Opinión
El Futuro se Construye de Bolívar en Bolívar: Una Visión para el Táchira y Venezuela
martes 17 febrero, 2026
Maximiliano Vásquez Ayestarán
Hace décadas, cuando apenas comenzaba mi camino como arquitecto, me paraba frente a terrenos vacíos con nada más que un plano enrollado bajo el brazo y una visión en la mente. En aquel entonces, cada línea que trazaba sobre el papel no era solo un muro o una columna; era la promesa de un hogar, la base de una industria o el aula donde un joven tachirense descubriría su destino. Hoy, después de haber proyectado más de un millón de metros cuadrados en nuestra tierra, me doy cuenta de que construir un edificio es muy parecido a construir una nación: ambas requieren de cimientos sólidos, de un diseño inteligente y, sobre todo, de la voluntad inquebrantable de quienes ponen el primer ladrillo. Recuerdo un viaje que realicé a Japón asistiendo a un Seminario patrocinado por JICA. Mientras el tren bala surcaba el paisaje entre Tokio y Nagoya, mis ojos no veían solo edificios; veían un país donde el pragmatismo y la apertura habían dado paso a lo que hoy llamo el Capitalismo Emprendedor. Vi a una nación que comprendió que la riqueza no emana de una cúpula, sino de la capacidad de cada ciudadano para generar valor. En Venezuela, hemos transitado por caminos difíciles. Hemos conocido un capitalismo de oligarquías que cerró puertas y un modelo de dependencia que nos hizo olvidar nuestra propia fuerza. Pero los tiempos están cambiando. Hoy, las nubes se disipan y se abren perspectivas económicas y sociales que no podemos permitirnos ignorar. Siempre he sostenido que nuestro Táchira es el “Centro de dos Países”. Nuestra frontera no es una línea de separación, sino un puente de oportunidades. En cada emprendedor que hoy abre una Santamaría, en cada microempresario que busca apoyo en FINAMPYME, y en cada profesional que decide quedarse a sembrar su talento aquí, veo el motor que sacará a Venezuela adelante. No necesitamos copiar modelos extranjeros al calco. Nuestro deber es diseñar un modelo propio, uno que fusione la industria privada, el Estado y, crucialmente, al ciudadano emprendedor. Es ese modelo donde las micro, pequeñas y medianas empresas se multiplican “de bolívar en bolívar”, aumentando nuestra producción interna hasta hacernos verdaderamente sustentables. Querido lector, paisano tachirense, venezolano: el futuro no es algo que nos sucede, es algo que hacemos. La era de las tecnologías creadas en casa y de la migración productiva está golpeando nuestra puerta. No esperemos a que las soluciones caigan del cielo. Seamos nosotros —competentes, íntegros y valientes— quienes generemos la riqueza y el valor agregado que nuestras comunidades necesitan. Involúcrese, cree, proponga. Si cada uno de nosotros decide ser el arquitecto de su propio destino y el de su comunidad, no habrá crisis que nos detenga ni obstáculo que no podamos superar. Levantemos los planos, preparemos las herramientas y comencemos a construir. Venezuela nos necesita trabajando, innovando y, sobre todo, creyendo en nosotros mismos.
Táchira es el centro. Usted es el motor. El futuro empieza hoy.
*Maximiliano Vásquez Ayestarán es Presidente del Consejo Editorial de La Nación, Director de Finampyme y promotor del Capitalismo Emprendedor.
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