreas del Parque Nacional Yapacana, en Amazonas también están siendo explotadas | Foto Fabiola Ferrero.

La emergencia humanitaria compleja también ha obligado a los indígenas a explotar sus propias tierras, que consideran sagradas, en procura de alimento y medicinas, esto producto de la desatención estatal que no se remonta solo a la pandemia por COVID-19.

“Los indígenas no tienen cómo comer, ni producir, llegan estos grupos, que fueron denunciados en un principio por los indígenas, con estos ‘espejitos’ y al no recibir respuesta, ni protección, han tenido que dar permisividad a su presencia bajo amenaza, como pasó con Kuyujanim en el Caura, y como lo comenzaron a hacer ya en Amazonas”, manifestó Obdola.

En mayo de este año, un grupo de 13 indígenas yekwanas, un sanema y un wayúu resultaron heridos tras el ataque de un grupo armado que pretendía entrar por la fuerza a su territorio en la cuenca del río Caura. El día anterior al ataque, los indígenas habían negado a este grupo la entrada en la zona.

En reiteradas ocasiones grupos indígenas de distintas zonas del país han solicitado al Estado venezolano protección contra la invasión de organizaciones criminales al territorio, y el cese de las actividades extractivistas, pero han sido desoídas todas las solicitudes.

A finales de septiembre, indígenas de Amazonas rechazaron las actividades mineras de disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en sus territorios y solicitaron al grupo abandonar el lugar.

Los representantes indígenas aseguraron que disidentes de las FARC intentan hacerse con el control de los yacimientos de oro, coltán y otros materiales preciosos, y además, en complicidad con el Estado, utilizan sus espacios de tránsito terrestre, aéreo y fluvial para el tráfico de drogas.

Aunque los indígenas intentan detener el traslado de maquinarias mineras hacia el Parque Nacional Yapacana, en Amazonas, el esfuerzo es en vano, de acuerdo con la organización SOS Orinoco, 2.227 hectáreas del parque están intervenidas por la minería ilegal.

Esto mientras dentro de las comunidades se disminuye cada vez más el acceso a medios de subsistencia y servicios básicos. Tanto el Ejército de Liberación Nacional (ELN) como disidentes de las FARC operan en Amazonas desde 2013.

El presidente de Kapé agregó que, en Tucupita, estado Delta Amacuro, también se reportó la entrada de grupos armados extranjeros, “grupos de guyaneses y colombianos agrediendo, estafando y forzando a grupos indígenas a salir de sus comunidades”, dijo.

Obdola resaltó que existe otro estado de violencia, agresiones y chantaje al igual que el 12 de octubre con la llegada de los españoles.

Correo del Caroní

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