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Inicio/Opinión/Crónica: Toño y el desorden en la ley

Opinión
Crónica: Toño y el desorden en la ley

jueves 13 septiembre, 2018

Nada que ver con la “enlatada” serie televisiva “La Ley y el orden”. No. Ocurre que en la Venezuela del siglo XXI, la normativa legal vigente es tomada por muchos funcionarios, como una “mamadera de gallo”. Esta expresión popular viene como anillo al dedo, cuando vemos por ejemplo, a algunos “señores oficiales” que deben dedicarse a solventar los problemas del tránsito vehicular en las arteria viales, se apostan (esconden) en las esquinas para “martillar” a conductores. Quien esto escribe, recientemente, conduciendo mi veículo por la 5ta avenida de San Cristóbal, Táchira, me sorprendió la luz roja del semáforo cuando crucé a la derecha en una intersección. A unos 10 metros aparecieron (como por arte de magia) dos fiscales de tránsito y me conminaron a pararme a un costado de la vía. “Amigo, se comió la luz roja”. No. Les dije. Crucé antes de que cambiara. “Lo vimos. No somos ciego”. Guardé silencio. “Deme las credenciales del vehículo”. Se las entregué. “¿Qué trabaja?”. Soy docente. Le respondí. “¿Hacia dónde se dirige?” Ando de paseo. Sentí que el silencio se hacía largo y tenso.  Uno de los “oficiales” (con un palillo en la boca), mirando a su colega de faena, con un balbuceo me preguntó: “¿No sabe que esta infracción tiene una multa en la alcaldía que sobrepasa diez unidades tributarias?”. Mi respuesta: no lo sé. Para medir el grado de “contaminación” de los sujetos, pregunté: ¿Y no lo podemos arreglar de otra manera? Respuesta esperada, entregándome las credenciales soltó: “bueno, déjeme consultar con mi compañero”. No esperé que hablara con el otro. Me instalé en mi vehículo, lo encendí y les dije: hasta luego. Escuche que uno dijo “Mire señor…”. Solo pensé que estamos llenos de delincuentes uniformados.

En la misma línea vial, en San Cristóbal, Táchira, unos ingenieros construyeron hace poco un elevado. Muy bien. Plausible la acción. Pero resulta que las personas que circulan de El Mirador en sentido hacia la Av Carabobo tienen que hacer un largo recorrido para poder tomar hacia esa avenida. Para evitar ese “despelote”, la policía de tránsito tiene que infringir la ley para que los vehículos puedan solventar el tramo largo y autorizan “comerse la flecha”. Todo esto gracias a la pésima estructura vial dejada por las personas encargadas de realizar la construcción del mentado elevado (y mire que hay mucha mentadas).

Dicho lo anterior, conversando con un amigo (lo voy a llamar “Toño”), se fue mucho más allá de los fiscales de tránsito y me conminó a que el tema lo relacionara con lo que está pasando con la justicia en Venezuela. Me dijo: “sin ir muy lejos, mira el caso del diputado Requesens. Leé la Constitución y te caerás de culo”. Y me enumeró todas las violaciones a que ha sido sometido el diputado en cuestión. Pensé que mi amigo Toño cambiaría de tercio. No. Profundizó mucho más el tema que hoy abordo para la audiencia de este diario. Y continuó: “No nos quedemos en estos atropellos, revisa también las últimas decisiones de Nicolás Maduro…”.

En efecto, pienso que hay un inmenso desorden en cuanto a la aplicación de la ley venezolana. Toño escupió esta afirmación: “Maduro, sin convocar a una reunión tripartita, aumenta el salario mínimo a 180 millones de bolívares provocando más desorden en la economía. Además, tiene las ´borlas´ de violarles a los ancianos su dignidad. Míralos en las colas de los bancos, pasando trabajo, mira el temor de los pequeños y medianos empresarios, mira la indignación de la gente en las ¨perreras´, mira el desorden social…”. Tragué duro, porque las cosas que dijo, además altisonantes, no son para presentarlas en esta crónica. Recordé que Maduro dijo en aquella oportunidad: “He decidido…”. Me atreví a preguntarle a mi amigo Toño: ¿El desorden en la ley? Se abre el debate pues.([email protected] /@monsalvel)

Alfredo Monsalve López

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