Nacional
Una marea de devoción escoltó a la Divina Pastora
sábado 17 enero, 2026
Barquisimeto se despertó el 14 de enero envuelto en una neblina inusual y nubes negras que amenazaban con interrumpir la procesión 168. Sin embargo, para el pueblo larense, el clima fue un actor secundario. Desde las primeras horas de la mañana, una multitud compacta comenzó a rodear la sagrada imagen de la Divina Pastora, cuya corona resplandecía ante la ausencia del sol.
A medida que el recorrido avanzaba por las principales calles y avenidas, la lluvia hizo su aparición. Lejos de dispersar a la gente, el agua pareció sellar un compromiso más profundo entre la Virgen y sus hijos. Las fotografías captadas por El Impulso muestran un paisaje humano impresionante: Miles de paraguas, impermeables improvisados y rostros empapados que, entre lágrimas y sonrisas, se negaban a despegarse del cordón de seguridad que resguardaba a la «Reina de los Cielos».
El ambiente no era de queja, sino de entrega. En cada calle, el murmullo de los rosarios se mezclaba con el sonido de las gotas al caer. No se pedía solo por milagros personales; el clamor era colectivo. En los labios de los jóvenes, ancianos y niños, se repetía una misma intención: la paz y la tranquilidad de Venezuela.
La Divina Pastora avanzó lento, pero segura, sobre los hombros de quienes ven en ella el último refugio de esperanza, demostrando que, para el devoto venezolano, no existe tormenta que opaque el brillo de su fe.
Destacados










