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“No suelto mis dólares»: venezolanos se aferran a una moneda que cada vez se ve menos en la calle
jueves 26 marzo, 2026
Ante la escasez de dólares en efectivo, los venezolanos guardan sus divisas en efectivo como reserva de valor y utilizan bolívares para gastos diarios. También usan las criptomonedas como alternativa para protegerse de la devaluación
La falta de dólares en Venezuela no solo afecta a las empresas: también está transformando la manera en que los consumidores toman decisiones de compra. En un mercado donde cada billete verde parece escasear, muchos prefieren conservar sus divisas y recurrir a otras formas de pago para no desprenderse de lo poco que tienen y que no se devalúa.
“Antes pagaba todo en dólares, porque era más práctico, pero ahora no. Cada vez que voy al mercado siento que los precios cambian y me da miedo quedarme sin las pocas divisas que tengo guardadas. Prefiero pagar en bolívares que cada vez valen menos. Los dólares los toco solo si es una emergencia”, señala María González, una empleada administrativa de 42 años, residente de Charallave en los Valles del Tuy, estado Miranda.
El aumento constante de precios deja al consumidor en una posición incómoda: necesita comprar, pero no quiere soltar sus dólares. Muchos optan por cambiar solo lo estrictamente necesario para pagar en bolívares.
“Yo no suelto mis dólares, porque no se consiguen fácil, así que trato de gastarlos lo menos posible. Si algo está en dólares, pregunto cuánto es en bolívares y cambio al momento casi que exacto. Los dólares los guardo porque mañana valen más”, indicó el electricista Luis Marín, residente del estado Carabobo.
En su opinión, “para el venezolano, el dólar no es solo dinero, es un ahorro contra la inflación. Gastarlo en el mercado del día a día es como perder un patrimonio difícil de recuperar”.
La situación es similar en Maracaibo, estado Zulia. Los productos se fijan en dólares, pero las compras se pagan en bolívares ante la necesidad del consumidor de proteger sus ingresos.
Para otros, las criptomonedas —especialmente las monedas estables vinculadas al dólar— se han convertido en una alternativa para evitar entregar billetes físicos. Carolina, emprendedora de 35 años, explicó a El Pitazo su experiencia diaria. “Cuando el comercio me dice que son 10 dólares, yo pregunto cuánto es en bolívares. A veces sale más caro, pero igual prefiero pagar así. Los dólares los necesito para reponer mercancía o para cualquier imprevisto. No me puedo dar el lujo de gastarlos en compras del día a día”, señaló.
Marina Castro, una comerciante de un establecimiento de verduras, informó que la recepción de dólares bajó hasta en un 80 por ciento. “Aquí no agarramos ni 200 dólares a la semana, cuando antes podía ser hasta el doble”, indicó a El Pitazo este 25 de marzo.
El uso de activos digitales (criptomonedas) también ha crecido entre consumidores que buscan protegerse de la volatilidad del bolívar sin desprenderse de sus divisas. Aunque no todos confían en estas herramientas, se han convertido en una vía para sortear la falta de efectivo en dólares y la incertidumbre cambiaria.

“El uso de criptomonedas (como USDT) está creciendo porque permite mover valor digitalmente sin tener que cargar efectivo y sin sufrir la devaluación extrema del bolívar”, dijo Luis Zapata, estudiante de economía y habitante de Charallave, estado Miranda.
Según Zapata la escasez de divisas seguirá afectando tanto a empresas como a consumidores mientras no aumente el flujo de dólares en la economía venezolana.
“En la práctica, esto se traduce en precios más altos en bolívares, decisiones de compra más calculadas y un mercado donde cada dólar que circula se piensa dos veces antes de gastarlo”, acotó.

Valentina, una joven que reside en el oeste de Caracas, recibe sus pagos en bolívares, por lo que prioriza los gastos bajo la tasa oficial que establece el Banco Central de Venezuela (BCV), hoy calculada en 462,66 bolívares.
Con esta decisión busca una mayor rentabilidad de su salario en medio de una economía compleja. Explica que la compra de divisas resulta complicado, pues el precio de venta supera los 600 bolívares por dólar o alcanza los 640 en diversas aplicaciones.
«Es la forma en la que le veo mayor rentabilidad o siento que puedo extender un poquito más el dinero que recibo. Prefiero usar bolívares, porque siento que el dinero rinde un poco más«.
Por esa razón, relata, tiene al menos seis meses sin utilizar divisas para sus transacciones cotidianas. Además, suele esperar descuentos para rendir aún más sus ingresos.
«Hace dos semanas tuve que comprar unas pastillas y esperé porque están carísimas, más de 100 dólares. Usualmente suelen tener descuento del 20 %, pero este mes no ocurrió y me tocó pagar una pastilla casi en Bs. 50.000«, apuntó.
Otra caraqueña solo usa los dólares cuando hay una oferta por su uso, de lo contrario, cancela en bolívares, y preferiblemente en establecimientos que cobren a la tasa BCV.
«En estos días me molesté con mi esposo porque ofreció pagar un trámite en divisas cuando se podía hacer en bolívares. Es muy complicado conseguir dólares para gastarlos en algo que se puede pagar en bolívares«, dijo a El Pitazo.
Los bolívares pierden valor
Según una nota de Reuters, la escasez de dólares en Venezuela está obligando a pequeñas y medianas empresas a aumentar los precios de sus productos y recurrir al mercado de criptomonedas para comprar insumos importados.
El propietario de una fábrica farmacéutica de tamaño medio, que pidió no ser identificado, explicó a Reuters que sus intentos por obtener divisas en subastas oficiales fueron rechazados tres veces sin explicación. “No sabes a qué costo podrás reabastecer tus productos porque no sabes cuándo podrás comprar divisas o a qué tasa de cambio”, dijo.
Refirió además que los bolívares que recibes por las ventas siguen perdiendo valor debido a la inflación… En medio de todo esto, todavía tienes que intentar mantener la producción en marcha”, añadió.
Según una encuesta de la asociación privada Conindustria, 58 % de los dueños de empresas medianas indicó que la falta de divisas es un obstáculo para la producción. Algunos negocios recurren incluso a criptomonedas para adquirir insumos importados. «Los que no vamos a las subastas vamos al otro mercado», dijo un empresario.
El Pitazo
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