El Fondo sin fondo de Pdvsa

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“El gobierno administra el Tesoro de la Nación; así como durante muchos años los gobiernos lo administraron para favorecer a un sector determinado, ahora nosotros lo administramos con sentido de justicia”.
Hugo Rafael Chávez Frías (Aló Presidente N. 250)

Resulta inverosímil que luego de casi a 18 años de haberse instaurado la Revolución Bolivariana en Venezuela, todavía en la principal industria del país y emblema principal del Estado venezolano estén floreciendo irregularidades, las cuales permanecían ocultas y son indicadores de que algo anda mal en la Pdvsa roja-rojita.
Desde luego que una vez despejada la alcabala, la cual parecía trancar el juego para la aplicación de la justicia, sobre todo contra el flagelo de la corrupción (Fiscalía General de la República), ahora florecen por doquiera casos que reflejan el comportamiento de mafias saqueadoras del erario público y en especial, en la cúpula de la primera industria del país.
Casos como los vinculados a la Faja Petrolífera del Orinoco y el más reciente, expresado en la detención de la plana mayor de la Gerencia de Occidente de Petróleos de Venezuela, son solo la punta del iceberg de una cadena de hechos de corrupción que subsisten en la industria petrolera, gracias a una casta de gerentes y trabajadores quienes, disfrazados de rojo, han hecho su agosto en las narices de unos ejecutivos, quienes ahora se hacen los locos y son los verdaderos responsables de guisos contra los dineros del Estado venezolano.
Si bien es cierto “no todo lo que brilla es oro”, sí es un hecho que los malhechores son herederos de la vieja Pdvsa y de la “gente del Petróleo”, quienes engañaron al mismísimo comandante Chávez.
Estos “ejecutivos petroleros”, a quienes los trabajadores decentes de la industria conocen, se ganaron la confianza del líder de Sabaneta; algunos por sus brillantes currículos y otros por sus padrinos escudados en un supuesto pasado guerrillero, pero todos a sus anchas y a espaldas del Estado, para confabular y planificar asaltos a los contratos de producción y de servicios en la principal industria del país.
Son innumerables los informes que la misma gerencia de Protección y Control de Pérdidas (PCP) ha archivado y los cuales pondrían de cabeza a los mismos organismos de Seguridad del Estado y a la propia Contraloría General de la República junto a la Fiscalía, si decidieran de verdad entrar con todo para juzgar a las “vacas sagradas de la Revolución”, quienes enterraron sus valores y se vendieron por un puñado de dólares.
Todo este panorama, el cual recuerda la vieja sentencia de que “algo huele mal en Dinamarca”, es solo un reto para la Asamblea Nacional Constituyente, la cual debería designar una comisión especial para que se meta a fondo en Pdvsa y escudriñe la caja de Pandora que allí existe, como un cáncer que amenaza a la misma Revolución Bolivariana.
Ni hablar, por ejemplo, de un caso, el cual hemos tocado superficialmente y que estamos seguros ya conoce el presidente de la República, Nicolás Maduro, quien con mano de seda y sabia prudencia ha sabido manejar, a pesar de los nudos gordianos que allí subsisten, como expresión de una falsa política revolucionaria la cual debe depurarse.
Se trata del Fondo de Pensiones de los jubilados de la industria petrolera y petroquímica nacional, entidad autónoma y de manejo financiero con haberes propios y ahorros que nació en Pdvsa, para proteger el futuro de los jubilados de la industria, quienes luego de largos años y una vida dedicada al país y a nuestras familias, concluimos una honesta entrega de servicios, la cual incluso se sometió a prueba con una gran mayoría de trabajadores (hoy jubilados), para defender a la industria cuando el nefasto paro petrolero.
Es inaudito que por una decisión caprichosa de ejecutivos de turno (algunos actualmente en Pdvsa y en la ANC) y otros con altos cargos en el exterior (ONU), se atentara contra un Fondo (con recursos en divisas y no fiscales o del Estado) para dejar huérfanos a más de 27 mil jubilados petroleros y petroquímicos y sin concretar una pensión estable y digna en estos tiempos de crisis económica.
El madrugonazo que atentó contra los estatutos del Fondo de Pensiones y cambio el uso de sus haberes y la disposición de sus intereses, es un acto contra la moral y las buenas costumbres, por no utilizar otro término.
Para colmo de males, luego de una lucha en el marco del Estado de Derecho y el respeto a las instituciones por parte de AJIP, la legítima Asociación de Jubilados de la Industria Petrolera y Petroquímica Nacional, se han burlado las actuales autoridades de RR.HH. de Pdvsa y la Junta Administradora del Fondo, frenando el pago de los justos intereses y creando jubilados de primera y de segunda; cosa que va contra el espíritu de la LOT y la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Con la estrategia del desgaste, del desconocimiento y la falta de respeto hacia los directivos de AJIP, los actuales directores de la JD Pdvsa designados por el presidente Nicolás Maduro, y en especial los representantes de la Gerencia Corporativa de RR.HH., han jugado a la candelita y han ignorado y desconocido la justa lucha del colectivo de jubilados, ignorando sus justos reclamos y hasta faltando el respeto a personas, en un alto porcentaje de la tercera edad.
Como las esperanzas son las últimas que se pierden, el colectivo de jubilados de la industria petrolera y petroquímica, confiados en el Estado de Derecho de la República Bolivariana de Venezuela y en el marco de una Revolución Socialista, esperamos que la Asamblea Nacional Constituyente y el propio presidente de la República, Nicolás Maduro, hagan justicia para bien del país y de toda la gran familia de jubilados de Pdvsa y de la industria petroquímica nacional…
“Homologación, pago de intereses, rescate del Fondo de Pensiones y justa pensión ¡ya!…
¡Amanecerá y veremos!
(Marco Tulio Arellano)