Opinión
De mi guion teatral: Bolívar en La Grita camino a Mérida
miércoles 20 mayo, 2026
Néstor Melani Orozco
Había qué identificar la bandera que vino con la Campaña Admirable en la Orden de la Trinidad. Con los símbolos de la Unión. Entre imágenes eternas de las edades de nuestra ciudad. Fue verme en la pureza de escribir un guion mucho antes que los gritos del teatro de aquella Grita devenida en cada recuerdo y ver a José Rodrigo Escalante, el poeta, llevando a su hijo primogénito muy niño con la vestimenta de los ecos y de hortelano en el Caqui de Don Abel entre semillas al alba.
Mientras hoy, después de tantos tiempos el niño es ahora el alcalde mayor de La Ciudad Primogénita: Juan Carlos Escalante Palacios. Para invocar las verdades desde la bandera tricolor con ocho estrellas azules en la franja amarilla consagrada en Carabobo.
Cuando en noches escribí para el Teatro: “Bolívar en La Grita”, venia de saber tantas historias contadas orales de mis viejos padres y los dichosos nonos, de aquellos libros que se quedaron del exilio de D. Fidel Orozco y de verme inmenso escuchando las estrofas de Teodoro Gutiérrez Calderón leyendo y releyendo la épica poesía de “La Mujer de las Manos Cortadas” entre imaginarios dibujos y la historia Admirable de aquella Grita de 1813. Fue verme con Nelson Duque, el dichoso muchacho, alumno del Liceo Militar Jáuregui, quien llevaba a mi estudio bolsas con pólvora, mientras de sueños quería ser actor, el hijo de Isidro el bibliotecario del Salón Ramón Vera G. Y el zapatero quien se iba con los “revolucionarios” en su camioneta cerrada, picut verde agua por las aldeas. Mientras de olor a mis colores yo los mezclaba con aceite de linaza y los convertía en frascos de óleo con algunas piezas de plomo en cristales con vinagre.
Entre letras y los imaginarios por la figura de Bolívar, quien era para mi ser “Un Padre Nuestro” de quien meditaba y hablaba todos los días, como un lenguaje maya de Miguel Ángel Asturias. Fue sentirlo y de muchas noches, me acompañó su hermano Óscar Duque cuando de lecturas el Libertador aparecía vestido con la guerrera cruzando las montañas y viéndose de héroe en las calles de aquel pueblo viejo con el nombre de capital política de los Andes. Y este, su hermano, se vestía con una sotana que les habían prestado de la curia del Espíritu Santo, soñando desde los parámetros, del político Bolívar, el hortelano al General y del mismo afirmando ante el crucifijo de nogal de las heredades del convento, como si detrás de las mantas Francia Parra, mi ahijada, pudiese de antiguas edades con mis pasiones de describir al hombre a caballo ante las multitudes.
En la corona de Castilla de Amanda la Bruja y del relicario de aquella vieja Trina Huerta. Allí estaba todo en la sotana corroída del Padre García y la estola del único monaguillo comiéndose las hostias y de Bolívar fresco miembro de la masonería y negado por los mantuanos, señores terratenientes del comercio, y los cortadores de telas y de las panelas de caña. Desde Virginio Pérez o Roberto El Mecánico queriendo decir los saludos al soldado más grande. Fue entonces abrir los brazos y Nelson Duque más exacto que todos los personajes del Padre de la libertad se adentró en aquella figura de mis escrituras.
Y vestido de Brigadier General se hizo pueblo. Amor de una hortelana y gritó de los gritos cantando la canción de Caracas… Donde se convertía el TELIRA en un manifiesto histórico y teatral con la pureza de los recuerdos y las leyendas, tantas de los abuelos. Entonces bautizamos al grupo en memoria al dramaturgo “Ricardo Acosta” y elevamos tantas banderas y Macario Sandoval, alcalde; muy humano, se adentró en poder defender el manifiesto entre claveles rojos y los fusiles de la revolución junto al héroe del Magdalena portando el sombrero de caña con los sentidos de los bambucos y los valses del Táchira de antaño. Mientras Nelson más exacto en personificar a Bolívar quizás mayor que Maximilian Schell. O de Mariano Álvarez y de muchos de tantos actores de Venezuela. Y desde cada valor “Bolívar en La Grita” se hizo pueblo, con los hermanos del teatro, con Carlota Baptista, con mi “Manuela. “La Mujer de Cera” en todos los personajes reviviendo la pureza para consagrarlo protector de la Patria y convertirlo en el rumbo del camino de Mérida, este que dejó en años Miguel Octavio Sosa. De sentir a un José Gaudencio Zambrano crecido con Cabrujas y compañero en Chile de Víctor Jara, tiempos de Salvador Allende, amigo de Antonio Rojas el actor de Seboruco con el Teatro nacional, junto al inmenso Orlando Cárdenas haciendo en un mundo desde Aníbal Dennis.
