Opinión
Desalarización en Venezuela: expropiación del tiempo vital y capital humano
domingo 5 abril, 2026
Pedro Morales
Nota del autor: El presente texto constituye un extracto analítico del artículo de investigación original, actualmente en proceso de arbitraje para su publicación en una revista científica internacional.
Introducción: El constructo de la bonificación como entropía social
Desde la perspectiva de la ingeniería de sistemas axiológicos, el salario no es simplemente una cantidad de dinero que se recibe periódicamente, sino el eje de equilibrio de un sistema complejo de vida. En el contexto venezolano actual, la sustitución del salario real por bonificaciones que no generan derechos laborales ni prestaciones representa una ruptura profunda en el diseño de la justicia distributiva. Este artículo demuestra, bajo el rigor de la teoría de los contratos incompletos (Hart, 2016) y la entropía económica (Georgescu-Roegen, 1971), que estamos ante una expropiación técnica del capital humano y una degradación del bienestar colectivo.
I. Microeconomía de la descapitalización: El colapso del ahorro intrínseco
La microeconomía enseña que el bienestar del trabajador depende de su capacidad para planificar y asegurar su futuro, no solo de lo que consume en el presente. Cuando el salario base se fija en niveles mínimos y la mayor parte del ingreso se otorga en forma de bonos que no generan derechos a prestaciones, el Estado anula de facto el patrimonio futuro del trabajador.
Erosión del salario real diferido y captura de derechos:
Siguiendo el modelo de contratos incompletos de Hart (2016), el contrato laboral venezolano se ha vuelto coercitivamente incompleto. El empleador, en este caso el Estado, retiene el control sobre las prestaciones sociales, las cuales funcionan técnicamente como un seguro de desempleo y un fondo de capitalización para el trabajador. Al eliminar la incidencia de los bonos en estos derechos, el valor de la carrera laboral se reduce a la mera supervivencia diaria, eliminando la posibilidad de formar capital físico y humano.
Afectación de la estructura de incentivos y eficiencia:
Según la teoría de los salarios de eficiencia de Stiglitz (2001), la productividad está directamente relacionada con la calidad y estructura de la compensación. Una remuneración fragmentada y sin incidencia destruye el incentivo al esfuerzo adicional (Shapiro & Stiglitz, 1984). Si el ingreso no está vinculado a la permanencia y al mérito, el costo de perder el empleo desaparece, lo que lleva a una caída generalizada de la eficiencia y fomenta la fuga de talento hacia otros mercados o la informalidad.
II. Macroeconomía y el multiplicador de la pobreza estructural
A nivel macroeconómico, la política de bonificación busca aliviar la presión fiscal a corto plazo, pero lo hace a costa de comprometer la viabilidad estructural del sistema económico nacional.
Restricción de la demanda agregada y racionamiento del crédito:
Siguiendo la tesis de Stiglitz (2001) sobre las imperfecciones en los mercados de capitales, el bajo nivel del salario base limita drásticamente el acceso al crédito bancario. Al reducirse la capacidad de pago demostrable al mínimo legal, el trabajador queda excluido de cualquier mecanismo de financiamiento, lo que estrangula el consumo interno y, por ende, el crecimiento económico. Esta dinámica impide que el ingreso se transforme en inversión en activos familiares o bienes duraderos.
Déficit sistémico en la seguridad social y descapitalización:
Aplicando la teoría de la sostenibilidad fiscal de Buchanan (1967), los aportes para salud y pensiones, calculados sobre el salario base, se vuelven insignificantes. Mantener el salario en niveles de subsistencia descapitaliza las instituciones de previsión social, generando una deuda social impagable que se manifestará en una crisis de indigencia masiva entre los jubilados, al no existir un fondo de reserva real para el capital humano en retiro.
