jueves 11 agosto, 2022
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Carta para Sol Blue

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Porfirio Parada


En una de las esquinas de la zona comercial de Táriba, donde suben y bajan los habitantes, busetas, verduleros, carretas, carros, por la esquina del Banco Mercantil, en un puesto de alquiler de celulares y recarga de saldo, fue el lugar acordado para dejarte un presente como muestra de cariño y de posible última despedida. Me acuerdo Sol del poco tiempo que tuvimos para conocernos, de los lenguajes que tuvimos sin ordenar las palabras ni pretender comunicaciones preestablecidas, bajo desprendimientos y libertades que difícilmente se repitan, cada época con su contexto supongo.

Una noche coincidimos en el paso de cebra del semáforo de la biblioteca pública, ¿se acuerda?, nos abrazamos bañados por la luz roja y las luces de los carros, nos sonreímos y sin decirnos mucho, quedamos en vernos en la biblioteca, tenías una presentación, como un performance. Me fui al poco tiempo de llegar, me fui sin despedirme. Pero me alegró ese encuentro especial como una escena de película.

Cuando te conocí me llamó la atención eso de que escribías poemas pero también pintabas, y buscabas otras formas creativas para expresarte, por eso me identifiqué un poco, y terminé obsequiándote lo que algunas veces hago, entre la pintura y el dibujo también, firmado por Verdemar. Supe sin conocerte mucho que ibas a disfrutar la obra y no juzgarla. Verdemar firma incluida en cosas donde hay témpera y crayones, o cuando improviso y juego con las rimas. Verdemar, nombre poco conocido.

¿Cómo nos conocimos Sol?, puede que en los encuentros de poesía, por amigos y compañeros comunes, me acuerdo de Erasmo, de las frías noches en Barrio Obrero con Kevin y Caro, buscando vino y música, yendo a Terra Nostra o cantando nuestras canciones favoritas en la Urbanización Bajumbal. Bajamos a donde Naudy, en el Delta Hideaway por el 23 de enero, brindamos por la poesía y por las bandas que escuchábamos en ese momento. En esos años había menos preocupaciones, menos ansiedades y quizás menos tormentos. Y los años y el tiempo eran más flexibles, hacíamos que los días se extendieran con intensidad pero sintiendo también la suavidad de los encuentros nocturnos. Había fragilidad y ritmo desprendido de vivir. En esa época te gustaba mucho escuchar a Enrique Bunbury.

Quise mostrarme en colores, en figuras y pinceladas antes del adiós. Tú me compartiste la montaña donde vivías en Capacho. Montaña sobre montaña con la neblina y el sendero andino. Subimos cuesta inclinada en paralelo al verde del paisaje y a las impresiones que recién iba  descubriendo mientras caminaba contigo. Esos colores de su hogar y de la fresca sonrisa que proyectabas los registré en el paseo. Ese corto viaje sin mucho plan ni presupuesto, me permitió incluirlo en la paleta de colores de mi vida por esos años, y en la obra que realicé como recuerdo, y que pude entregarte.

Sol Blue creo que han pasado casi 10 años. Ahora estas en Argentina y en el último audio del WhatsApp que me enviaste, se logra escuchar: “Viste” con acento argentino. En los años que nos vimos en San Cristóbal recuerdo tu voz con ritmo y sabor colombiano. Ahora eres mamá aprendiendo y redescubriendo el amor, y llevando la responsabilidad materna con más amor. No me acuerdo si hablamos de nuestros problemas, pero sí de estilos musicales, influencias literarias y posturas políticas. Llevo tiempo sin leerte, me gustaría saber qué escribes ahora, en este momento. En este reencuentro actual me sugeriste el poema como motor en la escritura para la columna en el diario, idea que me gustó y que haré pero primero decidí escribirte esta carta.

Dejé de pintar, bueno, pinto pero haciendo videos, tomando fotografías, compartiendo obras de otros pintores donde trabajo en el museo, escribiendo para la prensa. Otra manera de proyectar imágenes, sentir movimientos, crear mundos propios y ajenos. Hace unos años atrás estaba planificando irme también del país, saqué los papeles, pero por razones personales o desconocidas que la vida me presenta, me quedé y no viajé, eso sí estando acá, es una renovación casi diaria, busco mejores posturas y lecturas beneficiosas para entenderme mejor con el mundo y conmigo mismo.

Ya aprovechando esta nueva comunicación luego de tantos años te contaré cosas, algunos tropiezos y cambios. Mi camino por momentos desorientado y autodestructivo pero también mi luz y la creación de nuevas posibilidades para ser mejor. Reconociendo debilidades, alimentando el carácter. Transformando versiones. También me dijiste que te envíe algunos textos poéticos para que lo trabajes e intervengas en algún proyecto de esos que realizas. Lo haré con gusto. Aunque no nos escribamos mucho, ni hagamos videollamadas, aquí hay un amigo, un pana, si deseas comunicarte un poco más de las palabras formales que se realizan en la distancia.

Sol querida hasta aquí yo escribo por hoy. Que las respuestas vengan cuando tenga que venir. Que la soltura que representaste por esos años venga de nuevo para compartirlas en tertulias efímeras, ahora en nuevo modo y formato. Gracias por tomarme en cuenta, en el pensamiento y en el sentir, espero algún día verte, o escribirte nuevamente, o dibujarte, con un color, con una montaña, con un abrazo más que sentido. ¿Qué música escuchas ahora? ¿Qué tal la vida por allá?. Abrazos y los mejores deseos mujer. Porfi.

 

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