Opinión
El Cristo de La Grita: Protector de los terremotos
miércoles 1 julio, 2026
Néstor Melani-Orozco
Vino desde el cielo una luz y de las huellas en las piedras escritas en los calendarios la azul aura del planeta ha pronunciado los secretos del hombre.
En Reflexiones, “En los valores humanos”; desde las conciencias. La Ciudad de La Grita, antigua comarca, construida en un valle sísmico a quién las autoridades han permitido hacer construcciones que se pueden convertir en peligros inmensos, edificios de concreto que violaron la esencia patrimonial de la ciudad primogénita. Tan igual a muchas poblaciones del país, sin entender las dimensiones de los equilibrios. Pues la tierra sufre. Y en nombre del Omnipotente vendrán bendiciones desde el protector de los terremotos. Existen de oración millones de plegarias y las bendiciones se consagraron a las edades donde están los sentimientos y el temor a Dios.
El de junio 2026, un terrible terremoto afectó el centro de nuestra patria con el temeroso eco de los siglos. Y suplicamos todos al cielo en el perdón humano por los seres de nuestra tierra, por los peregrinos invocando las bendiciones. Fue meditar de amor ante el Santo Cristo de los Milagros de La Grita, quién en promesa del fraile franciscano ofrendó en 1610 realizar un crucifijo para protección de los pueblos de los terremotos y La Grita, Ciudad del Espíritu Santo había sufrido un cruel terremoto aquel 3 de febrero de 1610.
“El Terremoto de San Blas” y desde la montaña de Tadea se concedió el Cristo, en aquel 14 de marzo de 1610. Hecho descrito en la beatitud de los Milagros del Madero barroco protector de los movimientos de la tierra. Escrito en el libro del Convento y en la historia descrita por el Dr. Emilio Constanrino Guerrero. De allí aún se muestra “El Callejón de San Francisco lindero del quinto cementerio. Fue entonces en 273 años, después del milagro, un 6 de agosto de 1883 al recibir J. M. Jáuregui la parroquia del Espíritu Santo, viniendo de Mérida y “Día de la Transfiguración del Señor”. Al recibir la parroquia, el ilustre sacerdote mandó a bajar de la capilla del convento de los Ángeles la talla colonial del Santísimo Cristo de los Milagros. Y lo consagró en la iglesia Matriz y lo declaró protector y vigilia de la comarca andina. Desde saberes entender sobre la faja de Boconó y el cordón de Bucaramanga, raíces de la cordillera. Es de amor invocar a nuestro Cristo sagrado y protector de los pueblos. Milagro del terremoto de 1610 y consagrado a los peregrinos desde los humildes, de los clamores y de las presencias de la libertad. De las edades guardadas en los libros y de los devotos del hacedor ante la naturaleza en el crucifijo consagrado a las protecciones sísmicas en la fe de un fraile, alumno venido de la escuela del convento de Santa Clara desde Fray Francisco de Orellana.
Es escuchar los siglos y medir los corazones por la humanidad al verdadero patrono de la patria de ser la talla más antigua del arte del Barroco en la ceremonia de amor y en la confraternidad de los hermanos hijos de un Dios. Presencia del cielo a lo inmenso de la ciudad de la Trinidad donde han cruzado los testimonios desde la cima de la montaña a los santuarios de las energías devenidas del clamor del fuego. Desde las estrellas y del camino de todas las realidades del planeta. Por la hermandad, los niños, las madres, los ancianos; los seres de todas las edades. Desde la paloma Blanca al señor de los poetas . Del originario del alma a las almas inmensas de los sacrificados del terremoto de Caracas, de La Guaira, de otras ciudades en los más de cada simiente, en los pasos de la historia; desde 1812 cuando Bolívar pregonó a la tierra y del de San Narciso de 1900 a la cuatricentenaria ciudad de 1967. Hoy en la tristeza de este 24 de junio del 2026. En las eternidades de seres sufriendo. Porque de un credo eterno volver a la capilla neogriega de la románica basílica del Espíritu Santo de La Grita, donde las luces de mis nueve vitrales consagran al Dios de los dioses para aferrarnos a la veneración por el Señor de la justicia, allí, donde se conserva la verdad del protector del Táchira y símbolo del cielo de toda Venezuela ante el grito de los fieles. Para las bendiciones sagradas en la eternidad de América. Con la Paz de un Cristo eterno, entre sus brazos, su serenidad y el sacrificio en su corona de espinas al calvario de la salvación… Amor de una flor en una luz perpetua… con la inmensidad de la pureza de la miel de las abejas.
Artista Nacional. Maestro Honorario. Doctor en Arte. *Cronista del Municipio Jáuregui.
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