El drama del venezolano y el después…

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Alejandro Bautista González  *

 

Después de Maduro, el panorama que se visualiza para Venezuela se percibe sombrío.        La incapacidad y desidia de sus dos mandatarios y equipos de gobierno, en dos décadas pérdidas, dieron al traste con el mediano desarrollo e importantes logros que en materia agrícola, petrolera, industrial, minera y educacional, que el país ostentaba al final del pasado milenio.  Así por ejemplo, los agricultores, más eficientes, producían más porque disponían de insumos: semillas, fertilizantes, fungicidas e insecticidas, además de contar con líneas crediticias adecuadas, repuestos y combustibles para vehículos y maquinarias, por eso, la alta producción posibilitaba la competencia y frenaba los altos precios en beneficio del consumidor.Ahora, se carece de casi todo, -lo confirma la aberrante carestía- se multiplican las quejas y el campo luce abandonado.  La producción petrolera nacional llegó a superar en 1998 los 3.329 millones de barriles diarios (MMb/d); por el contrario, al cierre de noviembre de 2018, la producción cayó estrepitosamente a 1.137 (MMb/d), lo que significa una disminución de 2.192 (MMb/d), respecto a 1998, es decir, luego de 20 años. Para el presente año 2019, la producción petrolera está muy por debajo del millón de b/d.

Sin pretender entrar en mayores consideraciones sobre otros aspectos negativos que agobian nuestra economía y catapultan la emigración de venezolanos, que se lanzan multitudinariamente hacia destinos impredecibles, porque el que se va-cansado de hacer colas, pasar insomnios injustificados o sentirse incapaz de generar los ingresos suficientes para satisfacer los gastos del hogar- sencillamente asume un gran riesgo: sacrifica la comodidad de su hogar, la felicidad de su familia y renuncia a sus querencias naturales. Buscar mejores condiciones de vida y seguridad para su familia, es su nueva meta.

Qué triste y preocupante es la realidad que vivimos los venezolanos. Increíble aceptarla. No hay derecho: nuestro país, lleno de riquezas naturales que le dio la divina providencia no debería estar viviendo esta crisis catastrófica que lo agobia. Hace ya, varios años que su control, gobernanza y gobernabilidad se le fue de las manos al gobierno,  por ello debe rectificar: la elección presidencial que se pregona y pide el pueblo mayoritario constituye su mejor salida y debe aprovecharla.

¿Qué vendrá después…?  Siendo que el país sufre una tremenda crisis y depresión económica inaudita, luego de la nueva elección presidencial, deberán tomarse medidas urgentes para enfrentar la crisis humanitaria en favor del sufrido pueblo, sometido por el hambre, falta de medicamentos y asistencia médica, además de pésimos servicios públicos. Porsupuesto que ello implica un alto costo el cual será asumido parcialmente por la ayuda humanitaria de la Cooperación Internacional, ya manifiesta en nuestro país. Superada esta primera etapa que podría durar alrededor de un año o más, luego vendrá la aplicación del nuevo modelo de desarrollo diseñado para la reconstrucción de nuestro país, mediante el cual se ha de llegar a alcanzar un alto grado de desarrollo y prosperidad, sustentado por significativo crecimiento de la producción agro industrial, la construcción, el turismo, tecnología y optima eficiencia educacional.

El retorno a su país nativo de los venezolanos emigrados, constituirá un hecho de gran relevancia que la patria registrará. Ellos regresaran alegres y dispuestos a asumir la gran responsabilidad de reconstruir el país, devastado por la acción destructora y entreguista de un régimen dictatorial castro comunista y militarista, que quiso apropiarse de nuestro país y resultó repudiado y odiado por este noble pueblo de Bolívar.

Señor Jesús: Tú guías sabiamente a las naciones; no queremos más odio, ni decadencia; no queremos miedo, ni muerte; danos la paz, la fuerza y la cordura que hará justicia.


*Doctor en Cooperación Internacional. Integración y Descentralización: Los Desafíos del Desarrollo Internacional