El otrora partido Copei

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En la primera mitad del siglo XX estaba en apogeo el régimen dictatorial del general Juan Vicente Gómez hasta 1935 que ocurrió su fallecimiento. En las décadas del 20 y 30 la efervescencia política adversaria al gobierno fue in crescendo. La dirigencia y estudiantes de entonces fundaron unas cuantas organizaciones políticas, que a la postre se transformaron en partidos. Entre ellos estaban: la revuelta estudiantil contra la dictadura, denominada la “Generación del 28”, fue en la práctica el embrión de los partidos políticos en Venezuela; en 1926 aparece el Partido Revolucionario Venezolano (PRV), de pronto en 1931 se convierte en el histórico Partido Comunista de Venezuela (PCV), luego se crea la Agrupación Revolucionaria de Izquierda (ARDI), con buena parte de los estudiantes de la generación del 28.

En 1936 la Federación de Estudiantes de Venezuela se divide y apareció la Unión Nacional Estudiantil (UNE), como consecuencia del desacuerdo con la FEV al pedir ésta al Gobierno Nacional la expulsión de los jesuitas y demás órdenes religiosas del país. En la nómina de la UNE aparecían en ese momento: Rafael Caldera, Víctor Jiménez Landinez, Hugo Pérez La Savia, José Lara Peña y unos cuantos más. De la Unión Nacional Estudiantil surgen algunas organizaciones políticas consideradas antecesoras del partido Copei. En 1938 varios fundadores de la UNE se separaron y fundaron el partido regional Acción Electoral (AE), legalizado el 20 de octubre de ese año en el antiguo Distrito Federal. El 18 de octubre de 1945 aparece un movimiento liderado por jóvenes oficiales del ejército, con fuerte respaldo del partido Acción Democrática (AD) y tiene como resultado el golpe de Estado contra el general Isaías Medina Angarita.

La historia del Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI), tiene sus antecedentes en la Unión Nacional Estudiantil. Rafael Caldera R. y demás seguidores fundan a Copei, el 13 de enero de 1946. Desde su comienzo Copei aparece como una alternativa al socialismo y como un movimiento político que con el devenir de la historia democrática venezolana se convirtió en uno de los baluartes y pilares esenciales de la democracia cristiana internacional.
Dentro de sus principios Copei se declara como: partido democrático, reconoce y auspicia la participación del pueblo en la determinación de su destino político, con su canalización pluralista, participativo, libre y abierto a los partidos políticos. Desde su inicio proclamó su adhesión a los ideales democráticos, su ardua lucha por los derechos humanos y sociales, estimula la iniciativa privada, reconoce el principio de la participación subsidiaria del Estado en la protección y fomento de los sectores industriales, comerciales, agrícolas y practica la economía social de mercado. Asimismo, dentro de los estatutos de Copei en su preámbulo sostiene …”inspirándonos en la herencia cultural, religiosa y humanista de la doctrina social de la Iglesia, contenía en las encíclicas, a partir de la cual se han desarrollado los valores universales de los derechos inviolables e inalienables de la persona humana, la democracia, la igualdad, la libertad y el Estado de Derecho…”

Al hojear los estatutos del Partido Socialcristiano Copei observamos la existencia de uno de los grandes partidos de la Venezuela contemporánea. Con bases ideológicas y principios incomparables ni superados por otros partidos. Sin embargo, en los últimos años el otrora partido Copei se ha venido a menos, por la disputa pueril y estúpida de tendencias internas en el seno de la organización. Mientras en los primeros años de vigencia de Copei, peleábamos para trabajar con ahínco para llevarlo a todos los rincones del país (ciudades, pueblos, campos) en condiciones no favorables: a pie, a caballo y carros, donde se hacían asambleas para dar a conocer los pormenores del partido y de la situación del país, hoy en día muchos dirigentes de escritorio y de pacotilla se pelean a través de los órganos jurisdiccionales para convertirse en “dirigentes grises” de Copei. Así prácticamente acabaron con Copei los seudodirigentes que solo buscan acomodarse en posiciones privilegiadas partidistas, para saltar a ubicaciones relevantes en la administración o a cargos de representación popular. Esos son los fariseos partidistas que dañaron a Copei y lo convirtieron en uno de los menores partidos del país y de poca monta. La opinión pública nacional y hasta internacional no sale del asombro, cómo Copei se convirtió de la noche a la mañana en un grupito tirapiedras entre las diferentes tendencias internas para aplicar el dicho popular de “quítate de ahí para ponerme yo”.

Al aproximarse un nuevo aniversario de aquel glorioso partido Copei que defendimos con ardor en las universidades, liceos, sindicatos y en cualquier elección gremial, exigimos a la dirigencia que pongan por delante los intereses doctrinarios del partido antes que sus apetencias personales. De esta manera le devuelven a la militancia y a los venezolanos la confianza depositada en una dirigencia que en el pasado aportó, defendió y dio ejemplo primero de velar por los intereses colectivos del país.

Volvamos a esos tiempos emblemáticos de Copei, que marcaron un hito en la historia democrática de Venezuela. Emulemos a los fundadores que consagraron sus vidas para proyectar, defender y colocar al partido en un sitial estelar en los momentos apremiantes padecidos por los venezolanos en los momentos aciagos de los gobiernos sátrapas. Retornemos al otrora partido Copei, que nos dio innumerables satisfacciones personales y desempeñó un rol estelar en la defensa y vigencia de la democracia. A ese Copei es que debemos ir y no al oscurantismo de una dirigencia desatinada que acaba con el partido con argucias estériles. Loas a los copeyanos que sienten de verdad al partido formado con sus esfuerzos y sacrificios. (Alejo García S) /

Alejo García S.

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