Economía, Nacional
¿Por qué los aumentos por decreto no bastan? El análisis del economista Gustavo Machado
domingo 26 abril, 2026
A escasos días del 1 de mayo, la expectativa nacional sobre el aumento en los ingresos de los trabajadores que anunció la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, se intensifica. Pero más allá de la cifra, hay debate técnico que se centra en la viabilidad y la sostenibilidad de estas medidas para que no terminen diluidas por la inflación.
El economista Gustavo Machado, magíster en Teoría y Política Económica e integrante del Departamento de Estudios Macroeconómicos y del Desarrollo de la Universidad del Zulia (LUZ), explicó en el programa De Primera Mano de Radio Fe y Alegría Noticias la clave para que cualquier incremento se traduzca en bienestar real no reside en la unilateralidad, sino en una discusión abierta sobre las cuentas del Estado.
El origen fiscal de la inflación
Para entender por qué un aumento por decreto no siempre es la solución definitiva, es necesario mirar la raíz del problema. Machado, apoyándose en las tesis del premio Nobel Thomas Sargent, recuerda que “la inflación es un fenómeno de origen fiscal que es convalidado por el Banco Central”.
En este sentido, el especialista explicó que el fenómeno suele ocurrir cuando se aprueban presupuestos con déficit que terminan siendo financiados por la autoridad monetaria. Por ello, insiste en que el éxito de la gestión pública actual depende de una “discusión franca y abierta sobre el presupuesto”, donde participen no solo el Gobierno, sino también empresarios, trabajadores y otros grupos de interés.
¿Salario mínimo o bonificaciones?
La gran interrogante para este próximo 1 de mayo es qué vía utilizará el Ejecutivo: si el ajuste del salario mínimo y las tablas de la Onapre, o el fortalecimiento de bonos como el de guerra económica a través del Sistema Patria. Al respecto, el profesor universitario subrayó que el objetivo final debe ser el poder adquisitivo.
“Para que eso se traduzca en un aumento del poder adquisitivo, es muy importante tener esa discusión con los números del presupuesto a la mano y con la participación más amplia posible de la mayor cantidad de actores”, comentó.
Machado advirtió que tomar decisiones sin consenso tiene pocas probabilidades de éxito. Comparando la gestión pública con la medicina, señaló que “un médico siempre va a tener mejores posibilidades de acertar en un tratamiento si, en lugar de solo conformarse con ver la radiografía, además de ver la radiografía, escucha al paciente”.
La urgencia de un cronograma de recuperación
Pese a las noticias positivas sobre el alivio de sanciones a instituciones financieras como el Banco Central de Venezuela y los nuevos acuerdos petroleros con empresas como Chevron y Repsol, el economista llama a la honestidad intelectual. Reconoció que, debido al deterioro acumulado, “difícilmente se puedan satisfacer todas las demandas postergadas” de forma inmediata.
Por consiguiente, la propuesta central de Machado no se basa en una promesa mágica, sino en la creación de una hoja de ruta técnica que priorice la transparencia y la planificación.
El economista sostuvo que es indispensable una alocución detallada del Ejecutivo que explique el presupuesto nacional y los ingresos reales por producción petrolera, permitiendo así una reformulación del presupuesto de 2026 bajo criterios de inclusión.
Este enfoque facilitaría el establecimiento de un cronograma con fechas y metas sucesivas para el incremento de los ingresos, transformando el ajuste salarial en una política de Estado previsible y no en una decisión unilateral.
“Lo que sí está al alcance de las autoridades es el establecimiento de ese mecanismo que permita de manera sucesiva ir incrementando los ingresos de los trabajadores”, sentenció el profesor de LUZ.
De acuerdo con su visión, factores críticos como la estabilidad económica y el cierre de la brecha entre el dólar oficial y el paralelo dependen directamente de que el Gobierno abandone los anuncios sorpresivos. Solo a través de una gestión presupuestaria participativa y honesta se podrá recuperar, de forma gradual pero firme, el valor de compra del salario en el país.
Finalmente, el experto enfatizó que el bienestar en las mesas de los ciudadanos no se logra con medidas aisladas, sino mediante un control efectivo de la inflación que valide cualquier mejora nominal. La participación de diversos sectores sociales en la vigilancia del gasto público es lo que, en última instancia, garantizará que los recursos provenientes de la actividad petrolera se traduzcan en una mejora real de la calidad de vida. De esta manera, el país podría transitar hacia una economía más estable donde el salario recupere su función como motor del desarrollo familiar.
Por: Francisco Javier Fonseca González/ Radio Fe y Alegría
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