Y de volver a escuchar las bravuras del viento y memorizar a los alumnos del Liceo Civil. De un Luis Mora, o Fanny Zulay Rojas. Y de “La Filosofía de Bolívar” de José Pascual Mora. Fue de entender a Óscar Duque haciendo “Collajes” conmigo para el Salón Ecológico. Y ahora convertido en cineasta en las escuelas catalanas de España. De oír aun a Aníbal Grun el argentino maestro, actor, leyendo mis parlamentos en voz muy alta. De Jairo haciéndose verificador después del “Sonido de las Campanas” leyendo “La Vuelta a la Patria” de Pérez Bonalde, mientras de leer los nombres hasta llegar a Isaura y saber de Isabela Urrea vestida de gracia con la luna de amor.
Y José Eladio Guerrero revestido de versificador y sin olvidarnos de José Eduviges Guerrero, sobre los trajes de las morochas Duque Pérez, y de cada temple el guitarro campesino cuando Fulgencio Hernández entonaba en el violín y describía una Mazurca y de guitarras los encantos del río de almas cantando las libertades. Y de ver a Máximo Labrador el poeta con el traje del alcalde nombrado por el Brigadier General de los dos alcaldes y este Ramón Elías, santo y anticuario con la imagen de un Comunero. Y de rituales hermosos la Danza de Ramona Mansilla. Porque más de los dioses había qué revivir de verdad las cuatro visitas del Libertador a nuestra adorada ciudad, para sentir a Atanasio Girardot. Ricaurte, Urdaneta, Santander, y entender la presencia de Cristóbal Hurtado de Mendoza. En los testimonios de José Palacios… Cruzaron los años y desde este “Bolívar Pueblo” que llevo conmigo desde ciudades, Maracaibo, Pamplona, Madrid, Barinas, Mérida, Caracas, Bogotá, el Oriente, hasta un día oírlo en la Casa del Congreso de Angostura de Ciudad Bolívar. Y en La Habana como en Jalisco del estado de Guerreros se convirtió en mis murales. De noches catalanas de la Sala Pares o del ministro de Interior y Justicia, Rodríguez Torres regalándole uno de mis “Libertadores” a la Reina inglesa y el otro a la Embajada en Francia en París. Del General García Carneiro, el general mostrando mis “Bolívar” en la ciudad de Sucre en el palacio de Gobierno de Bolivia. Y desde las hojas volví a “La Noche del Gallo” de horas escribiendo hasta poder entender a “Mamatoco”. Y entre una media noche me avisaron que tendría que hacer el escudo para abrigar con la bandera el silente inmortal del poeta de América en el Panteón Nacional. Y desde cada relato del teatro un día muy de tiempos me dedicaron la Feria internacional del libro, casi al final de mis 299 obras Teatrales. Y allí vino el ministro de la Cultura y en la sala con mis Quijotes en el Salón de Lecturas de San Cristóbal junto al gobernador Freddy Bernal, la Dra. Isley Carrero, Pedro Fressel, Ernesto Villegas, Raúl Cazal, y Tarek William Saab, el alcalde Juan Escalante Palacios y todo un público de amigos y artistas; les pedí que el Grupo TELIRA se convirtiera en patrimonio cultural de la Nación. Como el Museo arqueológico con el nombre de Reina Durán. Ahora La Grita, este venidero acto de Bolívar 1813. En este domingo de mayo, todos
deberemos llevar claveles rojos para los fusiles y los sables y espadas, donde lleven estas flores significando la verdadera paz. Para no olvidarnos algún día con nuestras esquinas en Lecturas e historias de la ciudad que reafirmó el hombre más inmenso de toda la tierra… y muchos nuevos personajes recrearán aquella historia descrita en el lugar de los años… Mientras de amor volví a contemplar el póster de “Bolívar 17 de mayo en La Grita” olvidándose de los puntos exactos del TELIRA y separando mis letras que nacieron del alma.
*Artista Nacional. *Maestro Honorario. *Escritor, Pintor, Dramaturgo. *Doctor en Arte. *Cronista del Municipio Jáuregui.











