Nacional
ODV: El 44,5% de los venezolanos en el extranjero volvería solo si el país recupera su estabilidad
lunes 6 abril, 2026
Según un reciente informe del Observatorio de la Diáspora Venezolana (ODV), existe un sentimiento de arraigo latente en el extranjero, ya que el 44,5% de los migrantes consideraría volver a Venezuela. No obstante, esta posibilidad no depende de impulsos emocionales, sino de cambios estructurales profundos.
El estudio aclara que el retorno está intrínsecamente ligado a la recuperación de la calidad de vida, dejando claro que más allá de cualquier preferencia política, lo que realmente motiva a la comunidad en el exterior es la promesa de un futuro con garantías reales y bienestar social.
Prioridades para el regreso
Para que este flujo migratorio se revierta, los ciudadanos exigen condiciones mínimas que hoy consideran ausentes. La seguridad ciudadana es la mayor preocupación, mencionada por el 87% de los consultados, seguida muy de cerca por la necesidad de una estabilidad económica (81%) y el funcionamiento óptimo de los servicios públicos (80%).
Estos porcentajes no son aislados; representan las mismas carencias que forzaron la migración masiva, confirmando que la crisis de infraestructura y la inseguridad siguen siendo las principales barreras que impiden el reencuentro de las familias.
Cautela y realidad migratoria
A pesar de que casi la mitad de los encuestados evalúa el regreso, la realidad operativa es muy distinta, pues solo un 11,4% tiene planes concretos para volver a corto plazo. Esta brecha entre el deseo y la acción se explica por el alto nivel de integración que muchos han logrado en sus naciones de acogida, donde ya cuentan con estabilidad laboral y redes sociales sólidas.
La diáspora ha aprendido a ser cautelosa y no parece dispuesta a abandonar lo alcanzado sin tener la certeza de que el país ofrece un horizonte viable y seguro para su desarrollo.
El panorama actual
Con una población migrante que ya supera los 8 millones de personas, el país enfrenta el desafío de reconectar con una comunidad que, aunque mantiene el vínculo a través de las remesas y el contacto familiar, ha echado raíces en otras tierras.
El informe del ODV concluye que cualquier proceso de repatriación será gradual y condicionado. La voluntad de volver existe, pero convertir esa intención en una realidad tangible dependerá exclusivamente de que se genere una transformación sostenida que restaure la confianza en el futuro nacional.
Por: Alejandra García/ El Impulso
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