Opinión
El clamor de un pueblo unido en oración por la esperanza de Venezuela
domingo 28 junio, 2026
En estas horas de profunda conmoción, cuando la tierra se estremece y nos confronta con la fragilidad de nuestra condición, el país se abraza en un solo sentimiento de solidaridad nacional. Más allá de los discursos, ante la incertidumbre y el sufrimiento, la palabra se hace súplica común. Compartimos, como un bálsamo necesario para el alma de nuestro pueblo, este manifiesto de fe y esperanza:
Hoy nuestro corazón se une al de nuestros hermanos de Venezuela. Después de este terremoto queda el dolor, la incertidumbre, muchas lágrimas y la esperanza de encontrar con vida a quienes aún son buscados hoy.
Hay fuerzas, amados hermanos, que no podemos medir, pero que sí podemos experimentar. Una de ellas, la más poderosa, es la oración. La oración atraviesa fronteras, une a quienes nunca se han conocido y siembra esperanza donde parece que solo queda dolor.
Oremos.
Señor, hoy levantamos el corazón hacia ti por Venezuela, un pueblo que ha conocido las lágrimas, la incertidumbre y tantas heridas a lo largo de los años. Y ahora, una vez más, el dolor vuelve a tocar a la puerta de tantas familias. Padre bueno, solo tú conoces el camino de cada vida y los misterios que nosotros no alcanzamos a comprender. Cuando nuestras fuerzas se terminan y las respuestas no llegan, enséñanos a confiar en que tu amor jamás
abandona a ninguno de tus hijos.
Te pedimos por todos los que lloran, por quienes buscan a sus seres queridos, por los heridos, por quienes han perdido su hogar y por todos aquellos que trabajan sin descanso para llevar ayuda y esperanza. Dales fortaleza, Señor, cuando el cuerpo se canse; valentía cuando parezca imposible continuar; y la certeza de que tú estás caminando junto a ellos.
Si alguna alma ha partido, Señor, de este mundo, recíbela con la ternura más infinita con la que un padre nunca deja de amar. Que encuentre en ti la paz eterna, Señor, y que quienes hoy lloran su ausencia sientan el consuelo de un Espíritu Santo capaz de sanar incluso los corazones más quebrantados.
Señor, donde hoy hay ruinas, tú vas a ir a sembrar esperanza; donde hay miedo, vas a derramar tu paz; donde hay lágrimas, vas a hacer brotar la fuerza para volver a levantarse. Que, de esta tragedia, Señor, nazca la solidaridad, la compasión y la certeza de que el amor siempre es más fuerte que el dolor.
Hoy millones de personas unimos nuestra voz en una sola oración. Creemos que ninguna súplica hecha con amor se pierde, Señor. Cada oración llega hasta ti y toca corazones, fortalece almas, inspira manos generosas y lleva luz ahí donde parece haberse apagado toda esperanza.
Bendice a Venezuela, Señor. Bendice la gran mente, abraza a cada uno de sus hijos con tu infinita misericordia y permite que este pueblo, tan probado por la vida, nunca pierda la fe ni la esperanza; porque cuando tú sostienes un corazón, Señor, siempre existe un nuevo amanecer y la certeza de que, al final, el Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen triunfará.
Amén.
Dr. Omar Pérez Díaz
Profesor Titular ULA
Decano Vicerrector de la ULA Táchira
[email protected] | Instagram: @ulatachira.reporta
Pedro Morales Economista. Profesor Titular ULA – UNET. Expresidente de Apunet
“Salve María Auxiliadora, economía de la salvación y de la felicidad verdadera” [email protected] | X: @tipsaldia
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