Pérdida de la capacidad de agencia:
Desde la perspectiva de Sen (1999), el desarrollo debe entenderse como la expansión de las libertades reales de los individuos. La desalarización anula la capacidad de agencia del trabajador venezolano, impidiéndole planificar su vida económica con autonomía y reduciéndolo a una dependencia de bonos discretos y volátiles, sin posibilidad de elegir su nivel de seguridad futura ni bienestar colectivo.
Expectativas inflacionarias y volatilidad:
Aunque la bonificación pretende evitar el efecto espiral de aumentos salariales y precios, la ausencia de una política integral de estabilización convierte al bono en un paliativo efímero. En un entorno sin respaldo en la productividad real, el incremento nominal se disipa rápidamente frente a la volatilidad cambiaria y la inercia inflacionaria.
III. El modelo de la expropiación transpersonal
Para comprender científicamente el fenómeno de la desalarización, es útil recurrir a una visión que combine el enfoque de capacidades de Sen (1999) y la idea de entropía económica de Georgescu-Roegen (1971). En este marco, la satisfacción integral del trabajador no depende únicamente de lo que puede consumir en el presente, sino también de la seguridad que logra acumular para el futuro a través de prestaciones, pensiones y ahorros.
Cuando el sistema de remuneración se basa casi exclusivamente en bonos que no generan derechos a prestaciones, el valor del patrimonio futuro del trabajador se derrumba. Aunque el ingreso inmediato pueda parecer mayor gracias a los bonos, la realidad es que el trabajador está perdiendo la posibilidad de construir activos a largo plazo. En términos bioeconómicos, el trabajador está canjeando su tiempo de vida —un recurso no renovable— por un flujo de dinero que no deja huella ni construye permanencia, resultando en un sistema donde el esfuerzo se disipa sin crear capital social (Georgescu-Roegen, 1971).
IV. Dialéctica y praxis: La dimensión humana de la desalarización
Nota de atribución: Las interrogantes que articulan el presente apartado han sido planteadas por la Lcda. Yadira Contreras, Contador Público y miembro del personal administrativo de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET). Su perspectiva sintetiza la experiencia empírica del trabajador universitario venezolano frente al fenómeno multidimensional de la desalarización. A partir de esta dialéctica, se desarrollan respuestas sustentadas en rigor científico y constructos teóricos contemporáneos:
1. Sobre la gestión gremial y la evolución de la representación
Interrogante: ¿Qué posición asumen las federaciones ante la situación universitaria y por qué no explorar nuevas rutas de gestión en lugar de repetir esquemas históricos?
Perspectiva: Desde la teoría de la captura del regulador (Stiglitz, 2001), los mecanismos de representación tradicionales muestran un agotamiento de su diseño operativo. Se propone una evolución sistémica hacia una representación laboral basada en una gerencia técnica sustentada en datos, donde el respaldo al trabajador se traduzca en un balance auditado de capitalización del esfuerzo y defensa de la incidencia salarial.
2. Sobre la arquitectura de las mesas de negociación
Interrogante: ¿Cómo se conforman las mesas de diálogo y cuáles deberían ser sus propuestas de fondo?
Perspectiva: Bajo el marco de los contratos incompletos de Hart (2016), las mesas de negociación requieren una reingeniería de su conformación. Deben transformarse en centros de ingeniería financiera capaces de garantizar que cualquier ajuste nominal esté respaldado por la productividad y la seguridad social diferida.
3. Sobre la transparencia del recurso y la sostenibilidad energética
Interrogante: ¿Por qué no se vincula explícitamente la rendición de cuentas del recurso petrolero con la valoración del salario?
Perspectiva: Existe una oportunidad de optimización en la comunicación de la renta energética. La transparencia en la gestión del recurso petrolero es el insumo que permite dar valor real al salario. Al visibilizar la correlación entre la eficiencia en la producción primaria y la capacidad de pago del Estado, se elimina la incertidumbre y se dota al trabajador de un horizonte de planificación claro, transformando el bono asistencial en una participación técnica en la riqueza nacional (Buchanan, 1967).
