miércoles 8 febrero, 2023
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El Festival de Bandas Municipales, desde la otra manifestación de La Grita

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Néstor Melani Orozco*


Entre la más hermosa melodía que consagró de amor las retretas, estaban los músicos y del alba siempre una serenata, como adivinando los sonidos que nacieron del eco del viento y la perpetua memoria de los aborígenes, desde las manifestaciones de la flauta; como del camino de los viajeros. El hermano Nectario María describió en sus anotaciones cómo Jorge Botto en 1610 se asentó en La Grita, tiempos del milagro a los misioneros franciscanos de Tadea y de la vieja capitanía perteneciente al Virreinato de Bogotá, y en su capacidad de maestro de la “Vihuela” formó una especie de escuela para enseñar música, más de repertorios católicos hacia recaudar cantares de los pueblos, quizás de un origen Humogría o cantares venidos de España con los viajeros invasores, o más de acentos; los colonizadores. Entre recordatorios inmensos.
Fue una noche de aquellas, de la Navidad, donde las nochebuenas nos hacían reunir para encontrarnos y decirnos recuerdos, más de invocar memorias e idealizar manifiestos por la cultura. Entre remedios escritos y una esperanza que venía del “Semanario Impacto” de un Macario Sandoval convertido en alcalde del municipio Jáuregui y de nosotros soñando en la defensa perpetua de nuestros músicos. Era Juan Carlos Escalante, el hoy alcalde de Jáuregui, un niño, e iba a mi taller para dibujar conmigo los sueños. Yo era director de Cultura de La Grita, recién llegado de Europa, muy venido de La Llotja de Catalunya y de haberme encontrado, entre credos sublimes, museos y teatros, como de la manifestación que teníamos desde jóvenes de hacer un camino para que el pueblo fuese testigo de su propia existencia.
Le propusimos las ideas a Macario Sandoval, el alcalde, y de gestaciones, él se sabía las necesidades de la cultura y entre un manifiesto y convocatoria; desde su abuelo, su padre y sus tíos; todos músicos. Es así que de un ideario, nació la propuesta del FESTIVAL NACIONAL DE BANDAS MUNICIPALES como una promesa al Reverendo Padre Fernando José García, quien en 1830 fundó una Banda de Músicos, el mismo sacerdote que 1813 recibió a Simón Bolívar, y 17 años después fue testigo del paso del Mariscal de Ayacucho por La Grita, en defensa por la Gran Colombia y más a los ideales de nuestra Banda Municipal, para que se lograran las apreciaciones a la escuela maravillosa de los sonidos, junto a La Grita “Barco de Ilusiones” y encanto de una ciudad cultural, de quien lo manifestó Luis Felipe Ramón y Rivera y de la morada de los sueños el primer manifiesto de Ramón Vera G. creando una escuela de músicos en el Colegio Seminario de Monseñor Jáuregui, en 1899, cuando Nicolai Vitto Pieruzzini hacía del encanto un legado de músico, por más de tiempos su tío Alexandro Pieruzzini había sido “primer violín” de Giussepe Verdi en Venecia. Mientras la poetisa Isaura se había convertido en una promotora de la cultura, para darle a La Grita el sobrenombre de “La Atenas del Táchira” en 1914, como un manifiesto y del acorde, la creación un día de 1939 como LA BANDA MUNICIPAL Dr. RAMON VERA G. Desde el devenir de un concierto y la inmensa voluntad y apreciación de Macario Sandoval, hijo de un músico, Don Gamaliel Camargo, como de la antes “Jazz Band” de Domingo Moret, Pepe Melani y Julio Mora. Y de la dichosa Escuela de Música Santa Cecilia que fundara en 1956 el maestro de capilla-corista Cristo Antonio González.
Entonces, entre las voluntades, el alcalde y la Dirección de Cultura de La Grita, aparecieron los nombres del maestro, como Rafael Bejar, del italiano Sergio Valentini, Arcángel Sánchez, Gamaliel Camargo, José Clemente Orozco, Juan Moreno, Heriberto Labrador, y hasta Saúl Orestes Cárdenas, quien venía de grandes agrupaciones. Y de un Luis Ramírez, quien era para ese momento el director de la nombrada banda, la que invitaría a las bandas nacionales a venir a la Ciudad de los Sueños hermosos.
Esa Nochebuena fue de voluntades, vino el sentimiento y nos unimos a las ideas, entre Fanny Zulay Rojas, José Pascual Mora, Macario Sandoval, Carlos Orozco Carrero, Carlos Moncada, Teodoro Soto, José Escalante, Ramón Elías Camacho Zambrano y el maestro Rubén Duque, para hacer la convocatoria que se afirmaría en el mes de marzo de aquel venidero año nuevo de 1992.
Haciéndose afiches con las primeras imágenes de los viejos músicos, de las agrupaciones y de invitaciones a las alcaldías de los pueblos de Trujillo, Caracas, Barinas, Apure, Mérida, Norte de Santander en Colombia y el Táchira, abriéndose un sueño que describiría con honor musical, el manifiesto de los músicos y EL FESTIVAL NACIONAL DE BANDAS MUNICIPALES…
Desde la canción popular hasta el repertorio de un concierto, el insigne Domingo Moret dio las buenas apreciaciones y la Escuela de Música Santa Cecilia apoyó el proyecto, como la Gobernación del Estado, instituciones nacionales y la voluntad inmensa del alcalde Macario Sandoval y, sobre todo, el pueblo.
Así, en este diciembre, ahora de las memorias, vinieron los recuerdos de mi labor, aquella de Director de Cultura de Jáuregui, tiempos bonitos, con el mérito humano de Macario Sandoval, de un concejo municipal, creamos el interesante FESTIVAL NACIONAL DE BANDAS DE MUSICOS MUNICIPALES. Donde vino Pamplona, Ejido, San José de Cúcuta, San Cristóbal hasta Mérida, en el primer año de intento con un jurado de grandes méritos de músicos del estado, como Don Amable Sánchez, Luis Hernández y hasta Julio Mora, entre dedicaciones y un inmenso esfuerzo se hicieron más de cinco festivales. Pensando en la Academia y él lo sagrado de la música. Como fuerza de millones de corazones… Muy después, el actor Oscar Duque asumió la Dirección de Cultura del municipio, hecho de mi voluntad, y más Yenny González creo grandes ejemplos muy interesantes y verdaderos.
Hoy, entre los espacios de la cultura, se debería revivir esta manifestación que creamos con el valor humano y el testimonio de nuestra idea de saber ilustrar…
Para que viva desde cada concierto el compromiso de enaltecer a los músicos y poder hablar con el alma. Y más de amor, La Grita, “Atenas del Táchira”, ser la ciudad de las culturas como ha sido su manifestación en el nombre de la paz.
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*Artista nacional / Premio Internacional de Dibujo “Joan Miró” 1987. Barcelona, España / Cronista de La Grita / Maestro honorario / Doctor en Arte / Premio Nacional del Libro 2022.

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