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Bolívar en México

Francisco Arias Cárdenas

Las celebraciones en México del natalicio del Libertador Simón Bolívar fueron extraordinarias. Jornadas de reflexión, de debate, de trabajo fructífero, para recordar y proyectar la imagen del caraqueño universal y, especialmente, del ciudadano, antes que libertador, de América Latina y el Caribe. Fueron unos actos llenos de emoción, en variados espacios de la geografía mexicana.

La Lotería Nacional, que, como son las cosas en nuestros países, llega a todos los rincones, hizo su sorteo con la imagen del Libertador, que posiblemente para algunos será una nueva noticia sobre su existencia. Los correos de México, un bello sello postal en memoria del héroe de Junín, de Boyacá, el héroe de la libertad.

La escuela de diplomáticos de México designó su patio central Simón Bolívar, para recordar los pensamientos y la vigencia de los planteamientos de unidad, de soberanía, de autodeterminación del padre Bolívar.

La reunión de cancilleres de Celac, en el Castillo de Chapultepec, lleno de la historia de México, que es la de nuestra América, fue un acto muy significativo.

Memorable el reto que con sus palabras lanzo a nuestros países el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Recuerdos de Bolívar en su visita de joven a México, la nacionalidad mexicana que le otorgó el Congreso Constituyente.

Un mensaje que tiene peso en cada palabra. Rememorando la epopeya del padre Libertador. La vida y acciones del proceso latinoamericano, pero proyectando su vigencia, su obra, el compromiso a que nos llaman sus sacrificios, su entrega y su valor, en el momento en que vivimos.
La solidaridad con Cuba, la deuda que tienen los organismos internacionales con reconocer la resistencia del pueblo cubano. La necesidad que tenemos de ver con realismo, sin distorsiones, nuestro presente.

El fortalecimiento de Celac, el diálogo fructífero y constructivo con la potencia hegemónica del continente. El fin del método OEA. Dentro del respeto a las autonomías y la igualdad. Elementos para la discusión y la reorientación de objetivos de todos los liderazgos latinoamericanos, incluido el redimensionamiento del papel de Estados Unidos en esta relación.

Nos necesitamos, lo leemos en las palabras del presidente mexicano. Es un error que siga EE.UU. planteando poner gobiernos lacayos, es el momento de que todos pensemos en grande. Menos en la doctrina de Monroe, y más en el plan de los verdaderos prohombres de las patrias todas del Norte, Centro, Suramérica y el Caribe.

Con cifras, mostró una realidad innegable del descenso de la economía norteamericana, dejando abierta la necesidad de revisar el riesgo para todos del colapso de esa economía vecina. Las perspectivas posibles de una nueva geopolítica continental que incluya, sin hegemonías, a los habitantes desde Alaska hasta la Patagonia. Una nueva forma de ver la relación a 200 años de nuestras independencias.

Parece profético Neruda en su canto a Bolívar. Sentimos que despiertan nuestros pueblos con los audaces planteamientos del presidente de México. Muy denso, muy profundo el análisis. Necesario que podamos digerirlo, revisarlo, nosotros y los que vayan más allá de los agotados, los soberbios del Norte. Están fracasadas las amenazas y la compra de lacayos.

Suena la palabra visionaria de Bolívar desde la tierra de los mayas y de los aztecas.

¡Bolívar vive de verdad!

fariascardenas@gmail.com

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