4. Sobre la proyección internacional y el derecho al desarrollo
Interrogante: ¿Es pertinente elevar estas propuestas a niveles internacionales para buscar un cambio real?
Perspectiva: La desalarización, entendida como una restricción a la capacidad de agencia, sitúa el debate en el ámbito del desarrollo humano universal. Presentar estos modelos ante organismos internacionales permite validar que la aspiración del trabajador venezolano es un reclamo de rigor científico y dignidad estructural (Sen, 1999).
V) La dimensión trascendente: Ética, fe y resiliencia del trabajador universitario
Nota de atribución: Las valiosas reflexiones que estructuran este eje analítico son autoría de la Dra. Ana María Galaviz, personal administrativo jubilado de la UNET. Su testimonio fenomenológico se contrasta con los constructos teóricos del presente estudio:
- Sobre el sacrificio y la entropía:
“El «vía crucis» del pensionado representa el grado máximo de desidia… enfrentado a un sueldo congelado de ciento treinta bolívares (bs. 130), lo cual es un salario indigno e injusto”.
- Contraste teórico: Esta vivencia describe empíricamente la entropía social y la indigencia institucionalizada. Matemáticamente, este ingreso nulo anula la previsión de futuro y rompe el equilibrio de los contratos incompletos (Hart, 2016).
- Sobre la ruptura del pacto social:
“Los trabajadores han dejado su juventud y su vida para lograr un país próspero… pero se nota la pérdida total del valor adquisitivo y la desintegración de la familia”.
- Contraste teórico: Lo que la Dra. Galaviz identifica como “pérdida de vida”, la bioeconomía de Georgescu-Roegen (1971) lo define como la expropiación del tiempo vital sin retorno de capital, generando un sistema donde el esfuerzo se disipa sin construir permanencia social.
- Sobre la esperanza como motor de agencia:
“La crisis debe catalizar la conversión de la oscuridad interior en una fuente de luz… para lograr la libertad, la paz y la prosperidad que tanto se anhelan”.
- Contraste teórico: Esta aspiración coincide con el enfoque de capacidades de Sen (1999). La fe y la resiliencia no son pasivas; son el fundamento de la capacidad de agencia necesaria para exigir una reconciliación axiológica y restaurar la dignidad estructural del sistema.
Conclusión: Hacia la restitución del sistema axiológico
La bonificación no es una solución técnica, sino un constructo de supervivencia política que vulnera la ingeniería de la economía humana. La desalarización en Venezuela ha transmutado el trabajo de motor de ascenso en un mecanismo de transferencia de valor hacia la ineficiencia del Estado. Desde la termodinámica económica, esta política acelera la entropía social al expropiar el tiempo vital sin retorno de capital. Para rescatar el aparato productivo y la dignidad académica, es imperativo reintegrar la incidencia salarial en todas sus dimensiones. Solo la restitución de un salario mínimo vital e integral permitirá que el esfuerzo sea una inversión de vida y no una pérdida patrimonial. Un sistema que anula el salario, anula su futuro capitalizable (Buchanan, 1967; Sen, 1999).
¡Al final, el Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María triunfará!
Referencias bibliográficas:
- Buchanan, J. M. (1967). Public finance in democratic process: Fiscal institutions and individual choice. University of North Carolina Press.
- Georgescu-Roegen, N. (1971). The entropy law and the economic process. Harvard University Press.
- Hart, O. (2016). Incomplete contracts and control
- Sen, A. (1999). Development as freedom. Oxford University Press.
- Shapiro, C., & Stiglitz, J. E. (1984). Equilibrium unemployment as a worker discipline device. The American Economic Review, 74(3), 433–444.
- Stiglitz, J. E. (2001). Information and the change in the paradigm in economics Economista (ULA). Profesor Titular de la ULA y la UNET. Expresidente de APUNET. Misión eucarística para la liberación espiritual: «Salve, María Auxiliadora, economía de la salvación y de la felicidad verdadera».










