Nacional
Víctima narra el secuestro virtual que le ocurrió como delivery en Lara
miércoles 29 abril, 2026
Hasta ahora se habían registrado cinco casos en Caracas, pero la modalidad de secuestro virtual se ha extendido por el territorio nacional, siendo las principales víctimas los prestadores de servicios.
Barquisimeto.– Álvaro Camacho estaba solo frente a un portón amarillo, en lo alto de una montaña del municipio Palavecino, la noche del 3 de abril. Escuchaba murmullos a su alrededor mientras una amenaza, a través de una videollamada de WhatsApp, lo asediaba: ‘No puedes contestar llamadas porque, si no, te vamos a matar’, contó en entrevista con El Pitazo el pasado 18 de marzo.»
El hombre, quien tenía una semana trabajando en una empresa de delivery, recibió a las 8:00 de la noche un servicio para entregar tres pizzas de un restaurante del este de Barquisimeto, con pago en el destino. Al seguir el GPS, se enrumbó hacia el barrio La Alfarería, pero al toparse con un inusual camino de tierra llamó al receptor: “Es un poquito más arriba (…) Yo estoy acá de vacaciones con mi familia”, le indicó la persona al otro lado del teléfono.
Al comprender la ubicación, llegó al sitio, pero un número colombiano, diferente al principal, lo llamó: “Me preguntó quién era yo, por qué estaba ahí, quién me autorizó a estar en esa zona, que eso le pertenecía al ELN (Ejército de Liberación Nacional), que tenía que esperar más tiempo porque, si no, me iban a matar; que yo estaba rodeado, que todo ese barrio me tenía chequeado desde donde entré hasta donde llegué”.
Durante el interrogatorio, la llamada no cesó. Camacho no podía colgar; de esta manera, los presuntos secuestradores se aseguraban de que no pudiera alertar sobre su situación. En vivo, veía cómo los supuestos delincuentes se comunicaban con la pizzería y con su madre para exigir dinero por su vida, que hasta ese momento no corría peligro real, aunque Camacho lo desconocía.
En medio de la situación, el paso del tiempo, hasta la medianoche, disminuyó su estado de alerta y lo llevó a tomar la decisión de bajar por el mismo camino por el que lo habían amenazado contra su vida. Sin embargo, nada ocurrió. Posteriormente, acudió al Comando Antiextorsión y Secuestro (Conas), donde fue remitido a la sede de Barquisimeto para formalizar la denuncia. Le retiraron el teléfono para su revisión y lo recuperó al día siguiente.
Camacho reconoció que, en algún momento, creyó escuchar murmullos a su alrededor, pero en realidad estaba completamente solo. Esto, sumado al acento colombiano de los victimarios, lo llevó a pensar que se trataba de una amenaza real; sin embargo, con el paso de las horas decidió arriesgarse a retirar.
Lo ocurrido a Camacho no es un hecho aislado. Se trata de un patrón de extorsión a nivel nacional, recientemente mencionado en la red social Instagram de Douglas Rico, director del Cuerpo de Investigaciones Penales y Criminalística (Cicpc), quien advirtió que estos grupos utilizan fotos e inteligencia artificial para crear imágenes falsas de la víctima en peligro y enviarlas a sus familiares, exigiendo dinero. Sin embargo, en el caso de Camacho, nunca se llegó a concretar el pago.
En Caracas, solo el 17 de abril, una fuente policial confirmó a El Pitazo que el Cicpc recibió al menos cinco denuncias de esta nueva modalidad delictiva, denominada secuestro virtual. Entre las víctimas en la capital se encontraban una enfermera y dos trabajadores del sector entretenimiento, quienes habían sido contratados para prestar servicios. A este registro se suma el caso de Camacho en el estado Lara.
La fuente consultada por El Pitazo, experta en secuestro, descartó que se trate de miembros de grupos subversivos y aclaró que no existen amenazas físicas reales: “Se trata de hampa común con un alto nivel de creatividad”. Indicó que los casos se han registrado a través de plataformas de comercio como Marketplace, así como mediante la contratación de productos y servicios ofrecidos en distintas plataformas digitales.
La semana pasada, las autoridades detuvieron a dos implicados en este delito: Alí Rafael Montilla Ollarves (39) y Sahanys Yudeysi Aranguren Freites (30), quienes operaban desde Macarao. Ambos están siendo interrogados para determinar posibles conexiones con una red de ciberdelincuencia que ahora se extiende hasta el estado Lara.










